Archivos en la Categoría 'arte'



05
feb
08

cuando se acabe la fiesta

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Georges Grosz. Restaurant (1928)

Cuando se acabe la fiesta
al menos quedará la memoria.
Es una autentica orgía
en la que habrá que aprovechar
los sentidos y comprender
en qué consiste limitarse
a correr hacia el declive
para alcanzar una santidad anciana
que no nos afee el rostro,
y así, ascender los peldaños
de la última gloria.

Morir en paz
debería ser un deber humano,
y no este excelso maremagno
de vacuidades que nos asaltan
sin remedio los lunes
por la mañana o las tardes
melancólicas del invierno.

De dónde venimos, servirá
de referencia para poder llegar
a entender alguna de las cosas
que vivamos; debería
ser un deber aprender algo.

Cuando se acabe la fiesta
encenderé las velas
y soplaré sobre una tarta de vida
que sabrá seguramente salada
como las lágrimas y el sudor.
Porque, al fin y al cabo,
quedará poco más que eso:
Una saladura de mar
con migas entre en los dientes
y punzadas de olas en el alma.
Pero la fiesta debe continuar hasta
que se nos hiele la sonrisa,
o hasta que alguien más grande
que nosotros se empeñe, poderoso,
en apagar la música.

De vez en cuando leo
para conocer a los personajes
que habitan esta fiesta perpetua,
este insignificante deicidio
de hombres hartos de Dios,
de mujeres que ya no aspiran
a reproducir humanidad,
de señoras de la limpieza
adecentando inconsolables
la suciedad que expulsamos al vivir.

Cuando se acabe la fiesta
ya no habrá rebajas
ni fines de semana dos por uno.
Pero no hay que tener miedo.
Nos quedará la nostalgia,
los ojos llorosos atravesados
de postales estáticas
de lo que fuimos, mientras
arrastramos nuestros pesados
cuerpos hacia un abismo improbable
donde diremos solemnes:
-Todo se acabó; esto iba en serio,
que vacío-.

Copyright Ariño2008
13
ene
08

jan saudek

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La fotografía es un arte mucho más antiguo que el cine pero su evolución ha tenido una auge vertiginoso desde su invención. Las imagenes más innovadoras y fascinantes, salvo contadas excepciones en nuestros días, se siguen viendo en la fotografía. El cine de los grandes maestros parece ahora una reliquia de un pasado lejano y glorioso que alcanzaba entonces grandes metas visuales y aspiraba a convertirse en el arte del futuro; su eco, en estos tiempos, resulta imprevisible. Es muy probable que si la industria no se hubiera inmiscuido como lo ha hecho en el mundo del séptimo arte, hoy, seguramente, no veríamos una y otra vez la misma pelicula repetida hasta la saciedad. Algo o alguien truncó la evolución del cine. La fotografía, sin embargo, posee una esplendidad salud artística, y sigue utilizando la fascinación como elemento indispensable de su desarrollo. Jan Saudek es ese tipo de fotografos que provocan adhesiones incondicionales o un rechazo visceral, pero nadie cuestiona dos evidencias; es el fotógrafo checo más conocido, y su trabajo posee una singularidad indiscutible.

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VIDA Y OBRA DE JEAN SAUDEK

Nació en Praga, en 1935, ciudad en la que vive actualmente. La obra de Jean Saudek está marcada sin duda por su perturbadora infancia. Estudió en la Escuela de Fotografía Industrial de Praga, entre 1950 y 1952, y seguidamente ejerció numerosos y varipintos oficios. Empezó a hacer fotos en su época de estudiante, y a pesar de la incipiente singularidad de su mirada se dedicó a un tipo de fotografía que pretendía reflejar la realidad cotidiana. Sus primeros trabajos personales fueron inicialmente fotografías en blanco y negro, donde comenzaba a adivinarse el estilo que lo haría famoso; cuerpos desnudos, un erotismo descarnado y en ocasiones obsceno, y un afán por hacer que sus instantáneas sugirieran historias al observarlas, que evocaran continuidad más allá de lo que reflejaba la imágen estática.

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A partir de cierto momento se dedicó a colorear sus fotografías. Hizo hincapié en las texturas y en el ambiente de los decorados que rodeaban a los personajes de sus fotos. Había algo turbador en muchas de sus obras, un efecto ruinoso que las envolvía de una violencia y una expresividad incomparables. No hay que olvidar que vivía en un país comunista, y quizá lo opresivo de su propia vida le empujó a idear escenarios cerrados, un constante huis clos que ahogaba a sus actores. Sus temas se repitieron a lo largo de las décadas siguientes: fotografías sobre la sexualidad y la relación hombre-mujer, sobre las mujeres y su comportamiento erótico-afectivo, la edad madura y la juventud que se entrelazaban en sus escenas de un modo evidente, lleno de simbolismo, y sus originales desnudos.

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Fue fotógrafo del cuerpo femenino. Retrató con una belleza inusitada, a pesar de lo siniestro de algunas de sus escenas, la desnudez femenina, sin importarle la perfección de sus formas.

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A partir de cierto momento se inclinó por una fotografías de varios personajes, con antagonismos manifiestos con los que pretendió dotar de mayor fuerza a sus imágenes. Intercaló sin pudor fotografías toscas, en ocasiones hasta de una sexualidad vulgar, primitiva, empeñado en llevar hasta el extremo su tendencia a provocar, así como escenas humorísticas en las que aparecía como un actor más.

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Destacan también sus obras dobles, en las que fotografíaba escenas de mujeres vestidas y luego desnudas, y las series de personajes fijados en distintas épocas de sus vida.

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Su lenguaje directo y lleno de sensualidad fue una de las razones de que se convirtiera en uno de los primeros fotógrafos checos en ser conocido en occidente, lo que le provocó percances con las autoridades comunistas de su país durante años. Lo que es indiscutible es la originalidad de su propuesta, su afán por retratar de un modo distinto, la extrema radicalidad de sus planteamientos que le concedieron con una rapidez inusitada un lugar privilegiado en la fotografía del siglo XX.

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Jan Saudek

06
ene
08

fragilidad

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Francis Bacon
FRAGILIDAD
Descubrir la fragilidad
supone rehacer las premisas que utilizamos
para enarbolar la vida como arma,
como boleto de loteria
o simple investigación humana.

Reconocer esa fragilidad
esconde un aura santificada
en todo cuanto hacemos,
al percibir la finitud
y la insignificancia,
la espesa maraña que se enquista.

Descubrir la fragilidad
posee la iluminación
de los santos y el extásis.
La ausencia de fuerza
como reflejo,
la aurora futura
como elemento del próximo renacer.

Volver a pensarse
consiste en dudar de la fuerza
y el rumor,
sentir la carne frágil que palpita,
la existencia mutilada,
la sensacion de que no dejamos
de ser otra cosa que nada.

Copyright Ariño2007
28
dic
07

el hombre sin esperanza

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Cuadro El descenso. Gaviero Loco.

EL HOMBRE SIN ESPERANZA

El hombre que no tiene esperanza
no es un hombre,
es una bestia silenciosa que no teme
a la muerte
ni al abandono ni a la nada
o al tiempo;
es un árbol sin raíces,
una partitura sin música
aunque vea a través de las piedras.

Copyright ariño2007
10
dic
07

los desnudos de edgar degas

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Edgar degas nació en 1834, en París. Admiraba a Ingres y a los maestros del renacimiento italiano, pero también recibió la influencia del arte japonés y las tendencias simbolistas. En sus primeras obras sigue las tendencias neoclásicas, pintando cuadros de historia influido por el romántico Delacroix.

Es considerado uno de los fundadores del Impresionismo. No obstante, su estilo se desmarca del grupo en varios aspectos, fundamentalmente, en su preferencia por los temas urbanos con escenas iluminadas artificialmente, en lugar de la pasión por la naturaleza y la luz natural de otros miembros del grupo; su formación académica se evidencia en que no abandona el dibujo sino que lo convierte en elemento esencial de sus elaboraciones de figuras, predominando pues la línea sobre el color; abandona la técnica al óleo para dedicarse exclusivamente al pastel; utiliza encuendres que lo acercan a la fotografía.

Realizó retratos y series sobre el mismo tema, sobre todo cuadros de bailarinas uno de sus temas favoritos en los que explora el movimiento. Otra serie muy conocida son los desnudos femeninos.

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Esta línea de preferencia por la luz artificial y los ambientes urbanos es seguida por el postimpresionista Toulouse-Lautrec. Degas fue uno de los pintores, junto a Ingres y Rafael, que Paul Gauguin admiraba y Van Gogh detestaba, como señala el primero en una carta a Émile Bernard, datada en Arlés, 1888.

Pasó numerosos apuros económicos a lo largo de ciertos periodos de su vida, hasta que su obra empezó a venderse regularmente a partir de 1875-76. Sobre sus últimos años existe un cierto misterio. Degas se aisló por completo de sus contemporáneos y se quedó ciego. Murió en 1917.

Los desnudos de Degas

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Su ciclo de desnudos es sin duda uno de los más conocidos de la historia de la pintura. Sus mujeres carecen de obscenidad y parecen cercanas, amables, de una sensualidad armoniosa y apacible. Estan retratadas en situaciones cotidianas, en poses naturales, como ajenas a la mirada del pintor.

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La mayor parte de sus obras se encuentran repartidas enter el Museo D´Orsay (París), la National Gallery de Londres, y en el museo Thyssen-Bornemisza

04
dic
07

deseo

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Los amantes es un cuadro de Nicoletta.

Sin palabras

25
nov
07

picasso – guernika

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En un supuesto interrogatorio que sufrió Picasso en París en 1941, detenido por investigadores de la Gestapo, fue preguntado por las razones por las que había pintado el Guernika, por entonces expuesto y a salvo, gracias a la mediación de su marchante de arte, en el Moma de Nueva York. Picasso ya era un pintor conocidísimo,cercano a cumplir los sesenta años estaba convencido de que era un genio, probablemente uno de los mejores pintores de la historia del arte. La pretensión de aquellos censores era ambiciosa; querían dar una lección pública contra el arte degenerado, y habían elegido para tal fin algunos cuadros de importantes artistas de la época para realizar una quema pública. A Picasso le dieron dos opciones; bien elegir uno de sus cuadros para que ardiera bajo el fuego de una Alemania victoriosa que habia ocupado media Europa en un soplo, bien hacer una declaración firmada en la que debía reconocer que el Guernika -su trabajo más conocido quizás- era simplemente un cuadro antibélico que en nada implicaba a la Alemania nazi. Picasso sabía de primera mano que aquel bombardeo que destruyó la ciudad fue una más de las pruebas que el ejercito alemán realizó para probar la fuerza de su armamento, de su poder de destruccion, de cara a iniciar la segunda guerra mundial. Además, había oído con estupor y enorme tristeza de la matanza allí sucedida, del ensañamiento con el que los aviones del ejercito destruyeron, sin pensar en las víctimas civiles ni en la importancia del objetivo, la vida de los habitantes de aquel lugar. Picasso no era un político, pero desde luego se sintió siempre cercano a la República -fue militante del partido comunista hasta su muerte-, enfrentado a los totalitarismos que inundaba Europa fueran de la índole que fuesen. Ante la insistencia, y pretendiendo salvar sus obras -no podía soportar la idea de que una de ellas fuera quemada como símbolo del poder nazi- trató de resistirse, y tampoco deseaba firmar un manifiesto que eximiera de culpa a Alemania por la matanza de Guernika cuando en realidad fue una decisión militar planeada y llevada a cabo a conciencia, a una nación que además, por la fuerza, había invadido Paris, la ciudad donde él había sido feliz. En un momento dado, el oficial alemán le preguntó por las razones por las que había pintado la obra, y él, con una sonrisa de oreja a oreja le respondío: -Ese cuadro lo pintaron ustedes, no yo…

 

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Pablo Picasso nació en Málaga, en 1881 y murió en Mougins (Francia) en 1973. Es uno de los artistas más importantes de la historia del arte. Su vida fue una continua búsqueda de de nuevas formas pictóricas. Es el pintor que más obras de arte cuenta repartidas por museos de todo el mundo. Pablo Picasso pintó su famoso cuadro Guernika para mostrar al mundo los horrores de la guerra y como cartel de España de la Exposición Universal de París de 1938.

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21
nov
07

federico fellini

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Fellini es un de los grandes artistas del siglo XX. Pertenece a esa última generación de cineastas que creyeron todavía que el cine era un arte. Con una filmografía intensa y personal arraigada en la crítica social, la estética del circo y la imaginación surrealista, Federico Fellini ha pasado a la historia como uno de los creadores más originales e influyentes del cine. Su obra parece hoy en día de otro planeta por su ambición visual y por la libertad de sus contenidos. Aportó al cine maneras nuevas de narrar, inventó ciudades únicas, espacios que siguen impresionando a pesar de los años transcurridos y nos dejó ese sinsabor de pensar que no tenía sucesor.

 

Nació en el puerto de Rimini, a orillas del Adriático, y se educó en varios colegios católicos cuyo ambiente espiritual marcaría su trabajo cinematográfico. Tras trabajar como reportero, caricaturista y autor de guiones cómicos, obtuvo su primera gran oportunidad colaborando en el guión del clásico neorrealista Roma, ciudad abierta (1945), de Roberto Rossellini.

 

Establecido como guionista, debutó cinco años más tarde como director con la historia de un grupo de cómicos itinerantes, Luci del varietà (1950), que rinde testimonio del estilo neorrealista de su primera filmografía. Cuatro años más tarde, La Strada (1954), conmovedora historia de una chica vendida a un artista callejero, lo lanzó a la fama al lado de la actriz Giulietta Masina, su esposa desde 1943, y registró su abandono del neorrealismo a favor de la imaginación desbordada y las escenas surreales. Alma sin conciencia (1955) y Las noches de Cabiria (1957) consolidaron con sendos éxitos su carrera, que conquistó una nueva cumbre con La dolce vita (1959), una sátira implacable de la sociedad italiana que fue condenada por la iglesia católica y se convirtió en éxito mundial de taquilla.

 

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la dolce vita

 

Aclamado como cronista de la vida contemporánea, Fellini deslumbró de nuevo al público tres años más tarde con Ocho y medio (1962), en la que se satiriza a sí mismo como un director célebre que ha realizado hasta la fecha “siete películas y media” y sólo sabe que la siguiente será la número 8 ½. La disolución de las fronteras entre fantasía y realidad dominó también la autobiográfica Giulietta de los espíritus (1965), en la que Masina encarna a una mujer burguesa que, acuciada por los celos, se interna en un mundo de fantasías alucinatorias.

 

Inspirada en el clásico en latín de Petronio, Satyricon (1969) se erigió cuatro años más tarde como la cinta más heterodoxa y fantasmagórica de Fellini, con las aventuras de dos bisexuales que transitan por un mundo pre-cristiano colmado de personajes grotescos e imágenes oníricas de desnudez, sexo y violencia. Elogiado por muchos como el precursor de un nuevo cine que ignoraba todas las convenciones, se suceden sus películas más personales e inclasificables, en las cuales agudiza la originalidad de su mirada legándonos un puñado de películas e imágenes memorables, como Roma de Fellini (1972), un homenaje delirante a su ciudad, Amarcord (1974), especie de meditación autobiográfica de sus vivencias de infancia y Casanova (1976), una extraordinaria película sobre el famoso amante italiano.

 

SATYRICON

 

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CASANOVA

 

Casanova

 

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AMARCORD

 

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ROMA

 

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Durante los ochenta, se vio más de una vez en dificultades para financiar sus proyectos, calificados por algunos de inaccesibles, síntoma del rumbo que tomaba la industria del cine, y obtuvo nuevos éxitos con Y la nave va (1984), Ginger y Fred (1986) y La entrevista (1987), un examen nostálgico de su carrera como cineasta, protagonizado por el equipo de actores que junto con Masina y Marcello Mastroianni lo acompañó durante toda su carrera.

Y LA NAVE VA

 

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Se despidió del cine con La voz de la luna (1990), interpretada por Roberto Benigni.

 

Tras recibir un Oscar en homenaje su larga trayectoria en marzo de 1993, falleció el 31 de octubre de un ataque al corazón, consagrado ya como uno de los máximos artistas del cine de todos los tiempos.

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FILMOGRAFIA

* Luces de variedades (Luci del varietà) (1950), codirigida con Alberto Lattuada. Se trata de una comedia sensible y vital sobre la farándula.

* El jeque blanco (Lo sceicco bianco) (1951), fue su debut oficial y en ella aparece Giulietta Massina en un pequeño papel junto a Alberto Sordi. En ella se perciben algunas características luego reconocibles en el director: el tratamiento de la gran urbe de Roma como espectáculo en sí mismo, la contencion expresiva de los actores, etc.

* Los inútiles (I vitelloni) (1953), segunda comedia de Fellini, esta vez con Sordi y Aldo Fabrizi, convertida hoy dia en todo un clásico del cine italiano. Feroz sátira contra la amoralidad de la vida social de la Italia de entonces, se interna en el patetismo y la acidez que más caracterizarán la posterior filmografía del director.

* Amores en la ciudad (L’amore in città) (1953) – episodio Una agenzia matrimoniale. En este excelente film de episodios que fluctuan entre el drama y la comedia compartió dirección con Rossellini, y contó con Ugo Tognazzi y Antonio Cifariello, entre otros actores.

* La strada (1954). Primera obra maestra del realizador. Anthony Quinn, Giulietta Massina y Richard Basehart quedaron inmortalizados en esta melancólica y triste historia ambientada en el mundo circense, que enamoró al público en su estreno. Poética.

* Alma sin conciencia (Il bidone) (1955). Sin ser un drama negro plenamente neorrealista, sí incluye secuencias propias de esta corriente. En el film, Richard Basehart y Giulietta Massina sobresalen junto a Franco Fabrizi del resto del reparto, y la maestría con que Fellini va abordando cada película se hace palpable para crítica y público.

* Las noches de Cabiria (Le notti di Cabiria) (1957). Segundo gran éxito de su director tras “La strada”, y segunda obra capital de su carrera. La historia de una prostituta y sus anhelos está servida con una realización y una puesta en escena que rayan la perfección técnica, amén de un guión magníficamente trazado, que hacen de éste uno de los títulos más señeros del genial Fellini. François Perier y la Massina brillan en un film único. Como curiosidad, señalar que otro grande el cine con un universo propio (Bob Fosse) rodó un remake en Hollywood de este film en clave musical de considerable éxito (“Noches en la ciudad”, 1968) con Shirley MacLaine, John McMartin y Ricardo Montalbán.

* La Dolce Vita (íd.) (1960). La película por excelencia de su director, de cara al gran público, y uno de los títulos más famosos del cine europeo de los 60. Mastroianni como maestro de ceremonias de la alta sociedad romana, en su labor de cronista de sociedad, y la disección que hace Fellini de toda una época, aparte de la conocidísima escena de Anita Ekberg en la Fontana di Trevi han hecho que la cinta adquiera la categoría de mítica. También en el reparto, convence la siempre desaprovehcada Yvonne Furneaux.

* Boccaccio ’70 (1962) – episodio Le tentazioni del dottor Antonio. En esta película de cuatro episodios, homenajeando las historias de Giovanni Boccaccio, trabajó con otros dos impecables cineastas del cine italiano: Vittorio de Sica y Mario Monnicelli, y volvió a dirigir a su amada Anita Ekberg en su primera propuesta rodada en color.

* 8 ½ (8 e ½) (1963). Para muchos, su mejor film. Las vicisitudes del rodaje de una película y la desintegración personal del director (magistralmente interpretado por Mastroianni) sirvieron a Fellini para saldar cuentas consigo mismo y con la industria, y para establecer las bases definitivas de su estilo (que ya no abandonará ninguna de sus películas posteriores). Recientemente ha sido elegida como una de las 10 mejores películas italianas de todos los tiempos -junto a por ejemplo, la célebre “Cabiria” de 1914 dirigida por Giovanni Pastrone-.

* Giulietta de los espíritus (Giulietta degli spiriti) (1965). Sorprendió a la crítica de entonces por el uso del color como elemento expresivo y simbólico -que luego también usaron Ingmar Bergman en “La pasión de Anna” (1969 o R. W. Fassbinder en “Brehmer Frerit” (1974)-. La película contiene una de las mejores interpretaciones de Giulietta Massina -si no la mejor-, en un papel escrito expresamente para ella donde la actriz logra dotar de una amalgama de matices mucho más rica que hasta la fecha a su muy felliniano y eterno personaje de mujer frágil y desamparado frente a un mundo abigarrado, dentro de un guión sencillamente maravilloso, que rindió a los pies del realizador a los críticos de medio mundo. En esta cinta, de menor acogida comercial que sus antecesoras, comienza a introducirse un cripticismo moderado que se hará totalmente patente en el barroquismo de su “Casanova” (1974).

* Tre passi nel delirio (1968) – episodio Toby Dammit. Louis Malle y Roger Vadim dirigieron los otros dos episodios de este film (“Historias extraordinarias”) basado en relatos de Edgar Allan Poe.

* Block-notes di un regista (1969) – TV

* Satyricon (Fellini Satyricon) (1969), fue seguramente su mayor triunfo a nivel personal junto a “Amarcord” y a su versión de “Casanova”. Todos los egos, genialidades, obsesiones, filosofías y demás cualidades del director están presentes en esta obra, que sigue la célebre obra homónima de Petronio. Metalenguajes e intertextualidad (ahora tan de moda en literatura, ciencias sociales, etc) se dan la mano en un film barroco, visualmente espléndido y muy placentero de ver para todo admirador de una verdadera obra de arte.

* I Clowns (1971). Pequeña, sensible y conmovedora cinta que, sin aportar excesivas novedades a la carrera de Fellini, trasluce el amor del cineasta por el mundo circense y por lo que representa para él.

* Roma de Fellini (Roma) (1972). Excesiva, prolija, repetitiva, y sin embargo un nuevo y lúcido ejercicio de representación simbólica, en este caso en homenaje a una ciudad y sus gentes, un modo de entender la vida, etc. Sociológicamente interesante, Antropología Cultural incluída, la película desborda su argumento.

* Amarcord (1973). Probablemente el último film de Fellini de relevancia internacional, Oscar a la mejor película extranjera incluído. El mundo de su infancia, la familia, la clase obrera, la miseria y la mentalidad de la “Italia profunda” (en el buen sentido) se conjugan excepcionalmente en una disertación viva, alegre y colorista, con mucho sentido del humor (el humor felliniano) y el deleite narrativo del que hacía gala.

* Casanova (1976). Uno de los hitos en la carrera del realizador. Ambiciosa y arriesgada, pese a contener todo el universo de su creador, adapta de forma libre las célebres memorias del conquistador italiano Giacomo Casanova. Pese a que su éxito en taquilla no fue tal, la cinta desborda cine y sabiduría por los cuatro costados, tiene un considerable derroche de fantasía y quizá ilustra mejor que ninguna otra las obsesiones del gran cineasta sobre la vida y la muerte. Imprescindible.

* Ensayo de orquesta (Prova d’orchestra) (1978). Poco conocido pero excelente film agridulce, que anticipa la infinita nostalgia-melancolía-filosofía vital que enmarca “Ginger y Fred”. Estimable de verdad.

* La ciudad de las mujeres (La città delle donne) (1980). Resultó ser su última colaboración con Marcello Mastroianni como protagonista absoluto, y permanece como uno de los mejores trabajos del cineasta. Se ha escrito mucho sobre la figura femenina en el cine de este director, y no siempre se ha entendido la relación de amor-admiración-misoginia-crueldad tan intensa del gran Federico con ésta. Inolvidables interpretaciones aunque ha envejecido considerablemente (Mastroianni, Ekberg, Ettore Manni.

* Y la nave va (E la nave va) (1983). Ópera, cine de época, toques de surrealismo simbólico y vanguardia visual se entremezclan en la penúltima película del realizador que gozaron los espectadores de cine. Quizá no sea la mejor película de su director, pero revisándola hoy en día, uno percibe la serenidad con la que Fellini convivió durante sus últimos años de vida.

* Ginger y Fred (Ginger e Fred) (1986). Obra maestra y punto. Ginger Rogers demandó a Fellini por el título de la cinta, referencia obvia. Inmensos Massina y Mastroianni.

* Entrevista (Intervista) (1987). Film documental donde se habla de Fellini y sus películas por gentes que trabajaron con él. Tiene su aquél, pero no es ninguna joya del cine documental.

* La voz de la luna (La voce della luna) (1989). Con Roberto Benigni. Inédita en los cines españoles y de media Europa (no así en TV, donde se pasó en Canal +

 

 

19
nov
07

el arte erótico japones del siglo XVII-XVIII

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Los grabados shunga son una clase de ilustraciones ukiyo-e (impresos grabados en madera) producidos en Japón durante los siglos XVII y XVIII. La palabra shunga significa imagen de primavera, eufemismo utilizado para referirse a las relaciones sexuales. El culmen de estas ilustraciones japonesas eróticas se encuentra en el periodo Edo (siglo XVII-XIX) y solían utilizarse como guía sexual para los hijos e hijas de las familias que podían pagar estos pergaminos. Los japoneses guardaban estas ilustraciones junto a los muebles nupciales de la pareja.

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El ukiyo-e, era una producción centrada en lo comercial, dedicada y dispuesta a satisfacer la demanda de materiales impresos, tanto literarios como visuales, de una amplia masa popular que consumía estas obras de manera muy similar a como hoy se consumen los libros y películas eróticas. Debido a aspectos de su estética fueron muy populares en Occidente a partir del siglo XIX. Son dibujos de una modernidad asombrosa, donde la mujer aparece no como un mero objeto erótico, sino que se muestran como amantes activas cuyo placer se halla al mismo nivel que el de los hombres y son complacidas. La diferencia con los grabados indios del Kamasutra es la obscenidad y la pasión que producen las imágenes, con una estética que nos resulta mucho más cercana a nuestro tiempo

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Las ilustraciones japonesas o ukiyo-e, mostraban escenas de la vida nupcial del Japón del siglo XVIII. Entre las que no se enseñaban al público y quedaban escondidas para ser vendidas en secreto por importantes cantidades de dinero, las había que recreaban infidelidades, vouyerismo, masturbación, orgías, mujeres acariciando falos, hombres acariciando clítoris y vaginas, e incluso actos homosexuales.

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De alguna manera, uno descubre que nada se ha inventado en nuestro tiempo, y que, en el fondo, las pasiones de esa humanidad lejana en el tiempo y en su cultura nos muestran una cercanía excitante, un rubor erótico que invita a la risa, al amor, a la sensualidad y al sexo como elevada forma intelectual de goce, de comunicación, de antídoto frente la muerte en estos cantos a la vida que tanto nos hablan de los refinados usos de un pueblo.

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Estas estampas de primavera, realizadas por el método xilográfico tuvieron gran repercusión en Occidente influenciando a algunos estilos como el Art Decó.

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18
nov
07

viaje al fin de la noche (louis-ferdinand Céline)

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Céline no tuvo mucha suerte en vida, o mejor, fue un hombre atormentado y olvidado que murió sin saber que su novela Viaje al fin de la noche se convertiría pocos años después en una de las más grandes y más leídas novelas del siglo XX. Estamos ya en el XXI, y quizá el libro, al ritmo de los tiempo, ha quedado enterrado por una pila de mitos y leyendas, por ese sambenito de libro pesado, largo, puede que incluso aburrido, pero eso son ecos de la época, de la superficialidad, de lo que se descarta simplemente por desdén, por no salir en televisión o no estar de moda. Lo cierto es que Céline es fácil de leer y extremadamente duro de asimilar, no desde luego por la complejidad de sus obras -al fin y al cabo, Viaje al fin de la noche y el resto de novelas poseen un hilo conductor sencillo y un marcado carácter autobiográfico, nada más- sino por la dureza de lo que cuenta. Su verdadera innovación fue el lenguaje, y no me refiero sólo que utilizara jerga vulgar, la lengua de la calle, algo inusitado hasta la fecha en lo que se consideraba la gran literatura francesa, sino al ritmo de su prosa, a la rabia y al fuego con el que encendía las palabras, a la fuerza expresiva y original de su sintáxis, a su modo de conjuntar los vocablos para evocar el asco, lo inhóspito y despiadado que había vivido. Junto con Proust -aunque sea su antítesis en apariencia- es sin duda el gran renovador de las letras francesas a pesar de los pesares, de su fama de antisemita, de colaboracionista y simpatizante nazi (algo dudoso), y no hay que olvidar que es el segundo autor francés más traducido y vendido a otras lenguas después de Albert Camus.

 

Era un hombre sin encantos evidentes, como se puede apreciar en las fotografías que reflejan su vida, amargado por un cúmulo de derrotas consecutivas que hubieran terminado por apagar la llama de cualquiera. Fue además escritor de una gran novela, lo que inevitablemente, como le ha sucedido a otros muchos, pareció convertir en desechable el resto de su obra, condenada a ser sólo editada en condiciones tras su muerte. Nacido en Courbevoie el 27 de mayo de 1894, el Céline con el que Louis-Ferdinand Destouches habría de entrar en el parnaso de la novelística del siglo XX era uno de los nombres de su madre. No hay lugar a dudas, la mejor forma de conocerle es leyendo ‘Viaje al fin de la noche’, tan autobiográfica como todas sus novelas, pero, si cabe, la que concierne a ciertos episodios cruciales en su vida. Convertido en Ferdinand Bardamou, Céline cuenta su experiencia en la guerra del 14 -donde las heridas que le causan los mismos alemanes a los que luego se venderá en el 39 le convierten en un héroe de Francia-, en el África colonial francesa y en unos Estados Unidos agobiantes, que empiezan a convertirse en la superpotencia que son actualmente. Acaba compartiendo las miserias de sus primeros pacientes -quienes raramente le pagan- en un suburbio de París. Tan mujeriego como políglota, las mujeres y los idiomas serán su llave y su norte en un periplo por unas sombras que no son otra cosa que cuanto de absurdo encierra la existencia.

 

Publicó con relativo éxito Viaje al fin de la noche en 1932, y posteriormente Muerte a Crédito, pero los sucesos acontecidos en la segunda guerra mundial hundieron su carrera literaria; fue sometido a escarnio público, encerrado durante casi un año en Dinamarca como preso de Guerra, condenado a muerte por colaboracionista y absuelto a última hora. Huyó a Alemania y fue perdonado por su país en el año 1951, fecha en la que regresó definitivamente a Francia, donde murió en 1961. Como anécdota, su obra comenzó a recuperarse gracias a Jean Paul Sartre, que reivindicó Viaje al fin de la noche con empeño y proclamó a Céline “el más grande escritor francés de siglo XX”

 

Viaje al fin de la noche es una de las obras maestras del siglo pasado, y contiene la autopsia de cien años de infamia y barbarie; un recorrido visceral por el colonialismo europeo, por los horrores de la Primera Guerra Mundial, por las hambrunas, el dolor y los desastres de la guerra. Una novela descarnada donde no hay héroes, sólo supervivientes y seres humanos condenados a perder, a sufrir, a morir como ratas. No se salva nadie, ningún país, ninguna circunstancia, sin aspirar siquiera a que se le perdone a él a pesar del lirismo de su relato, a ese personaje protagonista que con los ojos y las palabras del narrador establece un descenso absoluto a los infiernos, al verdadero rostro de la humanidad , a ese espejo en el que alguna vez debíeramos mirarnos.

 

Fragmentos

 

Los hombres se aferran a sus cochinos recuerdos, a todas sus desgracias, y no se les puede sacar de ahí. Con eso ocupan el alma. Se vengan de la injusticia de su presente revolviendo en su interior la mierda del porvenir. Justos y cobardes que son todos, en el fondo. Es su naturaleza.
(…)
Proust, espectro a medias él mismo, se perdió con tenacidad extraordinaria en la futilidad infinita y diluyente de los ritos y las actitudes que se enmarañan en torno a la gente mundana, gente del vacío, fantasmas de deseos, orgiastas indecisos que siempre esperan a su Watteau, buscadores sin entusiasmo de Cíteras improbables. Pero la señora Herote, de origen popular y substancial, se mantenía sólidamente unida a la tierra por rudos apetitos, animales y precisos. Si la gente es tan mala, tal vez sea sólo porque sufre, pero pasa mucho tiempo entre el momento en que han dejado de sufrir y aquel en que se vuelven mejores. El gran éxito material y pasional de la señora Herote no había tenido aún tiempo de suavizar su disposición para la conquista.
(…)
Os lo digo, infelices, jodidos de la vida, vencidos, desollados, siempre empapados de sudor; os lo advierto: cuando los grandes de este mundo empiezan a amaros es porque van a convertiros en carne de cañón.
(…)
Para el pobre existen en este mundo dos grandes formas de palmarla, por la indiferencia absoluta de sus semejantes en tiempos de paz o por la pasión homicida de los mismos, llegada la guerra. Si se acuerdan de ti, al instante piensan en la tortura, los otros, y en nada más. ¡Sólo les interesas chorreando de sangre, a esos cabrones! Princhrad había tenido más razón que un santo al respecto. Ante la inminencia del matadero ya no especulas demasiado con las cosas del porvenir, sólo piensas en amar durante los días que te quedan, ya que es el único medio de olvidar el cuerpo un poco, olvidar que pronto te van a desollar de arriba abajo. “
(Louis Ferdinand Celine. Viaje al fin de la noche)

 

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Bibliografía

 

  • Viaje al fin de la Noche (1924), novela, para muchos su mejor obra.

  • Muerte a Crédito (1936), novela.

  • Apología de Muerte a Crédito (1936)

  • Guignol’s Band (1943), novela.

  • Casse-pipe (1952), novela.

  • De un castillo a otro (1957), novela.

  • Norte (1960), novela.

  • Fantasía para otra ocasión (1952), novela.

  • Fantasía para otra ocasión II — Normance (1954), novela.

  • Conversaciones con el profesor Y (1955)

  • El puente de Londres (1964), novela

  • Rigodón (1969), novela, obra póstuma




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