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	<title>LOS PERROS DE LA LLUVIA</title>
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		<title>Bohumil Hrabal-Bodas en casa</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Feb 2010 09:24:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jimarino</dc:creator>
				<category><![CDATA[literatura]]></category>

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Sé que fue un libro de Bohumil Hrabal, pasada la ráfaga marginal de los bukowski, Burroughs y compañía. Lo sé porque recuerdo las tapas del libro, duras, y la portada luminosa, colorida; una casa, una hermosa casa rodeada de jardines y vegetación, ligeramente sobria, como las de cualquier país del Este comunista, ese espacio de [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=jimarino.com&blog=1905960&post=1847&subd=jimarino&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/hrabal-1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1848" title="Hrabal-1" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/hrabal-1.jpg?w=655&#038;h=904" alt="" width="655" height="904" /></a></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;"><br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;"><br />
</span></p>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Sé que fue un libro de Bohumil Hrabal, pasada la ráfaga marginal de los bukowski, Burroughs y compañía. Lo sé porque recuerdo las tapas del libro, duras, y la portada luminosa, colorida; una casa, una hermosa casa rodeada de jardines y vegetación, ligeramente sobria, como las de cualquier país del Este comunista, ese espacio de la República Checa, que siempre fue país burgués y elegante, que siempre guardó la esencia de lo europeo a pesar de Stalin y el imperio de la URSS. Fuera como fuese ese libro estuvo en mis manos un tiempo; duró poco, una lectura, cierto repaso indolente, nocturno, y una admiración secreta, incondicional y jocosa.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Un obrero siderúrgico que escribía como los ángeles y hablaba de Kant, de Nietzsche y Schoppenhauer a solas, para luego adentrarse en las tabernas nocturnas y celebrar la vida con esos otros obreros mugrientos y fatigados, llenos de tierra y óxido, de desilusión bañada en alcohol que en otras vidas fueron asesores, contables, profesores de universidad, artistas, y ahora embrutecían sus manos y cantaban a la existencia envueltos en el humo enmohecido del  acero bruñido, en la quemazón incesante de las hogueras y las calderas. Sé que fue entonces cuando la alegría se hizo nítida. No puedo explicar por qué, o quizá sí, pero el libro anda difuso en algún lugar de mi memoria. Bodas en casa era el título, ni siquiera recuerdo la editorial. El libro llegó de la mano de mi hermano. Un amigo suyo guardaba como un tesoro aquella edición. Nos encontramos en un concierto de madrugada. Vestía extraño el muchacho. Las guitarras atronaron durante aquella hora y media y al salir de la sala el amigo de mi hermano sacó la novela. La guardaba en un bolso de tela marrón, lleno de chapas con anagramas de bandas garajeras desconocidas para mí. Insistía solemne, casi orgulloso y feliz, convencido en verdad, que la música popular no venía de los Beatles sino de los grupos del underground norteamericano. Recitaba en voz alta una lista terrible que nunca más volví a oír salvo en las páginas de esa revista tan particular que fue Ruta 66, y varios años después. Mi oídos estaban disponibles para otras sonoridades, pero debo reconocer cierta enjundia en los razonamientos del chico. En cierta medida anticipó en su discurso, antes de que yo fuera consciente, la supremacía de las masas consumidoras sobre el valor cultural o artístico de las distintas artes. Decía seguro de sí mismo, algo que probablemente ya sabía mucha gente por aquel entonces, y que yo obviaba con encono quizá por la necesidad de ser crédulo e inocente, que el concepto popular rompería su antiguo significado y se convertiría irremediablemente en una dictadura capaz de borrar la historia o manipularla a su antojo.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">-Estamos entrando definitivamente, sino hemos entrado ya hace veinte o treinta años, en la supremacía del gusto superficial, profano y veleidoso de las masas. Ninguna expresión artística podrá alcanzar un lugar de supervivencia más allá de la aceptación popular por más que se esfuerce la crítica o la historia de la distintas artes, y esa aceptación popular es cada días más mediocre, más manipulable, más engreída e insulsa.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/hrabal_zidle.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1849" title="hrabal_zidle" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/hrabal_zidle.jpg?w=419&#038;h=623" alt="" width="419" height="623" /></a></span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">El libro que sostuvo un rato entre sus manos parecía una prolongación de su discurso por el modo en que se agitaba al ritmo de sus brazos. Gesticulaba y la timidez le enrojecía las mejillas, aunque no titubeó ni una sola vez. Cuando se lo dio a mi hermano Daniel,le pidió que se lo devolviera al terminarlo, que era uno de sus tesoros más queridos, y me recomendó a su vez que lo leyera. Por entonces yo escribía textos adolescentes en Fruta Fresca, en Cavidades y en Pescara Blues. No puedo precisar el año exacto, quizá 1993 o 1994, pero sí el comienzo de un tiempo difícil. Primero fue mi hermano quien devoró de principio a fin Bodas en casa de Bohumil Hrabal. Después fui yo, en el viejo apartamento de la calle Albocácer, entre el humeante salón lleno de objetos y mi diminuto despacho con ventanal a un patio interior triste y mohoso, donde había una ventana en el piso superior en la que se asomaba un anciano grueso y somnoliento que me pedía cigarrillos de vez en cuando a causa de la prohibición del médico –y su mujer especialmente-.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Era tan distinta esa literatura, tan llena de vida y talento, y a la vez me remitía la fuentes de la contracultura que yo admiraba y anhelaba con encono por entonces, incluso años después de que se disiparan los sueños de rock ´n roll o la vaga comprensión de una vida juvenil alargada para siempre. Bodas en casa fue una de las fascinaciones literarias más intensas de las que me acuerdo. Veo a Daniel hablando de la diferencia de Bohumil Hrabal sobre el resto. Aún no habíamos leído a Gao Xigan ni El archipiélago Gulag de Solzhenitsyn. Sabíamos de la particularidades del comunismo checo a través de la Insoportable levedad del ser y La broma de Milan Kundera, pero no éramos conscientes, o al menos no con la terrible sensación de horror, del significado profundo de la palabra estalinismo o revolución cultural, del terror indescriptible que debieron sufrir millones de personas ante el peso desolador y descomunal del Estado que se descargaba virulento sobre el individuo, sobre la libertad de los hombres, tan terrible como los excesos del nazismo o la violencia del fascismo. Ahora, a estas alturas, comprendo porque Bohumil tenía esa extraña amargura, o mejor, porque sus personajes necesitaban beber y beber para soportar la vida. Es curioso el sentido del humor checo, su tendencia a contar las cosas en literatura de otro modo sin que dejen de ser terribles. La primavera de Praga en el 68 terminó con numerosos sueños de juventud de una buena parte de los habitantes del país. Pero les dejó ese curioso escepticismo, ese modo particular de mirar que Bohumil Hrabal entonaba con una naturalidad pasmosa.</span></h4>
<p><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/bohumil-hrabal.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1850" title="bohumil-hrabal" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/bohumil-hrabal.jpg?w=467&#038;h=350" alt="" width="467" height="350" /></a></span></p>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Recuerdo al protagonista de Bodas en casa, siento no poder transcribir el nombre porque no he vuelto a tener la novela en mis manos –hoy está desgraciadamente descatalogada-, el amor que profesaba a su mujer, su vida miserable como obrero y su risa de impotencia ante el silencio. No sé cómo pudo hacerlo, como aguantó tantos años mi querido viejo. No le dieron el premio Nobel, aunque tengo entendido que fue postulado una vez después de la caída del muro. No era demasiado intelectual en su narrativa, quizá fuera ese su pecado. No podría definir con exactitud en qué consistía esa magnífica literatura; quizá estaba llena de alegría y sobre todo de esperanza. Bajo el peso de los racionamientos y las limitaciones desoladoras, no sólo materiales sino humanas, del comunismo, en medio de una cultura hecha irremediablemente de contradicciones -no en vano la antigua Checoslovaquia unida y su capital, Praga, fueron a principios de siglo símbolo del progreso burgués, de la alta cultura europea, inmersa en una sociedad que iba a perecer agitada definitivamente por las consecuencias de la segunda guerra mundial y el imperio de las utopías totalitarias, e igualaba en rango a ciudades tan míticas como la Viena del Imperio Austro-Húngaro, e incluso superaba en esa época en esplendor y brillo a la propia Paris o al sombrío Londres- Hrabal brillaba como un brote espontáneo de júbilo y vitalidad.<br />
</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Bohumil, hijo de la tradición europea, no podía renunciar a su proverbial optimismo natural por décadas de comunismo gris. Eso no era humano, y él lo era.</span></h4>
<p><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/bhrabaljpg1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1853" title="FO00330142" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/bhrabaljpg1.jpg?w=279&#038;h=347" alt="" width="279" height="347" /></a></span></p>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">El amigo de mi hermano se perdió como muchos otros. Sé que ocultó su pista alguna madrugada insomne y ebria, y dejamos de asistir a conciertos de rock oscuro para adentrarnos en el power pop o el indipop, o como demonios se llamaran esas nuevas corrientes, más luminosas y sensuales. El libro se lo devolvimos, desde luego, pero aún recuerdo las largas charlas con mi hermano comentando el efecto de aquella lectura maravillosa.  Hablamos de varias cosas entonces:</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">-Bohumil Hrabal era alcohólico, sin poses ni exageraciones, un alcohólico que justificaba el alcohol simplemente porque era el único modo a su alcance –junto a la literatura- para soportar la vida gris que no podía cambiar bajo el peso de un régimen que exterminaba la individualidad y el gozo de la libertad. Nada nuevo, lo vemos a diario, de una forma más disimulada y en apariencia humana en nuestros mundos democráticos, con respiros de fin de semana y una supuesta libertad de acción porque compramos moda norteamericana o francesa, ridículas corbatas o libros subversivos, entramos libremente en internet o podemos insultar al presidente de gobierno de turno.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">-Hrabal repudiaba por igual a los estalinistas que a los nazis; cualquier totalitarismo que pudiera limitar la libertad del hombre lo llevaba compulsivamente  a beber hasta el olvido y a escribir, aunque de sus labios sólo salían hermosas carcajadas de luz. Nos dejó la sensación de que la literatura era un arma valiente de libertad.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">-Nuestro querido checo tenía una coraza de esperanza y optimismo que a pesar de las amarguras y la tristeza surgía indemne del paisaje desolador para celebrar la vida. Lo mugriento era el entorno. La luz y la belleza, sin embargo, se hallaban en todas partes.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">-Al contrario que nuestro ídolo juvenil de la época, tan repetitivo como limitado, Mister Charles Bukowski, a Hrabal le importaban un comino las putas y el lado oscuro y salvaje de la vida, los estereotipos marginales y el sexo descarnado, más  bien se pirraba por el amor, el amor a su mujer, y por la sensualidad sutil de las féminas centroeuropeas, sus mejillas y brazos sonrosados, esos cabellos rubios que le recordaban a la juventud perdida no con nostalgia sino con la festividad de lo vivido  y apurado, de lo jamás arrastrado ni siquiera por el peso de la Historia. El paso del tiempo molía el cuerpo, pero alimentaba el alma de una dicha inamovible que irradiaban sus personajes y sus relatos. Quizá hubiera sido capaz de brindar en el infierno.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">-Las máscaras de la sociedad comunista, el ocultamiento y el exterminio de profesiones y saberes en pos de la falsa revolución proletaria, permitió que Bohumil llenara sus magníficos textos de personajes que siempre escondían a otros; borrachos ilustres capaces de enumerar teoremas matemáticos de primer orden, asesores fiscales que ejercían de barrenderos o peones agrícolas, filósofos que conducían autobuses, escritores como él que trabajaban en fábricas de escombros y se llenaba de polvo y orines mientras construían en secreto la literatura checa. El mundo capitalista permite una libertad aparente que sólo el dinero y la popularidad compran. Para la mayoría de los habitantes del occidente rico, el fingimiento es practica común sin embargo. No ejercemos de lo que somos, somos lo que podemos y transfiguramos nuestra imagen para ser aceptados o para sobrevivir. En eso, el mundo de Hrabal es reconocible y cercano. Mi hermano decía que en Bohumil había descubierto que tras los rostros derrotados que veía a veces en los bares del barrio podía hallarse, tal vez, un destello de la verdadera vida, y que, por el contrario, era posible que los triunfadores del siglo no fueran más que farsantes sin identidad ni alma. Al menos era un consuelo, susurraba.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">-Recuerdo el amor eterno y puro que profesaba a su mujer, personaje memorable de cuya descripción física no me queda nada, pero si de su paciencia, de su entrega a ese narrador derrotado a los puntos mas sin concesiones al K.O.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">-El señor Hrabal, siempre deslumbrante y ávido de saber, nos demostró que para escribir no estaba mal conocer la historia de la literatura, y que el testimonio vital no era más que una excusa para el verdadero arte, aun cuando las condiciones de vida fueran tan insoportables que lo único cierto parecía ser el sufrimiento y la impotencia ahogados en vodka y cerveza.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">-Ni una sólo página escrita por su manos tuvo un ápice de odio. Francamente, algo increíble para quienes vivieron el siglo XX</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/hr.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1854" title="hr" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/hr.jpg?w=250&#038;h=364" alt="" width="250" height="364" /></a></span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Quizá pudo ser aquella hermosa lista de fascinaciones que nos tuvo entretenidos algún tiempo. Daniel inventó aquella frase de la negrura, y a Bohumil como antídoto para su enfermiza y estética tristeza. Debo reconocer que a veces me sirvió; cosas de mi lúcido hermano y del checo. Alguien que tuvo que esconderse de esa manera tanto tiempo merecería sin duda alguna atención por la exhuberancia de su talento: eso hubiera dicho yo sobre Bohumil a un no iniciado en su secta.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Esta noche de cena inminente, de camaradería sincera, antes de beber unas copas y tratar de soportar la existencia diaria que vendrá mañana, pienso en Hrabal. Busco sus libros en la enorme estantería de mi casa y encuentro La pequeña ciudad donde el tiempo se detuvo, también Anuncio una casa en la que ya no quiero vivir, esos cuentos tan extraños y kafkianos que anticipaban su futura oscuridad de alguna forma; ojeo por un instante Una soledad tan ruidosa, también Trenes rigurosamente vigilados y recuerdo la extraordinaria película de Jirí Menzel realizada en los años sesenta que tengo grabada en DVD, aunque en versión original, en checo, sin subtítulos –no se puede tener todo-. Sigo mirando y no encuentro Bodas en casa. Nadie se atrevió posteriormente a editarla, o eso creía, porque mi hermana me aseguró hace poco que Destino  publicó de nuevo la novela en 1996, pero debió pasar sin pena ni gloria, siendo un libro tan extraordinario, escrito por uno de los más reputados y excelsos escritores checoslovacos del siglo, y a veces, en las ferias del libro de ocasión rastreo las estanterías buscando la maldita novela que a menudo necesito para arrancarme del corazón la tristeza o las ausencias, para recordar al viejo compadre de mi hermano desaparecido, para decirle a gritos a Daniel que aún es posible, que siga riendo como el viejo Bohumil Hrabal en las tabernas mugrientas de la campiña checa o en los barrios populares de Praga. No lo he hallado, seguiré buscando, o animo a algún editor a que lo vuelva a publicar con merecimientos y cierto interés. Estoy seguro, aunque hace tanto tiempo de su lectura, que sigue sirviendo para vivir, que arrancará sonrisas y deleite, que es hermoso y estéticamente valioso. Bodas en casa.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Estoy pensando en poner un anuncio; Anuncio una casa en la que ya no quiero vivir. Busco Bodas en otra casa, una casa hermosa donde el alcohol abundante hace reír a los simples e inocentes, también a los otros, un alcohol que nace de la hermandad y la esencia de la vida, que no mata, una sensualidad en medio de la negrura y la monotonía, una causa por la que brindar sin ahogos, esa parte de esperanza que se perdió en 1997,  cuando Bohumil, anciano y destruido, cayó por el balcón de la residencia en la que vivía tratando de dar de comer a los pájaros risueños que seguían posándose en su balcón. Otra paradoja literaria, hasta para suicidarse tuvo que inventarse una bella metáfora.</span></h4>
<h6 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;"><em>Copyright Jimarino </em></span></h6>
<p><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/bohumil-hrabal-001.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1855" title="Bohumil-Hrabal-001" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/bohumil-hrabal-001.jpg?w=460&#038;h=276" alt="" width="460" height="276" /></a></span></p>
<p><span style="color:#ffffff;">Bohumil Hrbal nacio en Brno, (Moravia), el 28 de marzo de 1914. La mayor parte de su obra vio la luz en ediciones ilegales. Murió en Praga, el 3 de febrero de 1997 al caerse por el balcón de la residencia en la que vivía.</span></p>
<h2><span style="color:#ffffff;">Obra</span></h2>
<ul>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Skřivánci na niti (Alondras en el alambre)</em>, 1959.</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Perlička na dně (La perlita en el fondo)</em>, Praga, Československý spisovatel, 1963.</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Pábitelé (Clases de baile para adultos)</em>, Praga, Mladá fronta, 1964.</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Ostře sledované vlaky (Trenes rigurosamente Vigilados)</em>, Praga, Československý spisovatel, 1964.</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Taneční hodiny pro starší a pokročilé (Clases de baile para adultos y alumnos aventajados)</em>, Praga, Československý spisovatel, 1964.</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Inzerát na dům, ve kterém už nechci bydlet (Anuncio una casa donde ya no quiero vivir)</em>, Praga, Mladá fronta, 1965.</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Kopretina (Margarita)</em>, 1965.</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Automat Svět (Mundo autómata*)</em>, 1966.</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Obsluhoval jsem anglického krále (Yo que he servido al Rey de Inglaterra)</em> Praga, Jazz petit, 1982.</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Něžný barbar</em> (Bárbara ternura*), edicion prohibida de 1973; Index, Cologne, 1981</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;">«Trilogía» <em>Městečko u vody (La pequeña ciudad al borde del agua)</em></span></li>
</ul>
<dl>
<dd>
<ul>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Postřižiny (Tijeretazos)</em>, edición prohibida, 1974; Praga, Československý spisovatel, 1976.</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Harlekýnovy milióny (Los millones de Arlequín*)</em>, Praga, Československý spisovatel, 1981</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Městečko, kde se zastavil čas (La pequeña ciudad donde el tiempo se detuvo)</em> edición prohibida 1974; Innsbruck, Comenius, 1978.</span></li>
</ul>
</dd>
</dl>
<ul>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Každý den zázrak (Cada día un milagro*)</em>, 1979</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Slavnosti sněženek (La fiesta de las campanillas verdes)</em>, Praga, Československý spisovatel, 1978.</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Příliš hlučná samota (Una soledad demasiado ruidosa)</em>, edición prohibida, 1977; Colonia, Index, 1980.</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Kluby poezie (Clubes de poesía*)</em>, Praga, Mladá fronta, 1981.</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Domácí úkoly z pilnosti (Deberes para buenos alumnos*)</em>, Praga, Československý spisovatel, 1982.</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Domácí úkoly z poetiky</em> , 1984.</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Život bez smokingu (Una vida sin esmoquin*)</em>, československý spisovatel, Prague, 1986</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Svatby v domě (Bodas en casa)</em> edición prohibida, 1986;Toronto, 68’Publishers, 1987.</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Chcete vidět zlatou Prahu? (¿Quiere ver la Praga dorada?*)</em>, 1989</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Kličky na kapesníku (Nudos en su pañuelo*)</em>, edición prohibida 1987; Praga, Práce, 1990.</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Můj svět (Mi mundo*)</em>, 1989</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Schizofrenické evangelium (El evangelio esquizofrénico*)</em>, 1990.</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Kouzelná flétna (La flauta mágica*)</em>.</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Ponorné říčky (Arroyos subterráneos)</em>, Praga, Pražská imaginace, 1991.</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Růžový kavalír (El caballero de la rosa*)</em>, Praga, Pražská imaginace, 1991.</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Aurora na mělčině (La «Aurora» fracasada*)</em>, Praga, Pražská imaginace, 1992.</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Večerníčky pro Cassia (Bagatelas tardías para Casio*)</em>, Praga, Pražská imaginace, 1993.</span></li>
<li><span style="color:#ffffff;"><em>Texty (Textos*)</em>, 1994.</span></li>
</ul>
<p><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/bohumil_hrabal.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1856" title="Bohumil_Hrabal" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/bohumil_hrabal.jpg?w=320&#038;h=235" alt="" width="320" height="235" /></a></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;"><br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;"><br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;"><br />
</span></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/jimarino.wordpress.com/1847/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/jimarino.wordpress.com/1847/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/jimarino.wordpress.com/1847/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/jimarino.wordpress.com/1847/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/jimarino.wordpress.com/1847/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/jimarino.wordpress.com/1847/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/jimarino.wordpress.com/1847/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/jimarino.wordpress.com/1847/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/jimarino.wordpress.com/1847/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/jimarino.wordpress.com/1847/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=jimarino.com&blog=1905960&post=1847&subd=jimarino&ref=&feed=1" />]]></content:encoded>
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		<title>richard ford-la literatura norteamericana</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Feb 2010 21:23:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jimarino</dc:creator>
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Este texto fue editado originariamente en la revista Shangri-La derivas y ficciones aparte, en Agosto de 2009. Copyright Jimarino
RICHARD FORD Y LA LITERATURA NORTEAMERICANA


LA LITERATURA NORTEAMERICANA
“Estados Unidos es demasiado insular, está demasiado aislado. No traducen lo suficiente y no participan en el gran diálogo de la literatura. Ese tipo de ignorancia les limita. Son demasiado [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=jimarino.com&blog=1905960&post=1509&subd=jimarino&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/10/465090871_richard-ford-foto.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1806" title="465090871_richard-ford-foto" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/10/465090871_richard-ford-foto.jpg?w=500&#038;h=551" alt="" width="500" height="551" /></a></span></h4>
<h6 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Este texto fue editado originariamente en la revista Shangri-La derivas y ficciones aparte, en Agosto de 2009. Copyright Jimarino</span></h6>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;"><strong>RICHARD FORD Y LA LITERATURA NORTEAMERICANA</strong></span></h4>
<h4><span style="color:#ffffff;"><strong><br />
</strong></span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">LA LITERATURA NORTEAMERICANA</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;"><em>“Estados Unidos es demasiado insular, está demasiado aislado. No traducen lo suficiente y no participan en el gran diálogo de la literatura. Ese tipo de ignorancia les limita. Son demasiado sensibles a las modas de su propia cultura de masas. Obviamente en todas las grandes culturas hay literatura sólida, pero no se puede obviar el hecho de que Europa sigue estando en el centro del universo literario mundial y no Estados Unidos”</em></span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;"><em> </em></span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;"><em> </em></span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Con estas rotundas palabras solventó Horace Engdahl que un año más el Premio Nobel de literatura no recayera sobre un escritor norteamericano. Es posible que tuviera una parte de razón, o quizá sólo fuera una pataleta desafortunada, ese último aliento de nuestra vieja Europa contra el poderío mediático y cultural de los USA. Es conocido que la ciudad más admirada del mundo para las generaciones que están llegando ahora a la treintena –y las que van detrás- ya no es Paris o Londres o Roma o Venecia, sino Nueva York, o que el cine que se consume en la mayor parte de los cinco continentes es masivamente norteamericano, sin mencionar la enorme supremacía que muestran en la música popular, o el peso globalizado de sus personajes e iconos televisivos. Aunque pueda guardar parte de verdad en sus palabras, el Secretario de la Academia sueca no anduvo muy acertado en el tono de su discurso.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Negar la influencia estadounidense –y no me refiero a sus símbolos más vulgares o evidentes, a lo peor de su cultura, a su versión más ruidosa y plana, esos subproductos infantiles de principio a fin con los que coloniza diariamente el mundo desde Pekín a Moscú, pasando por media Asia y por supuesto nuestra vieja Europa- y, sobre todo hacerlo en el ámbito de la literatura, puede ser un error. No estoy pensando únicamente en algunos candidatos que incesantemente se incluyen año tras año entre los candidatos a ganar el máximo galardón literario para un escritor, aunque no mencione nombres, esos son los que menos me interesan. Es verdad que los autores norteamericanos han hecho incesantemente protagonista de sus novelas a su propio país, o que el nivel de traducciones de otras lenguas en sus librerías es francamente bajo en comparación a los niveles de otros países occidentales del primer mundo (apenas llegan al 3% del total de obras editadas); que la mayoría de sus ciudadanos no tienen ni la menor idea de donde está España o Suecia, o que les importa un pimiento lo que acontece en otras partes de la tierra; esas son realidades cotidianas que cualquiera que se adentre ligeramente en su esencia percibe a las primeras de cambio más como una regla que como un tópico de excepción. Pero tampoco sería justo solventar de ese modo aspectos fundamentales que asentaron los grandes autores norteamericanos en la historia de la literatura.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Supongo que la lectura que pretenda cierto rigor crítico exige de una alguna perspectiva histórica de la literatura y eliminar algunos elementos externos que no influyen para nada en esa evolución. Un libro no es ni deja de ser importante porque se venda mucho si hablamos en términos de verdadera crítica, no de exámenes sesgados o de intereses editoriales. También comprendo las debilidades subjetivas, que dependen de aspectos en ocasiones extraliterarios, pero siempre que respondan a unos mínimos críticos de consenso. No sé por qué comienzo de este modo, pero quiero dejarme llevar. La literatura norteamericana tiene en mi existencia –y creo que en buena parte de los buenos lectores de mi generación- una importancia destacada que se debe a sus innumerables virtudes. Francamente, tengo la sensación de que ahora no leería o no hubiera vivido esas magníficas décadas lectoras que han transcurrido, que seguramente no hubiera abierto un libro de Günter Grass o de James Joyce, de Proust o de Albert Camus, sin que antes la literatura norteamericana me hubiese brindado el placer de su inmediatez, el gusto por lo directo, su tendencia a bordear la contracultura, a ser crítica y escandalosa en el buen sentido con su entorno, a su ácida temática general o a su poderío narrativo. Decir que la literatura de los Estados Unidos es más narrativa que intelectual no supone una disminución de su calidad. Creo, y siento cierto pudor al afirmarlo, que los autores norteamericanos encontraron de alguna manera el camino de la alta literatura sin olvidar los medios y las técnicas, las enseñanzas, de la literatura popular, desarrollando un extraordinario modo de acercarse a su realidad, y lo hicieron  -los grandes- desde las alturas, quizá tratando de ser accesibles para llegar al mayor número de lectores y aproximarles a lo profundo que encierran muchas de sus obras.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">La retahíla de novelas sobresalientes que nos dejó el siglo pasado  es muy larga. Probablemente, y siento contradecir al señor Engdahl, el siglo XX posee material literario de los Estados Unidos de primera clase. Desde Francis Scott Fitzgerald o William Faulkner; Hemingway, John Updike, John Cheever, Carson McCullers, Nathanel Hawthorne, Harold Brodkey, Thomas Pynchon, James Sales, Salinger, Cormac McCarthy, William Styron, Paul Bowles, John Dos Passos, Ezra Pound, Sherwood Anderson, Sinclair Lewis, Samuel Bellow, Truman Capote, Don de Lillo o Richard Ford entre otros, surgen un puñado de extraordinarias obras literarias. Es posible que actualmente Europa mantenga ese lado experimental o innovador de la literatura como emblema, o que de alguna forma, el diálogo con la historia de la novela sea más amplio, pero obviar esa influencia en nuestra herencia sería una injusticia, y convendría observar la edad de los autores que siguen ejerciendo de faro de esa tendencia, porque, nos guste o no, me parecen mucho más interesantes los David Eggers, Jonathan Franzen, David Foster Wallace, Geofry Eugenides o Junot Díaz, que nuestros insufribles Amelie Nothomb, Frédéric Beigbeder, Angela Bellvey, Michel Houllebecq o Lucia Etxebarria, por poner algunos nombres. Quizá el más claro ejemplo entre la gran literatura norteamericana y ésa a la que se refiere mister Engdahl tenga que ver con el trasunto de este texto, o al menos, pienso, es lo que pretendo.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Hace un par de meses leí una de las primera novelas de Richard Ford, <em>La última oportunidad</em>. A Richard Ford lo había seguido desde que Anagrama editó El periodista deportivo en edición de bolsillo en el 2003. La trilogía de Ford sobre Estados Unidos, que comprende la mencionada <em>El periodista deportivo</em>, <em>El día de la independencia</em> y <em>Acción de gracias</em>, brilla con luz propia en la reciente literatura norteamericana. Es evidente que hablan –el protagonista de todas ellas, es Frank Bascombe y Estados Unidos- de su país. Quizá ser la primera potencia mundial durante tantas décadas ha provocado cierto regusto por el autobombo, una cierta obsesión acerca de su origen, sus causas y los efectos de sus acciones, así como una literatura centrada en la esencia de su propia evolución. Sin embargo, esa presunta reducida mirada que el secretario de la Academia denomina provinciana (aunque hay que reconocer que si los Estados Unidos fueran un país con menor influencia  en el mundo en todos los aspectos, muchos de los críticos que alaban su literatura la despreciarían o la calificarían despectivamente de regional o exótica) en el caso de Ford, trasciende esa idiosincrasia sesgada, ese espacio insistente, seguramente por sus capacidades literarias o intelectuales, por la agudeza de su mirada, pero también porque el mundo se parece cada días más en sus diferentes lugares, porque las obsesiones de cualquier norteamericano con una cultura media similar a la nuestra, vienen a ser parecidas, y la calidad de sus narraciones entierra cualquier sensación de rondar el terruño. Es verdad que <em>La última oportunidad</em> no pasa de ser una novela mediocre, muy bien escrita, llena de esos elementos tan propios de las letras yankees, amena y cautivadora a menudo, pero entronca más con esa intriga superficial tan común a la mala novela norteamericana, más con la cultura de masas, que con la verdadera literatura. La evolución de Richard Ford desde sus primeros libros hasta los tres indicados podía ser el viaje que debería hacer nuestro subversivo Horace Endgahl para descubrir hasta qué punto sus afirmaciones son rebatibles. Y eso es lo que deseo hacer, aunque el resultado de este artículo sea incierto. De alguna forma, amar la literatura, incluye amar las letras norteamericanas de los siglos XIX y XX.</span></h4>
<p><span style="color:#ffffff;"><span style="color:#000000;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/74a9c1533317a3bd_landing.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1828" title="74a9c1533317a3bd_landing" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/74a9c1533317a3bd_landing.jpg?w=600&#038;h=549" alt="" width="600" height="549" /></a></span><br />
</span></p>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">LA MÍSTICA NORTEAMERICANA</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Hay algo excesivo en la cultura norteamericana, algo grandilocuente, que expande sus efectos sin remedio a lo largo y ancho del mundo, igual da que sea por fervorosa alianza o por oposición. Poseen algo infantil ajeno por completo a la mirada europea. Cualquier asunto lo convierten en un espectáculo, como si ese fuera su sino, su destino inexorable. A veces resulta imposible dirimir de dónde les llega esa sensación de constante grandeza y heroidicidad, de hazaña. Es como si nosotros, que ya vivimos la majestuosidad del Imperio Romano o la enormidad de la España de los siglos XVI-XVII, o la colonización inglesa y los grandes proyectos faraónicos de esas familias reales que ocuparon los tronos en media Europa, ya no pudiéramos creer en la historia. La juventud de Estados Unidos quizá les permita todavía aferrarse a la fantasía de su superioridad, de su esencia como nación.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">La sociedad norteamericana se sustenta en dos pilares básicos que en el fondo engloban a todos los demás, incluso los falsifican: Dios (la religión) y el dinero. Upton Sinclair lo sabía extraordinariamente bien cuando escribió <em>Petróleo</em>. Quizá aquellos antiguos colonos que pagaron con sangre la ocupación de esos territorios inmensos sean los causantes de una filosofía de esa índole. A excepción de algunas grandes ciudades, como San Francisco o Nueva York, o ciertos sectores ilustrados de la población, Estados Unidos parece a menudo un mundo aparte respecto a Europa. Es el país más rico de la tierra y, sin embargo, sustenta un record de pobreza inigualable en el resto del mundo opulento, posee niveles de bienestar para amplios sectores de la población absolutamente intolerables, aglutina una violencia inusitada en sus calles y niveles de analfabetismo muy superiores a cualquier país europeo. A su vez, lleva en sus entrañas una profunda carga metafórica que produce y exporta su mística por doquier. Es como si supieran de que están hechas las masas, en qué consiste vender cualquier cosa por mediocre o insuficiente que sea.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">No en vano, el poeta fundador de la literatura norteamericana no es otro que Walt Whitman y sus cantos heroicos a la naturaleza y a la extensión del continente y sus gentes; algo impensable en nuestra fatigada Europa. Bastaría comparar la tierna inocencia y la hermosa grandeza expresada por Whitman, que publicó <em>Hojas de hierba</em> en 1857, con el refinamiento amargo y profundo, tan oscuro, de Baudelaire, que editó sus <em>Flores del mal</em> en 1855. Casi coetáneos, los separan años luz en muchos aspectos. Es posible que Whitman percibiera Estados Unidos en el fondo como un país lleno de la esperanza de su juventud, una enorme extensión de tierras por descubrir, donde los indios seguían defendiendo sus espacios en algunas zonas y los colonos extendían su dominio; una  sociedad de sueño, de ilusión renovada, donde los pioneros protegían sus miserables posesiones con armas de fuego y su propia vida, mientras que el París de Baudaleire olía a rancio y a humanidad, denotaba el cansancio acumulado de los siglos de civilización europea, la escasa actitud estética de la burguesía dominante y su crueldad para el pueblo, los efectos colaterales del desarrollo científico y económico, lo que provocó en el poeta esa primera conciencia clara de la individualidad atormentada y su tenebrosa relación con la negrura, la queja inicial del hombre espantado ante el progreso inminente y salvaje, ante el poder de la máquina frente a la humanidad primigenia, cercano el momento en que la esperanza de la Ilustración se iban desvaneciendo ante la decrepitud de nuestro mundo; Montesquieu ha muerto, cómo dijeron algunos. Podría estar ahí la diferencia, pero tampoco logro adivinarlo.</span></h4>
<div id="attachment_1811" class="wp-caption aligncenter" style="width: 664px"><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/walt-whitman1.jpg"><img class="size-full wp-image-1811" title="walt-whitman" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/walt-whitman1.jpg?w=654&#038;h=802" alt="" width="654" height="802" /></a></span><p class="wp-caption-text">Walt Whitman</p></div>
<h4 style="text-align:justify;">
<div id="attachment_1813" class="wp-caption aligncenter" style="width: 479px"><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/portrait1.jpg"><img class="size-full wp-image-1813" title="portrait" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/portrait1.jpg?w=469&#038;h=600" alt="" width="469" height="600" /></a></span><p class="wp-caption-text">Charles Buadelaire</p></div></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">La concibo en las novelas de Mark Twain, de nuevo me remito a la palabra inocencia frente a la maldad o la bestialidad de las circunstancias. Es como si los personajes se expusieran desde el principio a sufrir, pero una valentía extraña, algo en el paisaje o una fe inmensa en sus posibilidades, parece empujarles a superarse. Pienso en el Londres abominable de Dickens frente a los libros iniciales de Jack London. El primero atisba el mundo desde su profundidad terrible, desde el conocimiento de los mecanismos de poder y la idea de la injusticia como motor del progreso. Es capaz de la magia a veces, pero se le disipa ante su incredulidad (a excepción de ese bello <em>Cuento de Navidad</em>). Ya no es posible dirimir hacia dónde debemos ir, cual es el destino que deben encauzar los hombres para alcanzar un refugio o un lugar de paz. Dickens esboza sus ideas de justicia y libertad desde un profundo pesimismo. Jack London parece sin embargo afrontar el destino como si estuviera montando un caballo salvaje sin montura, como si azotara con sus espuelas los lomos del animal lleno de la fe de salir airoso. Abre su corazón hasta producirnos cierto rubor, esboza sus teorías sin importarle en exceso la perfección formal, o al menos es la sensación que da, y combate la maldad a través de sus héroes con la inocencia de la bondad y el convencimiento en el futuro. Sería inconcebible un Jack London europeo a principios del siglo XX, hubiera sido una falsificación, un artificio intolerable, y pesar de ello, el <em>Martin Eden</em>, quizá su novela más personal y autobiográfica, nos emociona, nos hace pensar en una especie de evolución intensa y conmovedora del hombre primitivo que describió Rosseau unos siglos atrás, del hombre sin miedo, capaz de saltar el listón que la vida le ponga por alto que esté, una constancia que no se pierde aunque el final de la novela sea dramático.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Encontramos por este camino a la figura de Poe, pero éste funda más que una literatura un género–para algunos es dudosa su fama en términos literarios, aunque eso me importa un pimiento-. Poe y Henry James, cada uno con sus inmensas diferencias, parecen surgir de un lugar intermedio, aspiran a alcanzar un lugar distinto, se sitúan a medio camino entre un lado del océano atlántico y el otro. Quizá Henry James sea el más europeo de los autores norteamericanos, encuadrándose -y superando- en el contexto de la literatura victoriana, sofisticado en sus asuntos y excelente y arrollador en su prosa.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">A Withman se le describe a menudo como a un Homero perdido por Estados Unidos, durmiendo a la intemperie, arrastrando sus huesos fatigados y su áspera y frondosa barba de la punta Este a la Oeste. Desconozco la veracidad de esa imagen, lo reseñable es que se iniciaba una mística, una metáfora fundacional de las letras norteamericanas. Un país y su naturaleza dispuesta a ser vencida y/o contemplada. Los colonos y aventureros arrastraban sus carromatos y se instalaban buscando el porvenir en lugares perdidos y polvorientos, buscaban oro, las promesas de una vida mejor, lugares ariscos y extraños en los que iniciar un camino posible. Whitman, o al menos eso pienso, vence a Poe por goleada para establecer los hechos iniciáticos de la literatura americana. El viejo Edgar influyó mucho más en Baudelaire –que le dedicó un libro crítico y algunos ensayos- y los simbolistas franceses que en los escritores posteriores de su país. Era demasiado oscuro. Incluso cuando la contracultura surgió como una fuerza alternativa al sueño americano, y llenó el siglo XX de textos incendiarios, les insuflaba el mismo respeto por la grandeza de Whitman, que no era otra cosa que la metáfora de su país con todas sus contradicciones. Mientras los existencialistas franceses pensaban en la cuestión de Dios y la responsabilidad del hombre, el mito de Sísifo o el sentido del ser, los norteamericanos seguían generando iconos como Gatsby o cualquiera de los duros personajes de Hemingway o ese tierno y tramposo anciano, de <em>El viejo y el mar</em>. <em>Moby Dick</em>, para buena parte de la crítica fue unos de los pasos mayúsculos que dio la novela moderna, editada seis años antes que <em>Madame Bovary</em> de Flaubert y catorce años después de <em>Las ilusiones perdidas</em> de Balzac. De nuevo una obra construida en torno a un gigantesco símbolo, la ballena blanca, como si fuera un presagio. <em>Moby Dick</em> y ese capitán Ahab, de nombre y figura tan bíblica, que sufre la ira de la impotencia, el fanatismo de una idea cegadora a pesar de sus aciagas consecuencias. Quizá fuera más metafísica la historia que otras que llegaron después, pero siempre desde esos códigos exquisitos de la novelística norteamericana, obsesionada por la narración por encima de las intromisiones del narrador, pero, de alguna manera, la obra emparenta, no sólo por contemporaneidad, sino por la idea general de la literatura de su país, con <em>Hojas de Hierba</em>.</span></h4>
<p><span style="color:#ffffff;"> </span></p>
<p><div id="attachment_1829" class="wp-caption aligncenter" style="width: 350px"><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/franz-kafka.jpg"><img class="size-full wp-image-1829" title="franz-kafka" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/franz-kafka.jpg?w=340&#038;h=450" alt="" width="340" height="450" /></a></span><p class="wp-caption-text">Franz Kafka</p></div>
<div id="attachment_1831" class="wp-caption aligncenter" style="width: 410px"><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/maercrpernr1.jpg"><img class="size-full wp-image-1831" title="maercrpernr" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/maercrpernr1.jpg?w=400&#038;h=454" alt="" width="400" height="454" /></a></span><p class="wp-caption-text">Marcel Proust</p></div>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Estados Unidos surge ante nuestros ojos majestuoso. Descomunales extensiones de naturaleza a la vista, hombres curtidos al sol, obsesionados con una idea y un objetivo, cargados hasta los ojos de remordimientos y culpa, de religión, de un fanatismo y un silencio conmovedores. Cientos de miles, millones de Ahab pululando por esas tierras. El culto al individuo, algo que forma parte de la esencia espiritual de los USA, impregna su literatura. Todo Estados Unidos es una inmensa maquinaria de construir héroes solitarios, desde los grandes protagonistas de sus obras literarias o cinematográficas destacadas, hasta los aventureros que fundaron el país, pasando por los superhéroes valerosos o esos iconos de la televisión o el cómic, giran en torno a esa idea central del individuo como causante y vencedor (o perdedor en esa otra literatura norteamericana destacable, pero al fin y al cabo perdedores construidos con los mismos mimbres). Qué sería de las novelas de Henry Miller, de Hemingway o Fitzgerald sin ese culto extremo a la individualidad. El individuo es responsable de todos sus actos, tiene que enfrentarse a los hechos, resolverlos, se busca su destino y lo merece, sea donde sea, cambia de lugar, de vida, se reencuentra después de perderse. La primera contracultura norteamericana no dejó de mostrarse completamente seducida por ese hecho individual, no en vano lo utilizó como protesta contra el fin de la inocencia que percibía ante el celo del poder, las grietas y cierta oscuridad del sueño americano. Si para muchos de los defensores del famoso sueño la libertad económica individual y la propiedad privada bastaban para definir la esencia del país, para construir su religión y un motor de progreso, para los más críticos, para aquellos que establecieron otros lugares para la narrativa norteamericana, la oposición surgía en el fondo de un espacio similar. Piensen <em>En el camino</em> de Jack Kerouack si a este se le hubiera ocurrido renunciar a la individualidad como arma arrojadiza, en una novela sobre la libertad personal, casi una caricatura del sentido intransferible de esa experiencia humana.  El pudor que sobra en Europa, supongo a causa de nuestro aprendizaje o a la barbarie de nuestra historia, cobra auténtica forma en norteamérica en distintos ámbitos. Ya no es el ser lo que sostiene el trasunto de la novela, sino la acción del individuo, sus infinitas posibilidades de movimiento. Acción, violencia, aunque también profundidad, de nuevo el dibujo familiar de toda esa cultura que engloba a muchas en su seno.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Mientras Kafka, a comienzos del siglo XX, despojaba parte del sentido de la palabra individuo, y anticipaba de alguna forma el advenimiento de las grandes utopías antihumanistas, al supeditar a sus personajes a unas fuerzas aleatorias, incomprensibles e inexorables que empujaban la vida hacia lugares no deseados, llenos de puntos muertos y rincones de absurdo, fuera con el humor negro de sus formas narrativas o con la angustia de las encrucijadas inevitables, los norteamericanos siguen ensalzando la figura individual por encima de cualquier otra posible reflexión sobre el mundo, como si no hubieran perdido la esperanza en ese sueño, sea desde la literatura de esos autores adorados por la crítica y una buena parte del público europeo, o desde los peores libros imaginables que, sin embargo, venden como churros a lo largo y ancho de la tierra. Inspira confianza ese culto tan norteamericano al héroe. Siempre nos salvarán de alguna de nuestras desgracias.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">El canon norteamericano, por más que lo desee Harold Bloom, salvo contadas excepciones, no parte de Shakespeare, sino de <em>La Odisea</em> de Homero. El país de la aventura constituye sus mitos desde el viaje, desde la carretera o el mar, de las altas finanzas o los suburbios, desde cualquier lugar susceptible de ser identificado como inicio de trayecto, rara vez desde la inmovilidad o la contemplación.</span></h4>
<div id="attachment_1814" class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/1213271216_0.jpg"><img class="size-full wp-image-1814" title="1213271216_0" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/1213271216_0.jpg?w=300&#038;h=420" alt="" width="300" height="420" /></a></span><p class="wp-caption-text">Juan Carlos Onetti</p></div>
<div id="attachment_1815" class="wp-caption aligncenter" style="width: 410px"><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/bukoswki-4.jpg"><img class="size-full wp-image-1815" title="bukoswki-4" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/bukoswki-4.jpg?w=400&#038;h=305" alt="" width="400" height="305" /></a></span><p class="wp-caption-text">Charles Bukowski</p></div>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Todo esto son aproximaciones, de alguna forma un intento de aunar características que se repiten, no un dogma de fe. Hace años, tuve la fortuna de escribir un artículo junto a otros autores en un especial literario dedicado a Juan Carlos Onetti, uno de los escritores más significativos del siglo XX en lengua española. La época me fue propicia para establecer una comparativa con la obra de Charles Bukowski, muy en boga en determinados ambientes por entonces. Conocía la práctica totalidad de la literatura de ambos, y el ejercicio resultó demoledor para el borracho de Los Ángeles, incluso cuando debo agradecerle sin duda que me hiciera recuperar pasiones lectoras en cierto momento de mi adolescencia, y algunas virtudes más razonadas y menos pasionales que las que adoré hace años de él. Había en aquel texto una idea que rescato ahora. Bukowski (como la mayor parte de lo que viene de Estados Unidos) es hiperactivo en comparación con Onetti y sus personajes, siendo ambos narradores del desastre, escritores de la derrota. El mundo del lumpen onettiano tiene una languidez contemplativa, pertenece a esa América Latina literaria tan europea que se cultiva en Argentina y en Uruguay. Los personajes de Onetti piensan despacio y confuso, fuman, se duelen lentos, y aman con desgana, mientras esbozan sus fracasos. Son un compendió de características basado en la antítesis del movimiento, contrarios a la velocidad. Las putas y los borrachos de Bukoswki corren despavoridos, se protegen aterrados entre cuatro paredes pero aún  así no reposan, no están tranquilos y se ven empujados a la verborrea y el ruido. Hank, el alter ego de Bukowski, bebe compulsivamente, busca un trabajo tras otro para sobrevivir, aspira a alcanzar algún día la normalidad virulenta e incesante de su país.  Entre Bukoswki y Onetti, sin entrar ahora en el valor de su literatura, se atisbaba entre otras, la diferencia entre el sueño americano y su enloquecedora dinámica de la acción y la reflexión europea o latinoamericana. Hagan lo mismo entre Raymond Chandler y Georges Simenon. O planteen un juego que compare los cuentos de Raymond Carver con los de Albert Camus o Dino Buzzati. Pienso en Salinger; hagan una lectura pareja entre Salinger y Miguel Delibes, intenten una lectura paralela entre los paisajes de infancia de ambos, o mezclen <em>La ciudad y los perros</em> de Vargas Llosa con cualquier novela de Cormac McCarthy o de Tom Spanbauer.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Hay un hecho fundamental que retomo de la literatura norteamericana, algo que maneja con soltura y en la que es superior a la europea, aunque establecer diferencias sin cesar me resulte engorroso, o surja en el fondo de cierta subjetividad obligada -al fin y al cabo, toda la buena literatura no deja de ser otra cosa que literatura, y es complejo, e inútil a menudo, encasillarla en naciones o movimientos-, y es el manejo que sus autores hacen de lo popular, sin que sea esta una característica negativa ni mucho menos, por lo menos hasta hace muy poco. Alrededor del término popular, no puedo evitar manejar distintos significados, e incluso, lo siento de un modo distinto en función de la época histórica en la que se produce la mención al adjetivo. No es lo mismo una obra popular en 1960 que en nuestro momento histórico. De alguna forma, lo popular se define en el ámbito de una resistencia o una capacidad de conexión con un público abundante y muy variado en cuanto a formación cultural, educación e intereses. Conrad o Stevenson fueron extraordinarios novelistas de gran popularidad, lo mismo que Victor Hugo o Balzac. El problema del término popular se complica en los últimos veinticinco años, quizá porque el desarrollo de los medios de comunicación, el poder mediático de ciertas compañías editoriales o productoras cinematográficas o musicales, en un mundo globalizado por entero como el nuestro, tiene más que ver con el marketing o la publicidad, con los vendedores que gobiernan el mundo, que con esos valores maravillosos, incontestables y positivos que encierra esa expresión. Ahora, lo popular se convierte en una similitud de masa, pero no con el juicio crítico y el sentido común del ciudadano medio, sino con la manipulación y la premura del consumidor. Cuando hablo de la facilidad de los norteamericanos para conectar con lo popular, me refiero, o al menos es lo que pretendo, al hecho de que su literatura siempre contó con el posible lector, con el receptor. Parece una perogrullada, y probablemente lo sea, pero tengo la sensación de que el ensimismamiento -que no la pedantería o el esnobismo- es una condición más propia de lo autores europeos, que mantienen, de alguna manera, esa mística del escritor ausente, del escritor encerrado que escribe para sí; ese aura de artista en su concepción del oficio.  Al otro lado del continente, la sensación es que los novelistas escriben más hacia fuera, consideran educadamente al lector que tendrán. Vivir en un mundo tan consciente de su movimiento como le sucedió a la mayor parte de los autores de los Estados Unidos les indicó un camino distinto, menos árido para el receptor a menudo. Su manejo de la frase corta, de la literatura directa sin adornos, en la que parecen ausentes elementos intelectuales a simple vista, una preponderancia de la narración dirigida hacia la acción en vez de a la reflexión o a la argumentación, y el trasunto de temas populares que contienen, incluso cuando pretendieron violar ciertas reglas sociales, fueron de alguna manera anticipando la extinción de las novelas totales europeas, ese intento artístico de englobar la totalidad del mundo común a Dostoiesvki y a Tolstoi, a Proust, a Thomas Mann, a Robert Musil, a Herman Broch o a James Joyce, no por capricho tal vez, sino que porque comenzaron a entender que de ello dependía su supervivencia. Supeditaban el genio al hecho de contar. Parece un gesto de modestia, y tenían razón. Con los existencialistas franceses, podemos afirmar la extinción de los intelectuales que intervenían en ámbitos distintos de la literatura como la política, la filosofía, la sociología o la psicología. Intelectual es hoy en día una palabra convertida casi en una lacra, en una pesada losa para las masas, utilizada para insultar. Esa tendencia clara de la literatura norteamericana ha producido sin embargo obras maestras memorables (también abominables y exitosas novelas cuyo predicamento resulta incomprensible). Pero en el fondo, la mala literatura norteamericana, como la europea, adolece de lo mismo. La buena, posee elementos comunes a pesar de las características propias de su nación o de su corriente artística que borran las fronteras.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">¿Por qué llegar a este punto de comparaciones? Quizá porque situar a Richard Ford en el contexto de su propia literatura requería de un acercamiento similar para poder afrontar su lugar con alguna garantía. Richard Ford maneja elementos distintos, y a la vez numerosos comunes, del resto de su tradición literaria, pero hay diferencias de peso que lo hacen original y probablemente uno de los más interesantes de los autores estadounidenses vivos. De <em>La última oportunidad</em> a <em>Acción de Gracias</em> surge un camino fascinante que convierte la inicial esencia metafórica del narrador en una fuerza poderosa posterior, dotando a su obra literaria reciente de características y posibilidades mucho más ambiciosas.</span></h4>
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<p><div id="attachment_1816" class="wp-caption aligncenter" style="width: 665px"><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/richardford_01.jpg"><img class="size-full wp-image-1816" title="RichardFord_01" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/richardford_01.jpg?w=655&#038;h=660" alt="" width="655" height="660" /></a></span><p class="wp-caption-text">Richard Ford</p></div></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">LA TRILOGÍA AMERICANA DE RICHARD FORD.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">El 20 de enero del año 1900, Joyce dio una conferencia en la University College Literary and Historical Society, titulada “<em>Drama and Life</em>”. En uno de los momentos que hay registrados sobre su discurso, dijo lo siguiente:   <em>“Sin embargo, creo que de la terrible monotonía de la vida se puede extraer un poco de esencia dramática. Incluso la gente más vulgar, los más muertos entre los vivientes, pueden tener su papel en un gran drama”. </em>El camino de la intertextualidad o de la influencia sería un asunto excesivo para estas líneas, sin embargo, si James Joyce fue capaz de establecer a partir del su discurso de 1900 la consumación de su arte y escribir el <em>Ulysses</em>, sin duda alguna Ford, bien fuera directamente a través de sus palabras, o por medio de la obra cumbre de Joyce u otras lecturas derivadas de la misma que cayeron en sus manos, afines en su esencia o en su sentido estético, sin duda utilizó esa idea para escribir sus tres últimas novelas. A través de Frank Bascombe y sus insignificantes dramas (insignificantes respecto a la enormidad de la evolución del mundo), las tres novelas que llevamos entre manos urden una intensísima tragicomedia que recorre no sólo de un modo extraordinario su vida, sino la historia reciente de los Estados Unidos, sin hacer uso de sus más excelsos acontecimientos más que como un dato en sordina, en apariencia alejado de la realidad de los sucesos, más bien eligiendo el verdadero efecto de esos eventos  en el individuo, en Bascombe y en los personajes que vamos encontrando a lo largo de las más de dos mil páginas que componen la trilogía americana de Ford. Examinar esos efectos y su camino constante de cambio en los ciudadanos, cambios lentos, que van posándose sobre el subconsciente colectivo despacio, modificando lentamente su identidad, y empujando posteriormente, poco a poco, a los mismos hacía otros lugares o en otras direcciones, aunque sea sin concebir de manera lógica esa realidad, no es un asunto baladí o al alcance de ser contado por cualquiera. Llamarle americana tampoco creo que sea demasiado acertado por mi parte, pero utilizaré esa adjetivo si bien es cierto que toda la novelística anterior de Richard Ford se sitúa en Estados Unidos, en su cultura, en su ambiente físico y espiritual, pero tal vez, denominar americanas a estas tres novelas me permite una diferencia basada en la superioridad, y por ello más adecuada para seguir el camino emprendido</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">En 1986 encontramos a Frank Bascombe ejerciendo de periodista deportivo. Escoger semejante profesión para un personaje de ficción no es un asunto que debamos pasar por alto. Si miran a su alrededor, observarán que una de las nuevas religiones de nuestros tiempos, desde hace ya bastantes años, es el deporte. El periódico con mayor tirada nacional es el Marca, cuyo valor periodístico -y no digamos literario- se haya bajo mínimos, bordeando los limites que separan al analfabeto funcional del analfabeto puro. Lo popular hace ya décadas  que dejó de tratar asuntos importantes o esenciales de la vida –por más que les peses a los nuevos aduladores de la cultura de masas-, y se limita, en periodos de expansión económica como los que hemos vivido, a conformarse con cierto bienestar pecuniario sin molestias, a cierta pereza intelectual que al aburrirse busca otra vuelta de tuerca hedonista, a inventar  héroes de barro, simplezas como entretenimiento, espectáculos banales como elementos de ocio, y que mejor lugar para confrontar los sueños de las masas que ensalzando la labor de los deportistas, sumidos sin remedio en un universo glamouroso de belleza física y riqueza notoria. Richard Ford intuía que el meollo de la sociedad norteamericana de la época encontraba su lugar esencial en el deporte, en los héroes de la pelota, en los atletas que evocaban el esplendor superficial de una nación. De cierto modo, hasta los dictadores fueron conscientes de la facilidad y la tentación de las masas para adorar a los vencedores, y asociarlo a la santidad y a la salud del deporte, así como a sus indudables valores estéticos respecto al cuerpo, sin duda es una mezcla de triunfo seguro. Hay ejemplos notorios que hacen efectiva esta idea, y se puede constatar en aquel primer gobierno de Hitler que organizó las Olimpiadas de 1936, pocos años antes de que Alemania iniciara la segunda guerra mundial. Tampoco escucharán nada en contra respecto a lo que supuso el campeonato mundial de fútbol de 1978, en plena dictadura Argentina. Mientras Kempes y Bertoni marcaban los goles de la victoria en la prórroga de la final contra Holanda, en aquel estadio ya famoso lleno de guirnaldas, cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo y provocaron el grito feliz de un pueblo, miles de argentinos eran torturados y asesinados en subterráneos, colegios y academias militares esparcidas en un siniestro recorrido por el Buenos Aires de la represión. El comunismo soviético hizo evidente a su vez este axioma ya casi incontestable; había que crear ídolos para las masas y el deporte permitía este aliento heroico de superación y victoria que excitaba la adrenalina de los simples, provocaba el aplauso y resaltaba el orgullo de un pueblo ante sus logros, por insulsos que fueran. Superación, esfuerzo, sacrifico y triunfo como emblema. Richard Ford sabía que la celebración deportiva en Estados Unidos, a pesar de tener características distintas, ejercía un ascendente similar en la sociedad, aunque sólo fuera por lo fácilmente que entroncaba con los valores nacionales, y jugaba, además, con la riqueza que acarreaba consigo, amén de los valores descritos de pertenencia y jactancia nacional. Es evidente por otra parte que cualquier novela o película o descubrimiento científico que surja en cualquier parte del mundo, por muy importante que sean sus repercusiones o su valor intrínseco, por mucho que provoque el bienestar de un gran numero de personas o encamine  a un pueblo a la supervivencia, a su desarrollo o a la mejora, no será nada comparable con lo que acontece en una final del campeonato nacional de béisbol, de baloncesto o de rugby americano, o en esos mundiales de fútbol que cada cuatro años inundan masivamente los televisores de medio planeta. Richard Ford situó a Frank Bascombe en un lugar privilegiado. Era, tal y como reza el título de la primera novela de la trilogía, el periodista deportivo.</span></h4>
<p><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/richard_ford_1984.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1832" title="richard_ford_1984" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/richard_ford_1984.jpg?w=500&#038;h=346" alt="" width="500" height="346" /></a><br />
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<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Pero el valor de estas tres novelas está más allá de la cualidad reseñable de rememorar hechos históricos, políticos o sociales más o menos conocidos de Estados Unidos, por mucha potencia mundial que se trate. La trilogía, es sobre todo gran literatura. Las tres obras comienza con un viaje. En <em>El periodista deportivo</em>, Bascombe se desplaza por el país reseñando eventos deportivos. Vive una relación erótico-amorosa, con Viki, personaje que a la postre aparecerá también, o más bien una referencia a ella, en el último de los volúmenes, <em>Acción de gracias</em>, con cierta distancia, como si el autor, veinte años después, observara en aquel amor esporádico algo escasamente trascendental. No en vano, lo que recuerda Frank con mayor nitidez son los pechos de Viki, y aunque es amigo, por una casualidad, de su padre, y éste le invita el día de acción de gracias a comer, anunciándole que ella pasará la fiesta en su casa, quizá pretendiendo que ambos vuelvan a verse, Bascombe lo evita a las primeras de cambio, convencido de que no será una buena idea. En ese momento el tiempo novelesco pasa a ser vital con tal autenticidad, que uno comprende como las dos décadas transcurridas han hecho atisbar el hecho erótico y amoroso de una forma tan distinta. Frank, recuperándose de una compleja operación contra su cáncer de próstata, observa el objeto antaño sensual con una tierna condescendencia. Como siempre, el viaje personal del protagonista organiza la narración, y supone una profunda reflexión respecto a todo lo que ve a su paso. Su mirada va reflejando los matices de la sociedad que palpita ante sus ojos, y en ese continuo observar y meditar, en esa interacción, Bascombe trasciende de lo meramente descriptivo, se adentra en discursos apasionantes. En él no encontraremos el aliento heroico de <em>Moby Dick</em> que tanto adora la crítica seria norteamericana, ni tampoco los excesos solitarios de los héroes que otros autores retrataron tan extraordinariamente bien. Bascombe no posee un lirismo exacerbado, ni una causa que defender y vencer, ni siquiera le oiremos quejarse en exceso, o exponer su voluntad hacia a un fin incuestionable, como si tuviera que ascender una pendiente porque en ello le va la vida. Se aleja por completo de los asuntos de la novela negra, también de la novela sureña, con esos personajes atormentados y oscuros que transitan entre las pasiones del cuerpo y las del alma. Tarantino seguramente se espantaría ante cualquiera de las tres novelas de Ford. Al cineasta la va la mística yankee, aunque se empeñe en mostrar su lado irónico, su aspecto más opuesto y subversivo en apariencia. Los protagonistas de Cormac McCarthy, aunque a años luz de los dibujos animados para niños y adolescentes gamberros de Tarantino por profundidad, hondura, claridad y talento narrativo, comparten sin embargo esa apropiación shakesperiana de la tragedia individual; son de Hamlet, no pertenecen al Shakespeare más colectivo –suena fatal esta frase, aunque me refiero a ese aliento más general y coral que impregna algunas de sus obras teatrales-.</span></h4>
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<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">A Estados Unidos le tienta la mística del individuo como ya escribí antes, forma parte de su cultura de base, de los valores que empujan y promueven los cambios en cada estamento de su sociedad. El hombre hecho a sí mismo. El hombre que gana su destino –o lo pierde en la mayoría de los casos-. Bascombe se me antoja más parecido a un escéptico europeo inmerso en la cultura americana. Viene de allí, sería impensable, aun con su diferencia, que guiara esas novelas como lo hace si fuera parisino o londinense, si viviera en Roma o tomara tapas y cañas en los bares de Madrid. Eso tampoco es demasiado importante, pero mencionarlo supone un hecho reseñable para mí. Tiene gestos externos reconocibles en los que se identifica con su país, ciertos espasmos ante la bandera o el himno, una mirada en exceso respetuosa a la figura del presidente (y eso que la historia lo desmiente con cierta recurrencia), un gusto estético concreto respecto a ciertas excentricidades, o unos hábitos alimenticios que causarían una cierta sonrisa en un gourmet francés o español. Sin embargo, su mirada posee una cierta frialdad hacia el contexto nada lírica, sus pasiones se limitan a lo largo de las páginas que protagoniza a ese juego de seducciones, encuentros sexuales, esporádicos que ocupan su vida en la primera parte, en <em>El periodista deportivo</em>, a infidelidades y hechos por los que oscila sin implicarse; luego refina sus percepciones. <em>El día de la independencia</em> posee una nostalgia agudísima, y se centra en la paternidad y en la decisión de construir el amor, mientras Bascombe observa el paisaje de los USA con el pavor y el ojo clínico del agente inmobiliario. En <em>Acción de Gracias</em> el círculo se va cerrando, el paso del tiempo va devorando la energía y surge un equilibrio posible que al alterarse genera el hilo dramático de la historia. Comparado con el héroe de <em>La última oportunidad</em>, mister Quinn, Bascombe, desde el primer párrafo en el que asumió el protagonismo de la novelística de Richard Ford, convierte al otro en un papanatas que resuelve a lo bruto problemillas sin trascendencia. Es como si la evolución del propio escritor hubiera alimentado día a día, aun siendo un personaje de ficción, la vida de Frank, ofreciendo no sólo la belleza auténtica de tres novelas admirables, sino un reflejo de la trayectoria de un escritor con oficio hasta llegar a la figura de un artista brillante y original, a un autor con trazas de perpetuarse si la historia de la literatura sobrevive.</span></h4>
<h4><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/cls-a0a0q0-a.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1817" title="cls-a0a0q0-a" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/cls-a0a0q0-a.jpg?w=360&#038;h=361" alt="" width="360" height="361" /></a></span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Casi todo lo norteamericano nos es familiar, es inevitable después de cientos de series y películas, novelas, canciones. Richard Ford escribe desde la universalidad de sus elementos culturales para hacernos cercano casi todo lo que Bascombe observa, o quizá porque esa realidad es lo único que le interesa. La poesía que contiene <em>El periodista deportivo</em>, la tragedia que se repetirá como una maldición en el resto de las narraciones, el modo en que este hombre se aproxima a dos días claves de celebración en Estados Unidos, el Día de la independencia y Acción de gracias, marcan el espíritu vivo, inquieto y crítico, de un ciudadano norteamericano que soñó en su juventud con ser escritor, que logró un cierto éxito con una novela años atrás y que, por circunstancias, prefirió posteriormente dedicarse a tareas menos elevadas en apariencia y más fructíferas en lo económico. La practicidad de Bascombe nos resulta en ocasiones casi dolorosa, como si afectara a la nuestra, la que surge de nuestras renuncias. Expresar el valor de las cosas en un país que todo lo vende y todo lo compra (un proceso similar al que se han visto abocadas las sociedades europeas) hace enterrar lo sagrado de lo humano, pero al mismo tiempo, ese hálito inevitable de nuestra esencia, eso que de alguna forma termina por definirnos mucho más que las propiedades o los números que figuran en nuestra cuenta corriente, surge a borbotones en medio de la normalidad de Bascombe.  Su afán por racionalizar aquellos elementos que aparecen en su camino, es un intento de establecer vínculos racionales con casi todo lo que le afecta en menor o en mayor medida, sea en la aceptación o en la absoluta negación, incluso cómo asimila lo irracional de cualquier destino, esas partes incontrolables de nuestro ser que laten, el dolor, el deseo, el erotismo y la trascendencia, van tejiendo una tela de araña en la que Ford nos atrapa para expresar, al final, el sentido de una vida, para acompañar a alguien que podría ser nuestro vecino, sin que nos espante la cercanía, sino al contrario, haciendo surgir un curioso interés. No en vano, una de la novelas españolas recientes más destacadas que he podido leer es <em>Crematorio</em> de Rafael Chirbes, y fue increíble adentrarme en las razones de un atípico constructor, ese tipo de persona detestable que una buena parte de la sociedad rechaza por la inercia y por su falta de respeto hacia el entorno, o por su vulgar exhibición por doquier, tan corriente, de su riqueza y poder, hasta el punto de habernos hecho aplaudir inicialmente -sin pensar en las repercusiones para otras miles de gentes que han ido aconteciendo- la actual crisis inmobiliaria. Bascombe es distinto al ciudadano medio americano, pero a la vez exhibe ese lado cotidiano y popular. No puede elevarse por encima de las necesidades de los otros, le es imposible, vive entre ellos, incluso con cierta holgura económica, pero esta inmerso en ese ámbito, y además, se gana la vida en un principio retransmitiendo eventos deportivos, reproduciendo entrevistas a deportistas o dirigentes de clubes de béisbol y hockey, a personajes de toda índole que pueblan el mundo del deporte. De alguna manera se adentra como todos en la vacuidad de un mundo que carece de entereza moral, de contacto con la esencial y lo sagrado, pero sobrevive entre ellos, lo observa curioso, a veces admirado, otras aterrorizado como si atisbara el final de una civilización, o la decadencia de ese vacío que sin remedio le atrapa. No es prepotente ni siquiera desde la distancia entre él y lo que contempla, no surge un discurso desde la pureza o el endiosamiento, forma parte de todo ello, alimenta su propia existencia, acude la mediocridad con los restos de su matrimonio desecho, con la dolorosa muerte de su hijo. En su renuncia a ser escritor, quizá porque imagina que es imposible, que su camino no puede estar ahí porque el mundo en el que vive niega esa idea, en su pequeño desplazamiento de un espacio a otro, empeñado tan sólo en sobrevivir y en comprender una milésima parte de lo que sucede a su alrededor, modesto mas empecinado en ello, sabio al rozar  esa conclusión sana y coherente de que ir más lejos es inútil, se halla su identidad literaria.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Richard Ford es un escritor de miniaturas, de cuadros casi estáticos que conforman un poso luminoso y lúcido para la comedia/tragedia contemporánea, y con eso, a pesar de que sus novelas cubren como mucho una semana en la vida de Bascombe, teje textos apasionantes que escapan de lo supuestamente aburrido de la cotidianeidad. Su prosa permite esa lentitud. Los puntos de vista que escoge hacen amena cualquier descripción, porque terminamos asociándola con lo fundamental de la historia en la que nos hemos introducido irremediablemente, con el discurso, a veces insignificante, del protagonista, con su mirada y su rara simbiosis con el paisaje y sus habitantes. Debo reconocer que entre lectores muy afines y agudos, siempre he encontrado debilidad por autores considerados intelectualmente más elevados que Ford, como es el caso de Roth o de Norman Mailer y, sin embargo, creo que ninguno como él entendió de que estaba hecha en verdad esa mística norteamericana, y lo hizo de la manera más original posible, convirtiendo al protagonista de su trilogía en la antítesis de muchos de los modelos narrativos norteamericanos.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/richardford.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1818" title="richardford" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/richardford.jpg?w=400&#038;h=266" alt="" width="400" height="266" /></a></span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">DE LA ÚLTIMA OPORTUNIDAD A ACCIÓN DE GRACIAS</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Volviendo al ya famoso ex secretario y crítico literario de la Academia sueca, Mr. Engdahl, debemos reconocer que el paisaje de las letras norteamericanas, por mucho que nos pese a sus admiradores  o a sus autores, es efectivamente endógeno, pertenece casi siempre al ámbito cerrado de su sociedad y su historia, y sólo su enorme poderío cultural y simbólico, fruto de una colonización asombrosa, su facilidad expresiva, lo hace reconocible, pero eso no justifica, y de aquí la crítica del sueco, su excesivo provincianismo. Que su literatura enlace mejor con los gustos populares del lector medio de cualquier país occidental no parece una razón de peso en sí misma. Sus malos escritores -precisamente los malos son los que se aúpan con mayor facilidad a los puesto de superventas- siguen el mismo rumbo, hablan de sí mismos, de su sociedad infantil, sin esfuerzo aparente por entender o dudar del valor de su arte, de sus exabruptos individuales, de sus miedos y fobias, que ya son cercanos a los nuestros, tan fácilmente reconocibles por el resto del mundo, eso es verdad. La única excepción que yo incluiría en esta lista de escritores vivos o contemporáneos, sin menospreciar a los autores norteamericanos que adoro aunque pequen de la misma tendencia, sería la endemoniada imaginación de Thomas Pynchon, o la capacidad de síntesis y mito del Salinger de <em>El guardián entre el centeno</em> y esos extraños cuentos llenos de huellas primigenias y, sobre todo, a pesar de haber escrito una trilogía profunda e irrenunciablemente norteamericana,  a Richard Ford. La razón de incluir a este último se halla no sólo en su enorme calidad literaria, sino también en un premio subjetivo que deberíamos concederle por la enorme diferencia que hay entre <em>La última oportunidad</em> y <em>Acción de Gracias</em>, abismo que, de cierta manera, ejemplifica el paso de una literatura cerrada en sus límites fronterizos, a una obra abierta que aspira a conquistar lectores  lúcidos donde quiera que sea leída.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;"><em>La última oportunidad</em> de Richard Ford es una novela editada en 1981. Cuenta la peripecia de Quinn, un excombatiente de Vietnam, que llega a México para ayudar al hermano de una ex novia a la que dejó para adentrarse en una vida solitaria y auténtica. Pura norteamericana de vodevil, como nuestros mejores textos de enredos. Contar el argumento es llenarse de tópicos por doquier. Lo siento por mi estimado Richard Ford. Quinn se entera de que Sonny –así se llama el hermanito- está encarcelado en una prisión de Oxaca por un asunto de drogas. Rae, la hermana y ex muchacha del ex soldado, decide pedir ayuda al solitario y duro ex amante quien, como buen yankee intrépido y noble, acude a responder a la llamada de auxilio del amor. Inician allí, en medio de la miseria mexicana, siempre intensificada por las opiniones cargantes de Quinn sobre el país, un tórrido romance después de no verse en mucho tiempo. Es un auténtico héroe el chico. Honesto, duro como una piedra, de gatillo fácil y mirada aguda, silencioso como un monje, preparado como uno de eso boinas verdes de las abominables películas de Stallone. Se deja guiar en México por un extraño abogado medio norteamericano medio mexicano. La chica trae el dinero que les pide el <em>picapleitos</em> para sacar al <em>brother</em></span> <span style="color:#ffffff;">del presidio. Quinn decide esconderlo en un bungalow que ha alquilado ¿no se imaginan dónde?. Es fácil, ni siquiera lo digo. Se infiltran discretos en el submundo de los narcos, sufren una serie de peripecias, incluida una entrevista con uno de los capos y su lasciva mujer, quien, por supuesto, se quiere ventilar al fornido muchacho americano. A mitad de la novela, comienza a descubrir que los únicos buenos que pueblan México son ellos dos, Quinn y la estupenda Rae, y que el tal Sonny, el hermanito, es un sinvergüenza de aúpa que ha escondido una parte de la droga.  Quinn escupe contra México cada vez que abre los ojos. A partir de cierto momento, los dos tortolitos, jugando con fuego, piensan que Sonny les importa menos que las jotas aragonesas y la antipatía del país les obliga a tomar una decisión, sobre todo cuando cosen a balazos al pobre abogado, que va de misterioso, y a las ciento cincuenta páginas lo fulminan sin piedad. No revelaré el final, por si alguien desea leerlo.  Hay que reconocerle a Richard Ford, a pesar de lo irónico de la descripción anterior, el ejercicio de estilo, o al menos, ese oficio que luego veremos desarrollado espectacularmente en la trilogía; como asimiló maneras para sobrellevar un argumento por trivial que fuera, de qué modo comenzó a experimentar con la interacción del espacio novelesco y los personajes,  con el tiempo narrativo o la emoción humana. La prosa es ágil, sin duda, propia de la novela negra; en ocasiones paródica, pero el libro emana una seriedad que invita a pensar que lo escribió convencido de la historia y no para burlarse de ciertos estereotipos. Compuesta con frases cortas, es justo destacar al menos lo ameno que desprenden sus páginas.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/estados_unidos_america.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1822" title="Banderas de los Paises" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/estados_unidos_america.jpg?w=655&#038;h=344" alt="" width="655" height="344" /></a></span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Es curioso que a raíz de la edición de <em>La última oportunidad</em>, Ford se dedicara a trabajar para el New York Magazine Sport, precisamente como periodista deportivo, y dejara de escribir ficción hasta la publicación en 1986 de <em>El periodista deportivo</em>, que le proporcionó los galardones literarios más importantes de su país. La evolución acontecida en esos cinco años es un misterio. Es posible que algunos lectores prefieran la velocidad de piernas y gatillo de Mister Quinn que la tierna tristeza del señor Bascombe. Están en su derecho. Pero sin duda, entre una y otra novela –o personaje- existe una distancia sideral, la de un autor que ha hallado su voz, un personaje rico y complejo, auténtico e irrepetible, una escritura magnífica y una capacidad narrativa magistral. Es como si de repente se me ocurriera comparar una canción de nuestros juguetones Bee Gees con la <em>Segunda sinfonía</em> de Jean Sibelius. Richard Ford dio un giro radical a la temática de sus libros. De una ficción policíaca, empecinada  inútilmente en captar la atención con una tensión llena de hallazgos tramposos, dio un paso hacia una literatura profunda y veraz, cargada de sabiduría y extraordinarios momentos narrativos. ´</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Parte de la crítica, incluso alguna seria perteneciente a medios de comunicación importantes, tachó <em>Acción de gracias</em> con la etiqueta de hiperrealista, algo asombroso. Fue como un contagio que termina desmitificar a buena parte de los críticos. Cualquier mención a lo <em>hiper </em>me pone los pelos de punta, pero encima aplicarla a una novela que no se adecua al adjetivo ni con calzador, me resulta desolador. Es difícil creer en ciertos grupos literarios (o editores) que se apoyan entre sí con alevosía y compadreo, y que juegan a decidir el destino de la literatura desde sus lugares privilegiados. Hiperrealismo, según el diccionario de la RAE posee una definición sencilla: Realismo exacerbado. En arte, se llamó hiperrealismo a esa tendencia artística que proponía retratar la realidad con más fidelidad y objetividad que la fotografía. ¿Qué tendrá que ver <em>Acción de Gracias</em> con el hiperrealismo?. Supongo que lo mismo que con la Santísima Trinidad.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">La novela tiene un tono realista en la medida en que describe mundos familiares y situaciones verosímiles para la mayor parte de los lectores, pero no deja de ser otra cosa que un viaje lleno de la subjetividad y la personalidad de Frank Bascombe, a través de cuyos ojos percibimos la realidad que evoca la obra. Aquí no hay excesos de exactitud, ni tampoco un acercamiento detallado a la realidad, es justo lo contrario de lo que significa el hiperrealismo. No hay un fotógrafo/narrador omnisciente que se encarga de retratarnos con precisión el mundo, ni se detallan los hechos más allá de la experiencia emocional e intelectual de Bascombe y sus efectos en su devenir. Al contrario, las tres novelas me parecen construidas de retazos, impresiones vagas algunas, otras más desarrolladas, reflexiones del protagonista, y a lo sumo, se atisba esa verisimilitud que mencioné, lo que podría indicar al crítico de turno que no se trata de una obra de ciencia-ficción, nada que lleve afirmar que estamos ante una novela hiperrealista.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Bascombe era un escritor que abandonó la literatura para dedicarse a  escribir artículos sobre deportes y posteriormente volvió a cambiar de profesión en <em>El Día de la independencia</em>: Agente Inmobiliario, labor que sigue ejerciendo en Acción de gracias, más para entretenerse, por la inercia de años haciendo lo mismo, o para relacionarse con otras personas aunque sea en la superficialidad de un servicio profesional, quizá para sentirse vivo después de sufrir un cáncer de próstata y empezar a percibir la finitud de la existencia.</span></h4>
<p><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/richard-ford1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1833" title="richard-ford1" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/richard-ford1.jpg?w=344&#038;h=430" alt="" width="344" height="430" /></a><br />
</span></p>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">La profesión de Bascombe en las dos últimas novelas tampoco es casual, revela hasta qué punto Ford era consciente de los mecanismos económicos que empujan el movimiento económico de su país, la importancia capital que tuvo en el desarrollo económico de los noventa y la década primera del nuevo siglo el sector inmobiliario, justo hasta el inicio de la crisis. <em>Acción de gracias</em> tiene una cierta obsesión por el urbanismo, pero no hay que asustarse. Responde a impresiones del protagonista, ágiles descripciones nada complejas de seguir. A través de él podemos comprender la evolución del estado en el que reside, cercano al mar, las subidas y las bajadas de los precios de las distintas zonas urbanas o residenciales, las variadas  causas que afectan al valor de las viviendas y a los barrios. A través de los edificios, identifica los cambios propiciados por el boom inmobiliario en el paisaje, que modifica a velocidad de vértigo el estatus de los distritos, sus costes, el tipo de habitantes que los ocupa, produciendo en su veloz desarrollo la inesperada marginación de ciertas zonas o una riqueza inesperada en otras.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Bascombe tiene ahora una edad avanzada. Estamos en el año 2000, a punto de dirimirse la presidencia de los Estados Unidos entre Al Gore y Georges Bush. Elegir esa fechas para situar la acción vuelve a ser una de esas elecciones brillantes de Ford. No en vano conocemos el resultado nefasto de aquella votación robada en Florida. Bascombe mantiene a pesar de la incipiente debilidad que acomete su existencia su antigua lucidez, incluso la supera.  Hay una cierta indiferencia del ciudadano de clase media hacia el entorno, como si el dinero o la profesión que ejerce y que se lo procura, lo liberara de la participación en oscuros lugares de la sociedad, o lo librase de una relación demasiado estrecha o perversa con el peculio.  Es un hombre como nosotros, como todo el mundo. Ejerce su trabajo con honorabilidad y dignidad, a menudo con cierto talento. Mantiene una honestidad propia de quienes no necesitan engañar para mantenerse. Se dedica a actividades aceptadas por sus vecinos; la inmobiliaria que regenta, la lectura habitual, acude a restaurantes y alguna que otra vez al centro comercial, va al cine, escucha la radio y le gusta estar informado, conduce un bonito coche, participa en algunas actividades sociales. Se parapeta a menudo en su aparente normalidad frente a los fanáticos de cualquier orden. Observa discreto, y a simple vista no parece poseer nada extraordinario ni raro. No encarna en su persona nada simbólico. Más bien arrastra con cierta tristeza una perspicacia amarga, a veces irónica, que le acude desde los restos de su matrimonio frustrado, desde los ecos del drama de su vida, la muerte de su hijo, o de sus antiguas aventuras amorosas, que ahora,  aquejado de la próstata, casi mira con ternura. El tiempo ha transcurrido veloz. Trata de participar en lo que sucede en su comunidad, por sentido común y por interés, de forma parecida a como expresa las ideas que posee respecto a Bush y a Gore, un argumentación evolucionada, sin aspavientos ni excesos, de las diferencias entre republicanos y demócratas.</span></h4>
<h4><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/richard-ford-710663.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1823" title="Richard-Ford-710663" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/richard-ford-710663.jpg?w=625&#038;h=777" alt="" width="625" height="777" /></a></span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Bascombe ha llegado en <em>Acción de Gracias</em> a un punto de su vida que él llama constantemente “el periodo permanente”. Tiene que vivir con la enfermedad y la vejez, con el hecho de que, tras elegir convencido a la mujer de su vida, ésta decide abandonarlo por un antiguo marido al que todos creían muerto desde hace veinte años, aparecido en su horizonte vital de repente, casi por un milagro. Frank acepta esas circunstancias con civilización y filosofía, se pierde a veces entre la tibieza y surgen esos arrebatos que lo hacen tan humano, esa nube que en medio de lo que en apariencia parece inevitable, le lleva a pensar que debió elegir alguna forma de evitar los problemas con mayor decisión y virulencia. Constantemente bordea esos límites que le impone el cuerpo y que la mente se empeña en sobrepasar cuando alguna debilidad o malestar le incomoda. La operación de próstata, esa inserción de plomo en algún lugar de su miembro, nos impone la carne y hueso de Bascombe, su conflicto con la vida. Ya lo sabíamos por su largo recorrido, pero la molestia insiste en ofrecernos al personaje constituido por órganos que se rebelan con los años, que acumulan en su seno las miserias y frustraciones abotargadas, revelando una vida erótica mermada en lo físico, pero fina y aguda en lo emocional, entremezclada con el equilibrio que ha alcanzado. Sus relaciones con la amistad son esporádicas y poseen cierta frialdad. Hay algo que le impide acercarse a los otros, y tiene que ver con la imagen que se ha hecho del mundo; un lugar superficial, lleno de prejuicios, cada cual los suyos en función de su cultura, inteligencia e ideas, clases sociales, sueldo mensual o estatus, sin excepciones complacientes. Un vacío de profundidad que sólo parece acercase a la vida verdadera  en su soledad íntima. Es alguien que mira perplejo casi todo, sin comprender en ocasiones ciertas dimensiones de lo que contempla, de las palabras con las que se encuentra, de los rostros que aparecen  y desparecen sin dejar un rastro evidente –todo lo que deja rastro profundo parece venir del pasado, como si las emociones se hubiesen domeñado, incluso su hijo le genera dudas; no lo entiende, le parece un idiota redomado, un patético ejemplar de hombre insulso, sin nada reseñable, que tartamudea y se dedica a gilipolleces para divertirse o ganarse la vida; trata de atisbar de qué esta hecha su hija y apenas logra adivinar una ternura antigua, que le llega desde su infancia. Anhela un lugar de tregua. Observa la ambición de su socio tibetano, Mike, con asombro. Después de haberle enseñado los entresijos del negocio y haberle facilitado  una profesión, éste pretende comprarle su parte de la inmobiliaria. Mira las pancartas políticas que se extienden por la costa a favor o en contra de los dos candidatos, y en el fondo duda del sentido de todo, aunque parece más una desconfianza que el lector conoce, la victoria y la adversa historia posterior del peor presidente jamás habido en los Estados Unidos.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">La existencia discurre. Sólo anhela una especie de amor posible que no altere el frágil equilibro que detenta como norma. Busca un amor de ternura y constancia, de hábito y aceptación, de comunicación y sencilla complicidad. Visita a su ex mujer ( la madre de sus dos hijos) y la observa impresionado como juega al golf en un flamante campus para gente adinerada, poco antes de que ella le ofrezca recuperar la vida que perdieron veinte años atrás. Casi todo le susurra lo banal de la vida allí, un reflejo casi infernal de la tierra, pero su horror no es evidente, parece diluido, es como el nuestro, sólo lo percibimos cuando el hálito del diablo ya esta bajo nuestras narices. Observa lentamente la vacuidad de un universo que no tiene palabras para ser definido más que nada porque hace tiempo que abandonó las verdaderas palabras o las palabras esenciales. La antigua filosofía budista de Mike, se disipa entre un montón de premisas adquiridas en su nuevo país sobre el éxito en los negocios o el sentido del sueño americano, y eso le fascina y le incomoda a un tiempo. La culpa surge por todas partes, y es una culpa económica principalmente, luego intuye la otra, la asociada a la religión o a la moral del éxito. Bascombe observa Estados Unidos desde su coche, lo examina discreto una y otra vez, vuelve, regresa, se presiente en los momentos clave del libro, y sin darnos cuenta nos ha descrito absolutamente toda la esencia de su país.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/ford_richard.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1819" title="ford_richard" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/ford_richard.jpg?w=655&#038;h=551" alt="" width="655" height="551" /></a></span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Quizá <em>La última oportunidad</em> planee en el fondo más de lo que parece  a primera vista en <em>Acción de gracias</em>. Todas las técnicas que utilizó entonces para contar una historia sin importancia, se convierten en esta novela en armas de peso que permiten a un libro de más de mil páginas sostener el interés del lector una tras otra. Nos seduce con el ritmo de su prosa mientras los hechos se van sucediendo, hasta que la historia que planea se deshace como un papel mojado por la lluvia,  hasta que uno, a través de los ojos del protagonista, descubre que ni el dinero ni la respetabilidad ni cierta satisfacción que podríamos conseguir es eterna ni nos salva de la miseria de los otros. Los elementos imprevistos truncan su ritmo. El mundo en el que vivimos nos lastra de la forma más estúpida que podamos imaginar, porque no todos son como nosotros, porque tras lo que resulta normal, surge algo que enturbia la razón, nos grita que no podemos mantener este equilibrio tan frágil demasiado tiempo, porque estamos obligados a interaccionar con el universo en el que habitamos y sus gentes.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Los hallazgos de un autor se acumulan conscientes e inconscientes en su obra, hasta llegar a sus límites. Richard Ford utilizó todo cuanto sabía a comienzos de los años ochenta para escribir <em>La última oportunidad</em> y lo hizo desde los parámetros narrativos que seguramente primaban en ese momento de su vida artística y personal. Veinticinco años después, frente a Acción de gracias, la madurez de Ford tiene una extraordinaria variedad de registros, se expresa en todos los ámbitos que componen los mimbres de la novela, aquellos que son puramente literarios o los que pertenecen al espacio de la sabiduría, esa extraña iluminación que alcanza a algunas personas, y que suele alimentar y elevar por encima de las demás a ciertas novelas. A las cualidades literarias y artísticas que se articulan casi inapreciables en la naturalidad del relato, se le une una solidez filosófica que refuerza constantemente la mirada de Bascombe. Cada reflexión parece guiada por una naturalidad deslumbrante y contagiosa, como sucede con algunos clásicos. Seguimos al envejecido periodista deportivo en su recorrido, nos guía, como Virgilio hizo con Dante en <em>La Divina Comedia</em>, pero esta vez el universo no es espectral y oscuro como en los abismos del infierno o el purgatorio, al contrario, las luces de neón y el esplendor aparente ofrecen una imagen artificial, es como si la ciudad de Estigia, que guarda las tumbas de los herejes entre grandes llamaradas, hubiera cambiado las hogueras y la negrura, incluso ese viento asfixiante y denso, por el color apacible y brillante del progreso, por el adorno, el mensaje navideño o la publicidad, el exceso de luz y la exageración, continuando, sin embargo, albergando en su seno las mismas lápidas removidas, el mismo aroma a azufre y a muerte, ahora disimulado.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Quien dijo que la literatura era un placer inútil -nuestro excelso maestro Vladimir Nabokov- murió demasiado pronto o quedó ciego de vanidad estilística. La utilidad es una palabra relativa, y afecta a diferentes niveles de la vida humana. Un libro es útil para aplastar papeles debajo, o quizá para adornar estanterías, sobre todo si el celofán que envuelve la obra, como he visto en numerosos hogares, no se despega y recoge el brillo del día o al anochecer el de las lámparas. No sé si habré errado, pero en las idea de Bascombe sobre la existencia, a lo largo de las tres novelas en las que desarrolla su vida de ficción, creo haber extraído algunas consecuencias que me eran ajenas o desconocidas, algo que se puede afirmar de muy pocas obras literarias. En esos veinte años, sus pasos nos van revelando algunos secretos. Nos habla desde el sosiego económico de la clase media norteamericana, lo que viene a significar que tal vez la bondad sea una cuestión de circunstancias, o que la lógica crítica a la burguesía, afilada arma del siglo XIX y XX en literatura, se ha convertido en el siglo XXI en una hermosa defensa del sentido común frente a las locuras de toda índole que pueblan el mundo a pesar de sus imperfecciones conocidas.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Richard Ford, al contrario que parte de sus compatriotas escritores, inventó a Bascombe para huir de los tópicos, o simplemente porque le dio la gana, pero consiguió huir de una mística que quizá haya alcanzado su límite y su razón fundacional. Intentó insertar un Sancho Panza en una literatura impregnada y abarrotada de Quijotes. Amamos al Quijote, pero nos guiamos en la existencia como Sanchos, quizá porque el mundo, si es que alguna fue así, ya no posee casi nada heroico por lo que valga la pena ofrecer la vida, y si lo hay, será convertido en un negocio que otros poco nobles aprovecharán. Nos dijo a lo largo de estas dos mil páginas de la trilogía que quizá no hay vocación por intensa y auténtica que sea o parezca (casi siempre parecer es más que ser entre nosotros) que merezca la muerte. También que los seres humanos somos infieles, caprichosos, estúpidos, pero siempre hay algunos mejores que otros, o los hay que perciben la realidad con mayor claridad. Nos ofreció la posibilidad de comprender en qué consiste el cambio, reinventar la existencia a través de sus vivencias personales, sin la locura de la trasgresión, sin el exceso del estereotipo. Me gusta que en las tres novelas ningún personaje sea un artista endiosado o atormentado, que no haya individuos bordeando límites vitales o espirituales intolerables que nos remiten al dolor absoluto, a la pasión incendiara o el desastre. Sólo hay una constancia de la brevedad. Hombres y mujeres que corren desorientados, incapaces de atisbar el presente y de iniciar una senda de futuro con la suficiente claridad, intoxicados por ideas dominantes que pesan más que las supuestas esencias del ser, solitarios, a menudo aislados, impotentes ante el paso veloz de la historia que los va arrinconando sin remedio, sin pedirles tan siquiera una opinión discreta, sin que puedan evitarlo. Bascombe sobrevive adaptándose, reconoce, sobre todo en <em>Acción de gracias</em>, sus limitaciones, que vive entre sus límites.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">En todas las novelas de la trilogía la realidad termina por colarse en sus planes. Nada es como pensábamos, nos dice al final Ford. Todo vida es una pieza de teatro mal improvisada, sin posibilidad de ser ensayada antes, un pequeño delirio de torpezas y planes rotos, de ilusión, de casualidad y de inconsciencias. Hay algo en <em>Acción de gracias</em> que nos recuerda a la sabiduría y la experiencia de cierta vejez, eso tan despreciado en nuestras sociedades occidentales, tan rápidas y veloces. Tuve la sensación mientras leía cada una de las páginas de la obra, de haber recibido una especie de susurro de alguien que conoce la vida mejor que yo.</span></h4>
<h4><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/richard-ford.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1820" title="richard-ford" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/richard-ford.jpg?w=302&#038;h=450" alt="" width="302" height="450" /></a></span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Preguntas y preguntas que se articulan en un mundo que sólo inspira con fuerza la duda, la confusión y la desconfianza. ¿Cómo se puede controlar el hecho de que la mujer con la que uno desea pasar el resto de su vida, decida marcharse con un ex marido declarado muerto dos décadas atrás y que aparece, por una casualidad, en el panorama de una existencia que ya planeaba tranquila hacia su extinción en un hermosa casa junto al mar? ¿Cómo soportar con lucidez la finitud del cuerpo cuando un cáncer de próstata comienza a minar la antigua salud, en esa sexualidad vivida primero a través del acicate del deseo puro, de las relaciones esporádicas y vacías, tan artificiales como las habitaciones de hotel impersonales en las que se consuma ese deseo, o después, en la plenitud sin trasgresión, en lo anodino de la ternura? ¿Cómo llevar sobre las espaldas la existencia de unos hijos que no sólo no son lo que quiso que fueran, sino que ni siquiera poseen nada en común con él, o le resultan ajenos, incomprensibles? ¿Cómo soportar la vida de un país dividido entre el fervor religioso y el culto al dinero y al éxito sin volverse loco, sin perder la meditada lucidez del largo esfuerzo de construir una vida? ¿Cómo sentir compasión por esa América profunda, que surge como un coro que odia a gritos y evitar escuchar su voz quebrada, su deseo de ser los otros, con sus rencores acumulados como bilis, su violencia destructiva y esa miseria ciega que trunca el paso? ¿Cómo respetar el sueño americano, hecho de sangre y oraciones y violencia y exclusión y héroes salvajes y aplauso y poder e influencias y secretos inconfesables? ¿Cómo hallar un sentido en uno mismo, tan difícil, cuando todo lo que le rodea se haya infectado por un virus de banalidad y locura, de incomprensión, de mensajes subliminales y desiertos que pueblan el universo, de vacío y simpleza, de agotamiento e infelicidad, de desdén por lo profundo?  ¿Cómo aguantar que no podemos ser sinceros, que las dudas y la extrañeza nos corroen en silencio, que hasta el amor parece un sentimiento que inspira desconfianza? ¿Cómo vivir con la consciencia de la inminente finitud de casi todo, con la amargura de lo que no se hizo, de lo que no pudo evitarse, de tanta y tanta memoria perdida, con el sinsabor de la soledad, con el pequeño run run de la envidia y el miedo que produce el desamparo? ¿Cómo vivir con el silencio de mirarse pero no verse? ¿Cómo mantenerse en pie sabiéndose tan frágil en medio de esa vorágine descomunal que puede engullirnos en cualquier momento sin que controlemos jamás el paso equivocado que daremos?&#8230;</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;"><em>Acción de gracias</em> articula todas estas preguntas y muchas otras que se me ocurren a través de la extraña vigilia contemporánea de Bascombe. Pienso que la novela posee un puñado de puntos de inflexión que llevan a su clímax al desarrollo de los hechos. Frank aspira a la tranquilidad que le pide su vida, pero se encuentra con la intranquilidad que habita la tierra . Desea evitar la aspereza de un país enfrentado ante una decisión que a la postre sabemos fundamental como fue elegir a Gore o a Bush como presidente de los Estados Unidos y se encuentra metido sin saber exactamente cómo en un atentado en la cafetería del hospital de Haddam donde él solía almorzar o desayunar años atrás, o unas páginas después enzarzado en una inesperada y virulenta trifulca en un bar con un defensor patético de los republicanos. A mitad de su trayecto descubre la soledad de su ex mujer, que le ofrece un futuro juntos después de decidir tanto tiempo atrás romper su matrimonio. Bascombe no entiende la decisión de Sally, su compañera sentimental, de marcharse con el mencionado ex marido desaparecido, ni el hostigamiento del tibetano Mike, tratando de arrebatarle su inmobiliaria. La visita de sus hijos le supone angustia, le inquieta; no los entiende. No comprende su dimensión humana, el sentido que le dan al vida. Descubre en el entierro de un viejo amigo que esos otros que le acompañaron durante algún tiempo no son más que fantasmas que a duras penas reconoce, ni ellos a él. Bascombe se refugia en la tranquilidad del dinero que tiene ahorrado y en esa casa junto al mar en cuyo titulo de propiedad figura inscrito su nombre. Parece muy poco. Lee de vez en cuando libros, algunos de cierta enjundia, para poder entender y hallar alguna respuesta a su extrañeza. Se limita a aferrarse en el fondo a sus conocimiento urbanísticos para justificar que tiene alguna idea acerca de la existencia. Quiere huir del mundo, pero se lo encuentra de bruces en un local junto a una zona portuaria en la que un grupo de lesbianas se divierten a su costa y charla con una camarera desconocida que en otro tiempo hubiera acabado en su cama. Descubre que hay seres humanos de buena voluntad, como ese muchacho que lo despierta mientras duerme de madrugada dentro de su coche para darle las llaves, dolorido y cansado, después de que el taller donde había ido a reparar un cristal roto hubiese cerrado inesperadamente. Trata de explicarse que le une al padre de una ex amante, Viki, sin demasiada significación en su vida al que frecuenta y quien insiste en volver a juntarles. Descubre que aquello de lo que huimos se encuentra más cerca de lo que parece, y termina por suceder o surgir en el peor momento, de la forma más absurda e inesperada.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">No contaré el final del libro, aunque tampoco es una novela de final tramposo que nos exige para hallar algún sentido leer la última página. Aún así logra esa intriga humana que ilumina las grandes obras de la literatura, una intriga auténtica, no las estafadoras y tan comunes aventuras pseudoliterarias que quieren ser excusas y por su torpeza convierten ese acicate en la única razón de ser de lo que se cuenta. Este es un argumento en apariencia modesto, pero toda esa modestia se convierte en algo poderoso a través de la escritura de Richard Ford. No hay concesiones a la sentimentalidad vulgar o simple, a lo sumo se vislumbra el patetismo de Bascombe en algunas ocasiones, y al ser tan parecido al nuestro, nos produce cierta vergüenza. Tampoco es un libro de sueños de papel cuché ni de amores de postal imposible, ni se permite el lujo en ningún momento de mentirnos impunemente. Frank vive de conjeturas. De conjeturas de lo alcanzable, de lo que cualquier ser humano en el mundo occidental puede alcanzar si se empeña o tiene suerte, y a la vez de lo irremediable, de lo que tarde o temprano se cruzará en nuestra vida, y la cambiará, o modificará de raíz algunas cosas y hará tambalearse nuestro suelo construido baldosa a baldosa, tan inconscientes y empecinados.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Quinn era un perfecto idiota norteamericano aferrado a sus pistolas y a su pose de hombre duro, a esos silencios de héroe brillante, a esa carencia absoluta de lucidez, excesivo y sin sustancia (o con una sustancia de tópicos). Bascombe es una especie de último filósofo posible en este sigo XXI que comienza, un filósofo sin método ni demasiadas palabras; un hombre corriente, tranquilo, que mira la comedia de la vida, que la observa perplejo, ya no como el narrador omnisciente de <em>La comedia humana</em>, de <em>La educación sentimental</em> o de <em>Anna Karenina</em>, sino desde la subjetividad que no alcanza a dirimirlo todo, desde la visión sesgada por obligación, y limitada, de un hombre inteligente que intenta comprender, pero su inteligencia resulta insuficiente para atisbar el alcance y la complejidad de una existencia cuya esencia en el fondo es el sin sentido, la vacuidad insoportable que no se puede llenar y a la que no podemos escapar.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Señor Engdahl, tiene usted aquí, una magnífico premio Nobel norteamericano.</span></h4>
<h4><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/ford.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1821" title="ford" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/02/ford.jpg?w=600&#038;h=320" alt="" width="600" height="320" /></a></span></h4>
<h6 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;"><em>Copyright Jimarino</em></span></h6>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/jimarino.wordpress.com/1509/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/jimarino.wordpress.com/1509/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/jimarino.wordpress.com/1509/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/jimarino.wordpress.com/1509/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/jimarino.wordpress.com/1509/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/jimarino.wordpress.com/1509/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/jimarino.wordpress.com/1509/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/jimarino.wordpress.com/1509/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/jimarino.wordpress.com/1509/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/jimarino.wordpress.com/1509/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=jimarino.com&blog=1905960&post=1509&subd=jimarino&ref=&feed=1" />]]></content:encoded>
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		<title>fin de año</title>
		<link>http://jimarino.com/2010/01/28/fin-de-ano/</link>
		<comments>http://jimarino.com/2010/01/28/fin-de-ano/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 28 Jan 2010 05:50:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jimarino</dc:creator>
				<category><![CDATA[fotografía]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[los poemas de los perros de la lluvia]]></category>

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		<description><![CDATA[ 




Irvin Penn



FIN DE AÑO


Fin de año una vez más;
sonarán las campanadas de risa amarga,
el desterrado tiempo que celebra su adiós fingido, la uva en docenas
iluminada por el esplendor de las horas ganadas
a la oscuridad, anhelos de un mañana mejor o la posibilidad
adivinada entre el fragor del quizás y la esperanza,
tanta alegría efímera…
…y es posible [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=jimarino.com&blog=1905960&post=1760&subd=jimarino&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<p style="text-align:justify;">
<div class="mceTemp mceIEcenter" style="text-align:justify;">
<dl class="wp-caption aligncenter">
<dt class="wp-caption-dt"><span style="color:#c0c0c0;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/01/larivien316.jpg"><img class="size-full wp-image-1773" title="larivien316" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/01/larivien316.jpg?w=655&#038;h=598" alt="" width="655" height="598" /></a></span></dt>
<dd class="wp-caption-dd">Irvin Penn</dd>
</dl>
</div>
<p style="text-align:justify;">
<h3 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"><span style="text-decoration:underline;">FIN DE AÑO</span></span></h3>
<h3 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"><span style="text-decoration:underline;"><br />
</span></span></h3>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">Fin de año una vez más;</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">sonarán las campanadas de risa amarga,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">el desterrado tiempo que celebra su adiós fingido, la uva en docenas</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">iluminada por el esplendor de las horas ganadas</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">a la oscuridad, anhelos de un mañana mejor o la posibilidad</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">adivinada entre el fragor del quizás y la esperanza,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">tanta alegría efímera…</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">…y es posible  que entre el júbilo y el humeante barrunto</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">se atisben unos ojos familiares,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">fugaz lámina en el cielo oscurecido,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">una voz que acaricia la memoria y eriza</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">el vello del olvido…</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">…también la mirada de esos hombres cayendo</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">como mantos de celo sobre tu recuerdo,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">sus sueños perdidos en la ebriedad de este trópico helado;</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">tú disfrazada y torpe, hermosa de signos fríos,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">traje negro, quien sabe si desnuda la espalda</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">o rotunda la figura enlazada de tela; te veo</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">bajo esas providencias, acaso en la ebriedad de los timbales</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">y las danzas, en la risa que se deshace ante mis ojos;</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">y acude el champán entre las burbujas del duelo,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">tu vida quieta, impávida en este dos mil diez de niebla.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">Estarás espléndida en ese desfile, figura de ébano,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">suave desdén por lo ya poseído,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">diosa libre, extraña en un paisaje de cadenas fosforescentes,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">y te mirarán, seguro que te observarán en el despliegue</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">de venus, en el paso acalorado</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">por la bruma y el consuelo,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">en la suave cadencia del amanecer soñado.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">Anhelarán tu libertad extrema, tu espejo idealizado en la noche</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">más larga del año.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"><br />
</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">Quizás te hayan amado frente al fulgor de una chimenea, a pausas,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">invierno en esos lugares que no me pertenecen,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">donde existe el invierno, no como en estas tierras</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">de luz cálida donde sopla apenas el aire tibio;</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">una brisa extraña, cadencia de espejos y reflejos azulados,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">de música en sordina hecha para tu estrella.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">Te habrán amado y duele.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">.<br />
</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">Saberte amada en ese instante me duele</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">quizá más que tu olvido.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">Tu felicidad me reconforta en los finales,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">provoca que la vida sea justa;</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">pero ese amor, ese amor cadencioso,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">obsceno y secreto,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">ese amor al que te arrogas sublime en nocheviejas de nieve,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">ese hibernar fugazmente en tu lecho entibiado</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">por un cuerpo que no fui yo, que no seré yo,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">eso duele:</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"><br />
</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">por la tangencia sagrada,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">por la imposible consciencia de la ubicuidad,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">no poder ser y estar en todos tus tiempos</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">mientras se transforma incendiada el alma,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">a la vez, o en tres lugares como una trinidad bíblica…</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">…no aspirar a ese efluvio de tu cuerpo ebrio y desnudo,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">a esa perfección de tus caderas dispuestas al goce,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">a la rara altivez de tu placer inasible.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">Esta noche echaré de menos tu sombra,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">cuando a solas sobrevuele</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">el aire o azote la invisible presencia de todas estas ausencias.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">Aunque nunca vivimos nocheviejas</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">como las que imaginamos.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">Nada de eso fue.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">Sucedió a lo sumo un gesto, un espejismo,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">un pequeño y alado sueño esparcido</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">en nuestras eternas tardes de primavera antiguas.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">Nunca estuve, nunca estaré…</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">… me duele que te entreguen el amor con velas derramadas,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">con el hielo tintineando y la alegría de la voracidad</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">encendiendo las luces del deseo,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">me duele como el mundo desbocado que yerra o como</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">el trote incontrolable de esos caballos</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">atormentados huyendo por las laderas de fuego;</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">como el humo que aspiran los pájaros que ya no vuelan&#8230;</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">Duele porque yo no puedo hacerlo.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">Pena que te deseen, que te devoren los faunos velludos</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">en la soledad de los hoteles alumbrados de guirnaldas,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">que digan te quiero toda una vida  y luego te posean en el silencio del éxtasis</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">sin mas recompensa que el ligero goce, que la caricia</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">de una brisa enfurecida soplando unas velas rotas:</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">amaneceres que ya nunca serán míos y jamás comprenderé.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">Fin de año, una vez más,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">y habrás paseado por tu propia historia en los cálidos</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">atardeceres de verano, en los arrebatos de cielo y Circe,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">y ese esplendor de lo fugaz y lo eterno conviniendo,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">la memoria de piedra grabada en la hoguera de la noche,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">seguro el alcohol bendito entre tus dedos, la risa</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">y un beso de agua en tus ojos como un presagio,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">ebria de lisonjas y ávidas caricias.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">O quizá ese hombre que te ama te cogió de la mano,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">tan tierno, tan verdadero, y lo celebro en su ternura:</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">pero no al otro, al que posee tu desnudez y el delirio,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">el que sólo será la bestia que engulla,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">el que aproveche la sensualidad que gocé mil veces</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">y el fragor de aquellas nubes que nos elevaban</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">entre el sudor y la saliva, evaporación térmica</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">en su ciclo nebuloso, atmósfera henchida de lluvia,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">tierno diluvio del placer alcanzado</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">en la menstruación de las alucinaciones húmedas</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">y la eyaculación de las sinfonías interpretadas</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">con la ferocidad del deseo.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">Lo único que sé, es que pensarás en mi aunque ya no me ames.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">Así será.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">Que para ser la estrella que refulge cuando el deseo</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">te acoja, cuando te derrames como una ninfa</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">anhelando su pliegue, cuando no tengas nombre</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">ni palabras, o seas ese gruñido que recogí</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">tantas veces en madrugadas de insomnio,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">tendrás la imagen del amor y la piel,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">la electricidad de tu risa entre las sombras</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">sobre mi risa que besa tu corazón de espinas,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">tu rosa perdida entre los estruendos</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">de la carne sangrante que corté con los dientes,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">que nos dejamos olvidada como esteras en el pasillo,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">como hojas rotas en un jardín de otoño sin brío</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">que cesó su cultivo al llegar el alba helada.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">Pensarás en mí si te aman de ese modo.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">Si te aman sin respiración, con el ladrido enfurecido,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">si alguien pretende alcanzar tu interior</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">con la llama dispuesta para besar tu rabia.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">Así será esta noche si te aman con la determinación de lo que concluye</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">a pesar de nacer de la chispa de la creación,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">lienzo blanco, hoja vacía en el silencio,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">la sensación de que nada seguirá mañana</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">y será eterno en la aspereza diaria.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">Así nos amamos: jamás un fin de año.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">Pero quizá sabíamos eso para amarnos para siempre,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">todos los fin de año en que nos amen hasta el alba,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">cenicientas sin zapato arrastradas por la luz,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">perros encendidos bajo la tormenta, protegidos</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">por el calor del cuerpo y el relato de la Odisea,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">mojados como labios jamás besados que anhelan la fugacidad</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">de ser adorados sin razón; sagrados, sagrados ecos,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">ciego te contemplo ahora&#8230;</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">Que no te amen como el cielo derrumbándose,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">como la arena huyendo de los dedos o las mareas</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">alcanzando la retirada,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">en la aurora de las veredas ardientes del hechizo,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">que no sea en aquel vaivén nocturno y secreto,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">en nuestra fatiga y el insomnio de tantas madrugadas entumecidas,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">ni en ese delirio perturbado de sentidos.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">Que no sean como nosotros, que no te alcancen como esos rayos</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">desprendidos del firmamento, caídos de tiempo y tristeza,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">que no sean imposibles quimeras, huellas,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">huella de fin de año entre las sombras,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">huella de ti rodeada de todas las despedidas,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">del anhelo indecente de no haber sido a tu lado otra cosa</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">posible que deseo, deseo, traza del cuerpo en la sábana,</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">transpiración esparcida de dicha en la penumbra de los crepúsculos</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">que nos sirvieron de guarida herida, para no decir</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">a gritos que nunca tendremos un mañana….</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</span></h4>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"><br />
</span></p>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h6 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> Copyright Jimarino<br />
</span></h6>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#c0c0c0;"> </span></h4>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/jimarino.wordpress.com/1760/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/jimarino.wordpress.com/1760/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/jimarino.wordpress.com/1760/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/jimarino.wordpress.com/1760/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/jimarino.wordpress.com/1760/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/jimarino.wordpress.com/1760/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/jimarino.wordpress.com/1760/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/jimarino.wordpress.com/1760/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/jimarino.wordpress.com/1760/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/jimarino.wordpress.com/1760/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=jimarino.com&blog=1905960&post=1760&subd=jimarino&ref=&feed=1" />]]></content:encoded>
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		<title>pierre michon-mitologías de invierno</title>
		<link>http://jimarino.com/2010/01/06/pierre-michon-mitologias-de-invierno/</link>
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		<pubDate>Wed, 06 Jan 2010 09:42:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jimarino</dc:creator>
				<category><![CDATA[literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[
Hace cuatro años ahora, como un mapa de lecturas y memoria, cambiantes las circunstancias y los proyectos que tenía entonces, mi suegra, al anochecer después de la ebriedad del vino, me habló, en el cálido oscurecer de la primavera al raso en la terraza de mi casa, a la espera de la iluminación nocturna, de [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=jimarino.com&blog=1905960&post=1717&subd=jimarino&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/01/michon-001.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1718" title="michon 001" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/01/michon-001.jpg?w=655&#038;h=974" alt="" width="655" height="974" /></a></p>
<h4 style="text-align:justify;">Hace cuatro años ahora, como un mapa de lecturas y memoria, cambiantes las circunstancias y los proyectos que tenía entonces, mi suegra, al anochecer después de la ebriedad del vino, me habló, en el cálido oscurecer de la primavera al raso en la terraza de mi casa, a la espera de la iluminación nocturna, de un escritor francés como ella, francesa y escritora, que al parecer se había apoderado de su alma despacio, como un ritual en el que la literatura alcanzaba un horizonte mágico, recuperaba su antigua función de conjuro, de convocación, y enamorada, quizá también festejando nuestra alegría sanguínea, me dijo que Pierre Michon era el escritor más extraordinario que poblaba la tierra.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Suelo hacer caso a los mayores, sobre todo si responden al gusto de mi querida Chantal, capaz de perder dos días de sueño por una lectura ganada al tiempo, con un gusto sin prejuicios, ecléctico y brillante. Nos hemos aceptado libros sin cesar, aunque reconozca abiertamente, más que nada ante ella con reverencia incluida, su superioridad.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Fuera como fuese, el caso es que, renacidos de dignidad y fantasmas después de la uva fermentada y el comer frugal, charlamos de ciertas debilidades. A pesar de su avanzada edad, que le ha descubierto algunas libertades agazapadas durante años, resistía sin aspavientos el envite de la noche,  y tras dos caladas de tetrahidrocannabinol siguió mentando a Pierre Michon, al que ella conocía de dos o tres encuentros en el Colége de France y de alguna librería visitada por causalidad al mismo tiempo que el autor de Cuerpos del rey, esas casualidades esquivas y asombrosas (uno gira el cuello, alza la cabeza  y tropieza con Michon; eso fue lo que le pasó), y su retahíla de halagos y virtudes despertaron una curiosidad aguda, un ardor guerrero similar al que me enajena cuando algún autor solemne y hermoso se ciñe a mi cánon para amenazarlo con su ascenso.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Su palabra siempre fue motivo de aprendizaje. Acepté el reto entre risas sonoras; las suyas tan graves y las mías tan escandalosas. Seguramente algún vecino con el ceño arrugado pensaría en dos depravados y lascivos veraneantes que en un francés exquisito, el de mi suegra, y chapucero, de acento horripilante, el mío, parecían caer abonados a un inminente amor sensual y a la ebriedad de la intemperie, sin entender que Chantal me descubría una nueva religión, otra de esas hogueras que anunció Cormac MCarthy, que hizo arder Bolaño en los desiertos de Sonora, y que Pierre Michón, como un triángulo sagrado, representaba en las cercanías de nuestra ajada Europa.</h4>
<p><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/01/20090822elpbabese_2.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1719" title="20090822elpbabese_2" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/01/20090822elpbabese_2.jpg?w=520&#038;h=520" alt="" width="520" height="520" /></a></p>
<h4 style="text-align:justify;">Un francés, como sesenta años atrás Camus y Bataille, cuarenta más o menos Perec, como cien años atrás Rimbaud y enseguida Proust, y un poco más remoto Flaubert, volvía a hacerme recuperar la creencia en el rezo de la palabra, en su componente mágico y hierático, en una religión hecha de manchas, blanco y negro, papel en blanco a llenar por la extensión de la frase, por el ritual de la sintaxis y el sentido. Literatura de piedra, inagotable, representativa del acto humano, de lo imperecedero de ciertas construcciones.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Tras aquel éxtasis, concluido de madrugada, mareado, con la cabeza perdida de lugares hermosos y palabras deliciosas, llegaron poco después las Vidas minúsculas, y algo más tarde Cuerpos del Rey, Rimbaud el hijo, Señores y Sirvientes, hasta hoy, que Alfabia nos ofrece a un precio quizá excesivo, única pega,  Mitologías de Invierno y El emperador de Occidente.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Pasados estos pocos años, derrotando las preeminencias antiguas, borrado el paraíso de mis rutas, la esperanza de otra cosa que no concluyó, tengo que darle la razón con creces a mi suegra, fanáticos ya ambos de Michon, y siento la tentación, con total seguridad al afirmarlo, de hallarme ante un evento rico en potestades, ante una literatura que nace de lo imposible, de la fuerza única de la palabra, del esplendor de una cultura a su alrededor en decadencia, cuyos lugares de referencia quedan envenenados o desaparecidos del mapa por la fugacidad de lo efímero triunfante, y que Michon, como muy pocos, mantiene y detenta por encima del declive, envolviéndome con un deslumbramiento y una atracción primigenia que me recordó a las primeras lecturas fascinadas de cuando niño.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Todo consiste, como él mismo escribió en un texto, como Chantal parafraseó en aquella deliciosa noche ebria, en rescatar la mitología del tiempo, sea la historia antigua, el origen del cristianismo, la herencia de la poesía o el esplendor de la pintura, o tal vez el pasado reciente, quizá lo que debe resistir o lo que consideramos necesario que resista, convertir la grandeza, el suceso real, en una bella metáfora; mitología invernal en los símbolos michonianos, en un libro, paradigma de lo calmo entre el caos, de lo profundo, lo escrito para aguantar el paso del tiempo, para dejar rastros perdurables, al menos mientras sea inteligible la narración, mientras haya seres humanos que aviven esa llama, mientras el lector busque una misa laica y no un pasatiempo, una sabiduría de lo metafórico y no un río vacío de enunciación aunque sea erudita o correcta: que no sea estéril el cultivo de los siglos.</h4>
<p><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/01/92460.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1720" title="92460" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/01/92460.jpg?w=640&#038;h=358" alt="" width="640" height="358" /></a></p>
<h4 style="text-align:justify;">A Michon, sin tener nada que ver en el fondo, al menos en lo que se refiere al estilo o a las premisas y vituallas literarias, ni siquiera en sus temas u olfatos propios del oficio, lo sitúo junto a otros dos escritores vivos como lugar irrenunciable de paso a estas alturas. El cielo invernal no merma mi entusiasmo, y aunque uno de esos tres vivos se nos haya muerto -a Bolaño le pudo el hígado, pero sigo pensando en él como un vivo al ser tan reciente su adiós y tan cercano su don-, encuentro a Michon al lado  de Villa-Matas, otro personaje de la cuerda floja, del límite violado por la conjura, otro convocador de magias,  y a pesar de reconocer la superioridad sintáctica de Michon respecto a sus compinches, lo que lo hace a la vez más inaccesible que los otros dos al público neófito –tal vez una apuesta consciente de sus afines para atraer más lectores, para acceder a otras tribunas menos exigentes y elitistas-,  me siento unido  a esta trinidad contemporánea por sus vestidos comunes, por su deseo de llevar más lejos la larga tradición milenaria de la literatura: los celebro juntos, sumidos en ese ectoplasma del arrebato verbal, en ese lugar en el que sufren los analfabetos funcionales, en el que los lectores de raza aspiran al don de lo duradero, leen un efluvio del misterio, una obertura de piezas memorables, un refugio seguro que une el milagro de la página escrita, la belleza de  la narración y el eco incesante los años malgastados escribiendo y leyendo.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Michon nació en La Creuse, en Cards, en esa Francia deprimida y desconocida, moribunda, que como nuestras sierras turolenses o sorianas vivió el exilio, la emigración incesante, el vacío paulatino y la dolorosa extinción.  De ese lugar, como un protagonista inmóvil, terrible y cruel padre vigilante que envuelve a los personajes trazados por el autor, nació Vidas minúsculas. Un viaje alucinante hacia el origen, también una razón de la propia escritura, con varias lecturas acumuladas, ensamblada la herencia familiar como un artefacto <em>semipoético</em> que no decae, con una narración de espasmos e iluminaciones que no redunda a pesar de la tentación de la capacidad, nunca exhibicionista ni barroca, sólo natural como el soplo de sus pulmones, con la que Michon, cuarenta años después de venir al mundo, se descubría ante su lengua, ante el francés, y encontraba la senda de su destino hasta hoy en día. Escritor tardío, quizá por mitos y exagerados ademanes propios de la admiración, por ese encuentro entre el autor samurái y el abismo de la prosa revivida, había dejado pasar el tiempo anterior buscando hallar en una larga oración que no le pertenecía un salmo posible que dejarnos.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">En su incesante rastreo, similar a una odisea planteada desde el negro, llegó el alcoholismo reconocido, la dependencia de tranquilizantes, de las anfetaminas, la soledad absoluta de los campos sumidos en el  invierno, la depresión prolongada, de regocijarse en la derrota y en la miseria olvidada e insignificante de sus antepasados, en la sordidez de los amores sin brillo, de la sexualidad descarnada como último refugio de lo sagrado a su alcance, como rincón de la impotencia; gozar y poseer para alcanzar alguna forma de trascendencia, una continuidad a lo Bataille.</h4>
<p><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/01/18gutt_2692157_2_apx_470__w_ouestfrance_.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1721" title="18GUTT_2692157_2_apx_470__w_ouestfrance_" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/01/18gutt_2692157_2_apx_470__w_ouestfrance_.jpg?w=462&#038;h=470" alt="" width="462" height="470" /></a></p>
<h4 style="text-align:justify;">El camino de Michon fue tan duro como el reflejo patético del narrador de  esas Vidas minúsculas. Siempre se consideró un archivero más que un inventor, eso demuestra lo cerca que estuvo en verdad del personaje, aunque no sea importante para la obra, tal vez sí para entender su origen. Estaba ya en el gozo de una literatura hecha de sangre, de bilis y humores, de vísceras y soledad apabullante. El viaje no puede decepcionar a los más exigentes, es un delicioso recorrido por la derrota convertida en mito a través de la palabras. Cada frase una novela en sí misma, de ahí quizá la brevedad de cuanto ha escrito Michon, como si hubiera deseado condensar al máximo, medir con exactitud cuanto nombraba.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Mientras me adentraba en semejante libro, sin escuchar por ninguna parte mención alguna a su grandeza, aunque en Francia hacía ya cierto tiempo que se le consideraba el maestro reconocido y discreto, sin algarabías ni fama notoria, el solitario adalid  de la crítica seria, candidato en el próximo combate de la alta literatura contra las miserias de lo masivo, púgil de los académicos, de los escritores con olfato que lo habían adoptado, me di cuenta que Vidas minúsculas no contaba solamente la historia decrépita y sombría de un puñado de campesinos alcohólicos, primitivos y decadentes, tampoco el abandono miserable y forzoso de una tierra, ni siquiera la aventura de una familia a lo largo de cuarenta o cincuenta años, sino el proceso por el cual, iluminado por una varita mágica, un escritor recorría sus infiernos desde la voz anhelada y nunca hallada, hasta el entusiasmo frenético, orgiástico, de hallar las palabras de la literatura propias, una corriente freática que le otorgaba el poder de convocar, de alimentar el futuro, de construir desde dentro y expresar, con una sinceridad apabullante, el sentido de su existencia.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Me acordé de los escritores samurais de Bolaño, de la secta de las máquinas solteras de Villa-Matas, de la <em>fête</em> final de Proust en El tiempo recobrado. Mientras por aquí triunfaban ya los pastelitos franceses de digestión fácil, como las ensaladas de los centros comerciales, sin aceite de oliva ni vinagre, sin cebolla ni ajo para evitar que repita, pasatiempos que vendían miles de libros y nos dejaban una desoladora sensación de que la literatura francesa no servía para nada, Michon descerrajaba de un plumazo la atonía general, y superaba con creces intentos de otras literaturas cuya solemnidad y valor me parecía nimio, a pesar del cacareo, en comparación a su espléndida revolución.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">La pregunta de Michon siempre fue la misma. ¿Por qué escribimos? ¿Qué razón nos impulsa a desear llenar la hoja en blanco con la ficción de la literatura, con la síntaxis y el ritmo de la prosa? ¿Qué nos empuja a batallar con la palabra y su sentido, a ahondar en nosotros para hallar el eco de un sentimiento convertido en verbo, en enunciación, en pregunta?</h4>
<h4 style="text-align:justify;">El elefante blanco de Michon, como el de Faulkner u Onetti, es sinceramente a mi juicio el único sendero posible de la literatura en nuestro mundo, aunque suponga la extinción de la misma, el silencio eterno de todos, que se conviertan en Bartlebys convencidos aferrados al preferiría no hacerlo.  Michon ya sabía en 1984, cuando escribió sus Vidas minúsculas, que la batalla estaba perdida, pero lo sabía con la nobleza de esos pocos aristócratas que intuyeron un buen día la llegada de la Revolución francesa y la guillotina. Michon decidió apostar por la mitología invernal a la que pertenecía, esa soledad del macizo, de su región despoblada, por la permanencia, aunque fuera improbable o minúscula, de una literatura resistente, que al ser releída no pudiera ser arrastrada por el lenguaje periodístico, por la corrección de los tiempos, por la vanidad del mundo extasiado por sus más simples y anodinos puntos de fuga. Delleuze o Foucault no sabrían situar a  Michon y a sus fanáticos lectores en algunos de sus brillantes esquemas. Producto de la tradición cultural burguesa,  heredero de la novela, Michon hace años que alcanzó otro lugar, distinto, inclasificable, de una rara erudición, de una sabiduría extraña, tan antigua como novedosa, con más valor si cabe teniendo en cuenta que el producto cultural no deja de ser desde hace varias décadas una imitación continua, una repetición constante de lo mismo, un reduccionismo incesante.</h4>
<h4 style="text-align:justify;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/01/92458.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1722" title="92458" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/01/92458.jpg?w=470&#038;h=276" alt="" width="470" height="276" /></a></h4>
<h4 style="text-align:justify;">El pasado mes de noviembre en Paris, Michon, ganador del premio de la Academia francesa con su libro Les Onze en el 2009,  presentaba su obra. Observarle desde la platea de público abundante, disimulado entre sus feligreses, fue una experiencia mítica, y ya estoy algo mayor para santificar y mitificar. Lo fue por sus años, por su dignidad tímida, por ese físico rotundo y terrible, por esa voz carrasposa, ronca como un trueno, que se esforzaba en hacernos inteligible a los asistentes sus místicas y extinciones. Quizá entonamos ya algún canto de extinción sin darnos cuenta. Impresionante para mí el encuentro, como uno de esos vientos extraños con los que él compara el hecho de escribir; un viento entre la hojarasca, apenas un puñado de tierra removido que misteriosamente alberga una ligera ráfaga de lo humano.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Michon está junto al octagenario Henry Bauchau y su excelente Edipo sur la route o el Niño Azul en un lugar privilegiado y distante de la <em>francophonie</em>, y seguramente, en cuanto vuelva a ver a mi suegra, a esa cuentista maravillosa creadora de memorables <em>nouevelles</em> sutiles como una brisa de verano, me descubra algún otro compinche.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Oír la voz de Michon fue hacer tangible de alguna forma las proyecciones de un lector entregado a su obra.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">A punto de leer Mitologías de Invierno, eché el otro día una ojeada al espléndido prólogo de Ricardo Menéndez Salmón, escritor que si sigue sus gustos literarios debo leer inmediatamente, después de adentrarme en los últimos rituales michonianos traducidos al español. Descubrir que entre los fanáticos los hay bastante más agudos, más finos y precisos que yo, y con ventaja, me llena de beatitud. Lo bueno es que coincidí con él en tratar al viejo Michon no como un escritor normal y moliente,  sino como una especie de sacerdote de la literatura, un místico del lenguaje, un torrente de palabras desnudas, liberadas de cualquier manipulación o uso fraudulento, hechas de carne y espíritu, de una música personal e irrepetible, destinada a contarnos las grandezas de un mundo en extinción que pretende ser salvado por la convocatoria de la narración.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Al ver a Michon, comprendí que su carne y hueso era tan etérea como su literatura, que no me hallaba ante un personaje o un muerto ilustre, sino frente a una encarnación de la <em>grandeur</em> que podía tocar, observar, oír. Aunque parecía tranquilo con su discurso, elocuente y divertido, me atormentaba esa imagen antigua que me había hecho de él, su bebida suelta, su decadencia anímica. Me pareció que en lo apacible de su exposición iba de un momento a otro a desempolvar su espada, a alzarla por encima de su cabeza y a posarla en el suelo sobre la afilada punta, decidido a practicar un rezo extravagante para iniciar la batalla. Me acordé entonces de su biografía esbozada parcialmente en sus libros, deformada tal vez,  de sus dependencias alucinógenas, de su alcoholismo evidente. Lo vi en esos ojos rodeados de arrugas, en su brillante testa rasurada, en su delgadez en apariencia frágil que amenazaba una fortaleza terrible, una dureza rocosa como aquellas lápidas memorables que nos dejó escritas en Vidas minúsculas, como esa Creuse insostenible, virulenta e inasible, de la Francia profunda. Lo mejor es que Michon está vivo, me dije, que aún le quedan un puñado de libros que dejarnos, que resistió a su propio malditismo y celebró la existencia cogido de la mano con Verdier, ese fantástico editor recientemente fallecido. Deberíamos adoptar a Michon: tuve esa sensación en el cuerpo, como si su viejo editor, del que mi suegra hablaba maravillas, al que consideraba uno de los últimos románticos de la literatura, capaz de rastrear por tierra y mar el arte verdadero, o al menos intentarlo, lo hubiese dejado huérfano.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Sólo espero que la creciente leyenda que surge a su alrededor lo salve de la tentación de marcharse. El diario <em>Elpaís</em> nombró este año por fin entre los mejores libros de ficción una obra de Michon: Mitologías de Invierno/El emperador de occidente. Compararlo con el ganador del pasado ejercicio a juicio de los críticos me produce rubor, deja al inglés a la altura del betún, sobrevalorado y desenmascarada esa obra mediocre, aclamada quizá a causa del furor preponderante de lo sajón en la cultura. Michon me reconcilia con la literatura gala, y además por la puerta grande. Hogueras más hogueras que nos alumbren cuando la oscuridad sea descomunal.</h4>
<p><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/01/20090820elpepucul_5.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1723" title="20090820elpepucul_5" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/01/20090820elpepucul_5.jpg?w=456&#038;h=620" alt="" width="456" height="620" /></a></p>
<h4 style="text-align:justify;">Mi pequeño grano de arena es este prólogo de un relato largo que escribí a mi regreso de Paris en noviembre. Extiendo el rumor verdadero de un autor inmenso capaz de reinventar la lengua y sus mitos, sean históricos o fantasmagóricas representaciones literarias y humanas. Da la sensación cuando es leído de ser duro y rocoso como una piedra, hecho para perdurar en su exactitud. Sólo con Cuerpos del rey fascinaría a cualquier lector situado en el mapa adecuado de la historia de las letras. Sólo con Vidas minúsculas podría derrotar el escepticismo, recordar el sentido de desvelamiento e iluminación que siempre albergó en su seno esta vieja y anegada tradición artística. Sus campos son claros, sus afirmaciones giran en torno a lo fundamental; la tradición cultural que nos alberga, la poesía como elemento del lenguaje capaz de renombrar las cosas desde su origen, la novela como artefacto poderoso de enunciación -nombrar y a su vez reinventar-, la pintura y la música como artes de la esencia, del color, el trazo, la figura, el silencio y la emoción. Es como si no pudiera escribir de otra cosa que no fuera la esencia de su propia identidad y su lengua, identidad y lengua que abarcan los siglos y los hombres que lo preceden, la metáfora de la Historia y sus leyendas, la enfermedad de la literatura que posee y alimenta el diálogo de los tiempos, su propia vida hecha de ancestros anónimos rescatados por el intento de la escritura, el lamento de esta Europa  cultural venida del Imperio Romano y el cristianismo que llega exhausta hasta nuestro siglo, la rara expresión de lo humano retenido como una voluta de humo en un vaso, única posibilidad de aferrar por un instante fragmentos de todas esas vidas perdidas.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Cuando todo se acabe beberemos un borgoña, pinot noir espeso para el alma, o un sauternes afrutado y dulzón; celebraremos a su lado uno de esos destinos inesperados e inexplicables que nos hacen seguir leyendo, a veces seguir escribiendo. Michon mira desde las alturas.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Escribió como introducción a Mitologías de Invierno el párrafo que transcribo. Les prometo que no es un prólogo ni una presentación solemne. Toda su literatura parece marcada a fuego de igual forma. Son palabras en una tabla de mármol, inscripciones en un muro milenario.</h4>
<h4 style="text-align:justify;"><em>Poco importa que Gévaudan e Irlanda sean los escenarios donde se representan estos dramas breves. Lo que importa es que con el mundo se hagan países y lenguas; con el caos, sentido; con las praderas, campos de batalla; con nuestros actos, leyendas y esa forma sofisticada de leyenda que es la historia; con los nombres comunes, nombre propio. Que las cosas del verano, el amor, la fe y el ardor se hielen para terminar en el invierno impecable de los libros. Y que sin embargo en este hielo un poco de vida permanezca congelada, fresca, garante de nuestra existencia y nuestra libertad. Ese poco de verdad mortal que arde en el corazón frío del escrito, la belleza parca del uno y el esplendor impasible del otro, esto es lo que me esforcé por decir aquí. </em></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><em> </em></h4>
<h6 style="text-align:justify;">Pierre Michon.Mitologías de Invierno. De la traducción Nicolas Valencia, Ediciones Alfabia.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">Copyright Jimarino</h6>
<h4 style="text-align:justify;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/01/pierre-michon_martin-bureau-afp_1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1724" title="EDITION-PRIX-MICHON" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/01/pierre-michon_martin-bureau-afp_1.jpg?w=241&#038;h=401" alt="" width="241" height="401" /></a></h4>
<h4 style="text-align:justify;">Pierre Michon nacio en Card, La Creuse, en marzo de 1945. Sigue vivo. Llegado tarde a la literatura, después de un renacimiento sonoro, Vidas minúsculas es su primera novela. Recientemente ha editado Les Onze, todavía inédito en español, libro con el que ha sido premiado con el prestigioso premio de la academia francesa en el 2009.</h4>
<h2>Obras de Pierre Michon</h2>
<ul>
<li><em>Vies minuscules</em>, Gallimard (1984); Folio (1996).</li>
<li><em>Vie de Joseph Roulin</em>, Verdier (1988).</li>
<li><em>L&#8217;empereur d&#8217;Occident</em>, Fata Morgana (1989) con grabados de Pierre Alechinsky. Verdier Poche (2007) sin ilustraciones.</li>
<li><em>Maîtres et serviteurs</em>, Verdier (1990).</li>
<li><em>Rimbaud le fils</em>, Gallimard (1991).</li>
<li><em>La Grande Beune</em>, Verdier (1996).</li>
<li><em>Le roi du bois</em>, Verdier (1996).</li>
<li><em>Mythologies d&#8217;hiver</em>, Verdier (1997).</li>
<li><em>Trois auteurs</em>, Verdier (1997).</li>
<li><em>Abbés</em>, Verdier (2002).</li>
<li><em>Corps du roi</em>, Verdier (2002), premio Décembre.</li>
<li><em>Le roi vient quand il veut. Propos sur la littérature</em>, Albin Michel (2007), grueso libro de 30 entrevistas revisadas por el autor.</li>
<li><em>Les onze</em>, Verdier, 2009.</li>
</ul>
<h3>Traducciones al español</h3>
<ul>
<li><em>Rimbaud el hijo</em>, traducción de María Teresa Gallego Urrutia, Anagrama (2001).</li>
<li><em>Vidas minúsculas</em>, traducción de Flora Botton-Burlá, Anagrama (2002).</li>
<li><em>Señores y sirvientes</em>, traducción de María Teresa Gallego Urrutia, Anagrama (2004).</li>
<li><em>Cuerpos del rey</em>, traducción de María Teresa Gallego Urrutia, Anagrama (2006).</li>
<li><em>Tres autores</em> (publicado junto con <em>Cuerpos del rey</em>), traducción de María Teresa Gallego Urrutia, Anagrama (2006).</li>
<li><em>Mitologías de invierno. El emperador de Occidente</em>, traducción de Nicolás Valencia, Alfabia (2009).</li>
</ul>
<p><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/01/pe48_michon.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1725" title="pe48_michon" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2010/01/pe48_michon.jpg?w=422&#038;h=500" alt="" width="422" height="500" /></a></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/jimarino.wordpress.com/1717/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/jimarino.wordpress.com/1717/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/jimarino.wordpress.com/1717/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/jimarino.wordpress.com/1717/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/jimarino.wordpress.com/1717/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/jimarino.wordpress.com/1717/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/jimarino.wordpress.com/1717/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/jimarino.wordpress.com/1717/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/jimarino.wordpress.com/1717/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/jimarino.wordpress.com/1717/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=jimarino.com&blog=1905960&post=1717&subd=jimarino&ref=&feed=1" />]]></content:encoded>
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		<title>James Joyce-Marilyn Monroe</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Dec 2009 10:29:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jimarino</dc:creator>
				<category><![CDATA[cine]]></category>
		<category><![CDATA[fotografía]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[
Las cosas hermosas terminan por atraerse. El gusto de la belleza es exigente y esquivo, en nada se parece a lo uniforme, a lo establecido al por mayor. Anhela sus rincones de digresión, sus espacios de dignidad propios. La masa no consume belleza sino repetición, es la eterna maldición de las marcas de la moda [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=jimarino.com&blog=1905960&post=1653&subd=jimarino&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/12/20091210elpepunac_5.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1654" title="20091210elpepunac_5" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/12/20091210elpepunac_5.jpg?w=655&#038;h=438" alt="" width="655" height="438" /></a></p>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Las cosas hermosas terminan por atraerse. El gusto de la belleza es exigente y esquivo, en nada se parece a lo uniforme, a lo establecido al por mayor. Anhela sus rincones de digresión, sus espacios de dignidad propios. La masa no consume belleza sino repetición, es la eterna maldición de las marcas de la moda o de los artistas consagrados a la publicidad, las radio formulas o a la industria de cualquier índole. A veces, algo popular desborda por completo su ámbito y adquiere esa extraña hermosura que lo sitúa en el espacio de lo eterno por razones misteriosa. Marilyn Monroe fue un imagen popular, en efecto, pero dotada de los matices necesarios, de una individualidad compleja y una rebeldía poco común. Trágica muerte para alguien tan evocador y frágil, tan auténtico y original a pesar de todo.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Hay en esta fotografía algo que me hace pensar sin remedio en Arthur Miller, es como si algo de él estuviera allí, componiendo el plano, habitando los lugares obviados por la imagen. Aunque Marilyn, eternamente, será un icono mucho más complejo que su mera reproducción superficial, esta fotografía nos la devuelve a un lugar diferente, el que ahora sabemos oscuro y profundo, amargo a menudo, terrible y trágico en la impresión de su belleza.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Cuando vi recientemente las imágenes en las que fumaba marihuana con un grupo de amigas supe por qué estuvo casada con Arthur Miller,  no por el hecho en sí de fumar hierba, sino por algo en su rostro que mas allá de su irresistible belleza,apuntaba a la presencia de la inteligencia y la sensibilidad. No siempre mata la inteligencia, tampoco la sensibilidad. Pero en su caso tal vez sí. La muñeca divina que paseaba su encantadora sonrisa por el mundo tal vez no pudo soportar ser una marioneta en manos del poder de Hollywood, una figura de cera que productores, estudios, revistas, todo el poder fáctico del universo del espectáculo, utilizaban a su antojo. Es posible que esa soledad sea incomprensible para mi o para la mayoría de nosotros. Seguro que encontraremos algunos que aplaudan mi ocurrencia con un tono irónico. Millones de dólares cobrados y uno está triste. Curiosas paradojas, convertirse en lo que se desea para ser infeliz. Quizá buscaba, anhelaba desesperadamente, la inteligencia de un hombre como Miller o como Kennedy, rastreaba una respuesta que en su ruidoso y pequeño mundo real en el fondo nunca pudo resolver. Comprendí que su eterna sonrisa, esa melena rubia tan clara y luminosa, esos labios gruesos, carnosos, dibujados con una perfección geométrica, o ese cuerpo rotundo que desbordaba la pantalla a cada paso, con cada centímetro de piel que mostraba al público, en cada curva, escondían mucho más de lo que los sueños cinematográficos quisieron ofrecer de ella. Tal vez hubiera sido más feliz en una granja del medio oeste, criando niños y malvas, haciendo el amor los sábados por la noche con su marido, leyendo el Riddest Digger, vistiéndose de gala para ir al baile en una sala de fiestas ajada que olía a boñiga de vaca y a heno podrido. El magnífico dramaturgo primero, después el flamante presidente de los Estados Unidos de América, debieron quedar fascinados por su belleza, pero también por algo más que la diferenciaba de la Mansfield, tan exuberante y estúpida. Puede que fuera esa sensualidad aniñada y desvalida, pero seguramente a su vez por ese lado inquietante, por esos ojos intensos que guardaban un abismo, un volcán, la pasión de una vida convertida en un escaparate que protegía la verdad de su alma, el camino improbable de una solución posible.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Tengo la sensación, y ahora más, conforme más cosas sabemos de ella, que esos deslices, esa fragilidad extraña, su aguda sensibilidad, la elevaron por encima de su mito pop, y ser conscientes de ello nos diferencia de sus seguidores mitómanos, de los coleccionistas de reproducciones, exagerados adalides de aquello que menos nos importa. La hemos visto desnuda junto a una piscina, envuelta en telas sedosas, también llorando o cantando el Happy Birthay Mister President. Pero aquí descubro que, aunque puedo coleccionar tazas con la reprografía pastosa del farsante de Warhol, ella alcanza un grado de atractivo que supera cualquier expectativa que barajase antes, que para colmo no  logro reprimir, surgido en la placidez de un atardecer; sus pies desnudos, el bañador a rayas de colores, su gesto concentrado, intensa la mano sobre su piel, los brazos bronceados por la exposición del día al sol, y ese silencio  a su alrededor, esa comunicación profunda y secreta que nace entre el libro y el lector, entre las páginas que pasa y sus ojos, en el hecho ensimismado de la atenta lectura.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Si alguna vez quise desearla, besar sus labios y estrechar su espléndida figura, o simplemente contemplar su irremediable erotismo,  anhelar lo tangible de su belleza, ahora, en ese instante en el que Eve Arnold captó el atardecer sobre un columpio, en un jardín, en su mano el Ulyses de Joyce, el rostro ensimismado, la mirada fija en las hojas, podría llegar a amarla, besar su alma.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">No hay pose en su postura ni en el rostro. Todo cuanto sucede en ese instante parece natural, una prolongación del día bajo el sol, de los baños de la mañana, del paseo al mediodía, de la llegada inminente del anochecer. Es como si la fotografía hubiera logrado otorgarnos una intimidad por encima de cualquier artificio o imagen manida de Marilyn Monroe.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Lee el Ulyses de Joyce y me parece más bella que nunca, lo mejor es que además lo está acabando, está cercano el momento de concluir la mejor novela en inglés del siglo XX, la ha recorrido de arriba abajo, ha estado junto a Bloom y Molly, ha paseado por ese Dublin inolvidable, ha gozado con los alardes técnicos de la novela, con la utilización de elementos populares para construir un artefacto literario elevado, que pretende una comparación discreta, quizá lejana, con las aventuras extraordinarias de la Odisea, aunque éstas sean odiseas cotidianas, sin héroes ni heroísmo, o con un heroísmo discreto. Cuando examino la foto creo que Marilyn ha seguido con una atención pasmosa el capítulo de la llegada del carruaje real, el inmenso dominio literario que le permite contar la escena desde varios puntos del recorrido en el que se contempla el paso de los caballos, o quizá ese monólogo vibrante, erótico y deslenguado de Molly, o esa primera escena grandiosa en la torre, con un solemne Dedalus burlándose del gordo Mulligan  a punto de rasurarse la barba. Cuando vuelva a releer el Ulyses sabré que Marilyn leyó lo mismo que yo. Ella, mi admirada Monroe, la mujer de Arthur Miller y la amante de Kennedy. Lleva en los ojos Muerte de un viajante y Las Brujas de Salem, también la disposición de las habitaciones y los recovecos de la Casa blanca, el mundo del cine a su pies, la belleza en cada centímetro de su rostro. Los ojos, sin embargo, pertenecen en ese instante de la imagen a la lectura, a la literatura, el Ulyses de Joyce a punto de finalizar, casi terminado en una tarde apacible de final del verano, quizá últimos de septiembre, tan hermosa como ella o el libro que lee. La imagen la eterniza. Podría hacer más por la literatura que el propio Miller. Las mujeres hermosas lo son más cuando se impregnan de otras cosas bellas, cuando interiorizan otra hermosura posible a su alcance.  Ella lo ha hecho para siempre, lleva en su corazón una de las literaturas más extraordinarias del siglo XX y eso la embellece.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Joyce estaría orgulloso. El espigado irlandés frunciría el ceño tal vez, allá en su pobreza italiana, en sus años franceses, en su prolongado exilio anhelando la novela absoluta que proyectó. Si hubiera imaginado quién era Marilyn Monroe, si hubiera podido decirse así mismo que un día una bellísima mujer rubia leería su obra al calor de un atardecer veraniego, en un lugar tardío y solitario de los Estados Unidos, una mujer más famosa y popular que el más conocido de todos los escritores que él frecuentaba.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Me quedo con esta bonita historia de amor fugaz: Joyce y Marilyn fueron amantes, no hubo sexo, sólo el flechazo de una intimidad inolvidable, el sueño sensual de un Joyce que seguramente mientras escribía el Ulyses tuvo la intuición extraña e incomprensible de que una mujer inteligente y hermosa como una diosa un día suspiraría por él, incluso a pesar del parche en el ojo o el rictus severo con el que miró con desconfianza y asco las poses de Proust en un hotel de Paris. Finnegan´s Wake,  Retrato del artista adolescente, Dublineses, y todo por ella sin saberlo. Por los siglos de los siglos, amen l´amour. Ahora nos pertenecen.</span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/12/co62-co66marilyn-monroe-posters.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1656" title="co62-co66marilyn-monroe-posters" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/12/co62-co66marilyn-monroe-posters.jpg?w=400&#038;h=301" alt="" width="400" height="301" /></a></span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/12/joyce-abbott17.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1657" title="joyce-abbott17" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/12/joyce-abbott17.jpg?w=337&#038;h=450" alt="" width="337" height="450" /></a></span></h4>
<h4 style="text-align:justify;"><span style="color:#ffffff;">Feliz Navidad a todos los que pasan por aquí</span></h4>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/jimarino.wordpress.com/1653/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/jimarino.wordpress.com/1653/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/jimarino.wordpress.com/1653/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/jimarino.wordpress.com/1653/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/jimarino.wordpress.com/1653/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/jimarino.wordpress.com/1653/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/jimarino.wordpress.com/1653/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/jimarino.wordpress.com/1653/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/jimarino.wordpress.com/1653/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/jimarino.wordpress.com/1653/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=jimarino.com&blog=1905960&post=1653&subd=jimarino&ref=&feed=1" />]]></content:encoded>
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		<title>generaciones-el reino del vacio</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Nov 2009 08:00:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jimarino</dc:creator>
				<category><![CDATA[arte]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[los poemas de los perros de la lluvia]]></category>

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		<description><![CDATA[GENERACIONES
A Ortega y Gasset


Decía Ortega y Gasset que cada quince años
aproximadamente una generacion
tomaba el relevo de la otra, y comenzaba la pugna que destituia
a los mayores de su trono en un largo proceso,
que contenía conflicto y convivencia,
y así sucesivamente, alimentando en la historia
la ilusión del regreso.

Hace más de medio siglo que Ortega y Gasset
murió, y [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=jimarino.com&blog=1905960&post=1513&subd=jimarino&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_1512" class="wp-caption aligncenter" style="width: 372px"><a href="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/11/gvillalta1.jpg"><img class="size-full wp-image-1512" title="gvillalta1" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/11/gvillalta1.jpg?w=362&#038;h=597" alt="" width="362" height="597" /></a><p class="wp-caption-text">Guilermo Pérez Villalta-El reino del vacio</p></div>
<h2>GENERACIONES</h2>
<h6><em>A Ortega y Gasset</em></h6>
<p><em><br />
</em></p>
<h4 style="text-align:justify;">Decía Ortega y Gasset que cada quince años</h4>
<h4 style="text-align:justify;">aproximadamente una generacion</h4>
<h4 style="text-align:justify;">tomaba el relevo de la otra, y comenzaba la pugna que destituia</h4>
<h4 style="text-align:justify;">a los mayores de su trono en un largo proceso,</h4>
<h4 style="text-align:justify;">que contenía conflicto y convivencia,</h4>
<h4 style="text-align:justify;">y así sucesivamente, alimentando en la historia</h4>
<h4 style="text-align:justify;">la ilusión del regreso.</h4>
<p style="padding-left:240px;">
<h4 style="text-align:justify;">Hace más de medio siglo que Ortega y Gasset</h4>
<h4 style="text-align:justify;">murió, y en los ojos de los que vemos</h4>
<h4 style="text-align:justify;">a diario no se observa otra cosa que la misma mirada,</h4>
<h4 style="text-align:justify;">las mismas bocas, las mismas fauces</h4>
<h4 style="text-align:justify;">y  un ladrido familiar.</h4>
<p style="padding-left:240px;text-align:right;">
<h4>Si nos bloquearon en este simulacro</h4>
<h4 style="text-align:justify;">de ciertas delicias turcas,</h4>
<h4 style="text-align:justify;">de tardes fosfuorescentes y química ilegal,</h4>
<h4 style="text-align:justify;">deberíamos apretar los dientes para gozar de un astro que llamamos sol,</h4>
<h4 style="text-align:justify;">del aire que nunca debieron dejarnos</h4>
<h4 style="text-align:justify;">respirar, y empezar a perdonar</h4>
<h4 style="text-align:justify;">las promesas de un destino que ya no es nuestro,</h4>
<h4 style="text-align:justify;">y que probablemente no lo será jamás.</h4>
<p style="padding-left:240px;">
<h6><em>Copyright Jimarino2008</em></h6>
<h4 style="text-align:justify;padding-left:1740px;"><em><br />
</em></h4>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/jimarino.wordpress.com/1513/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/jimarino.wordpress.com/1513/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/jimarino.wordpress.com/1513/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/jimarino.wordpress.com/1513/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/jimarino.wordpress.com/1513/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/jimarino.wordpress.com/1513/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/jimarino.wordpress.com/1513/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/jimarino.wordpress.com/1513/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/jimarino.wordpress.com/1513/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/jimarino.wordpress.com/1513/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=jimarino.com&blog=1905960&post=1513&subd=jimarino&ref=&feed=1" />]]></content:encoded>
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		<title>ezra pound-(un poeta del siglo XX)</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Aug 2009 18:20:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jimarino</dc:creator>
				<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[los poemas de los perros de la lluvia]]></category>

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		<description><![CDATA[En Abril de 1972 mi padre pidió un excedencia. Faltaban apenas cinco meses para que yo naciera y, sin embargo, decidió viajar a Italia para buscar a un poeta al que llevaba años leyendo y admirando. Salió en busca de Ezra Pound sin tener idea alguna de su paradero exacto, sólo guardaba esa noticia de [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=jimarino.com&blog=1905960&post=1444&subd=jimarino&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_1445" class="wp-caption aligncenter" style="width: 482px"><img class="size-full wp-image-1445" title="avedonpound" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/08/avedonpound.jpg?w=472&#038;h=480" alt="Ezra Pound por Richard Avedon" width="472" height="480" /><p class="wp-caption-text">Ezra Pound por Richard Avedon</p></div>
<h4 style="text-align:justify;">En Abril de 1972 mi padre pidió un excedencia. Faltaban apenas cinco meses para que yo naciera y, sin embargo, decidió viajar a Italia para buscar a un poeta al que llevaba años leyendo y admirando. Salió en busca de Ezra Pound sin tener idea alguna de su paradero exacto, sólo guardaba esa noticia de prensa publicada en Le Monde en 1958 en la que se informaba del viaje del poeta desde Estados Unidos hasta Italia, después de su liberación del Hospital psiquiátrico de St. Elisabeth. Había pasado catorce años encerrado allí, desde noviembre de 1945, la mayor parte del tiempo recluido en una celda de apenas dos metros cuadrados, herméticamente sellada. Hasta mediados de los cincuenta compartió presidio con enfermos mentales graves y dementes furiosos, sólo a partir de entonces se le permitió un régimen abierto donde sus discípulos y su mujer podían visitarle. En esa época ya tenía sesenta años. Su gloria se había disipado a causa de sus simpatías por el movimiento fascista italiano, aunque nunca comulgó con sus ideas políticas o su sentido de la tiranía. Elaboró en sus años en Rapallo una curiosa teoría económica y política que en 1934 el Congreso de los Estados Unidos rechazó tras su apasionada exposición. Pound abandonó temporalmente la poesía para realizar su sueño económico del Crédito social con la que pretendía reinventar una nueva economía libre de usura, y creyó, en aquella época quijotesca que lo llevó a tratar de convencer de sus ideas a la República española a través de Salvador de Madariaga, que el único sistema que podía poner en práctica su ideario era el fascismo. De alguna manera reconoció después el error, pero nunca se inculpó de traición, simplemente se jactaba de haber expresado su original modo de entender el mundo y de confundir a sus aliados.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Nació en 1885, en una cabaña de Hailey, en Idaho. Con apenas 15 años ya había viajado por Italia, Francia y España. En Londres desarrolló sus labores literarias más fructíferas. Se sabe que corrigió y redujo el largo poema de T.S Elliot La tierra baldía a la mitad hasta dejarlo en la versión actual que conocemos, obra cumbre de la poesía en lengua inglesa del siglo XX. Apoyó la publicación del Retrato del artista adolescente de James Joyce y posteriormente su archifamoso Ulyses. Su relación con W.B. Yeats, de quien fue secretario personal, propició un salto artístico enorme en la producción poética de ambos. Fue tal su cercanía que terminó casándose con la amante de Yeats, Dorothy Shakespear. Vivió en Londres mucho tiempo, y sin que lo supiera por entonces, había inspirado y creado las primeras expresiones poéticas modernas de la poesía inglesa, relacionándose estrechamente con los dos poetas que marcarían el siglo literario británico, Yeats y T.S. Elliot, éste último como declarado discípulo. Llegado  a Londres en los años anteriores a la primera guerra mundial se marchó de la capital habiendo revolucionado de arriba a abajo la literatura de su tiempo.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Mi padre nunca me habló de ese viaje, ni siquiera de lo que sabía sobre Ezra Pound. El poeta vivió algunos años en los que el éxito y el reconocimiento fueron una constante en su vida. Más tarde se instaló en Paris donde se sintió tentado por los dadaístas, pero fue algo pasajero y decidió finalmente quedarse en Rapallo, Italia.</h4>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1446" title="EZRA POUND" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/08/pound3eee.jpg?w=385&#038;h=512" alt="EZRA POUND" width="385" height="512" /></p>
<h4 style="text-align:justify;">Hace un tiempo, cuando me enteré de la existencia de ese viaje misterioso, mi madre me reveló que tuvieron discusiones airadas al respecto. ¿Por qué desplazarse hasta Italia para buscar a un poeta americano medio loco cuando su hijo iba a nacer en apenas unos meses?. Tengo la sensación de que él tenía que cumplir una promesa, algo por lo que se sentía en deuda, quizá con él mismo, o con alguien que conoció. Nunca podré saberlo. Lo cierto es que años más tarde, por mis propios medios, pude descubrir la relación de Pound con la literatura americana y su enorme influencia en la poesía del siglo XX. Participó exitosamente de casi todas sus expresiones y entabló relaciones, como ya dije, con los autores más destacados de su tiempo. Parecía un gurú en esos años en los que todavía esa palabra carecía del sentido actual. Convertido en guía, en centro y faro de la escritura más vanguardista de su época, sus escarceos con las teorías económicas y políticas posteriores resultan un misterio. Quizá creyó que con la poesía no era suficiente y su reto intelectual exigía tareas más útiles o de mayor envergadura, o justo lo contrario, que sus conocimientos poéticos y humanistas, como pensaron los clásicos, podían ayudar a organizar el mundo de otro modo.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Durante la guerra emitió por radio programas en los que críticaba sin mesura la actitud del gobierno americano, de nuevo adscrito a las filas del fascismo que dominaba Italia. Apoyó abiertamente a la República de Saló con la que Mussolini trató de salvar los restos del régimen. Todo un enigma esa transformación, esa imagen de Pound casi intolerable al acercarse a cualquiera de sus poemarios, a la complejidad y a la riqueza artística de los Cantos. Había traducido al inglés numerosas obras maestras de la poesía china y japonesa, adoraba a Confuncio y había trabajado durante años para ofrecer un versión digna del Analectas. En Francia rescató a poetas del romancero medieval y provenzal, también a rapsodas latinos casi perdidos. ¿Cómo un hombre como él pudo unirse a la causa del fascismo, a su vulgaridad, a su tosca masculinidad y a ese ridículo sentido autocrático en torno a un personaje como Mussolini?. Me hubiera gustado preguntárselo a mi padre, que siempre despreció abiertamente cualquier dictadura. Quizá él tuviera alguna respuesta. También desearía conocer la razón que le empujó a buscar  a ese hombre en 1972, dejándonos durante dos meses para recorrer Italia. Por entonces, Pound era un poeta denostado y condenado al olvido. La presión del gobierno norteamericano había sido tan dura que sus libros fueron en los años cincuenta  tesoros secretos. De sus últimos años no se sabe demasiado, y mi padre nunca me confesó si llegó a encontrarse con él. Ese año, Pound cumplía noventa y siete años.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Cuando las tropas norteamericanas liberaron Italia fue arrestado cerca de Génova e interrogado por su colaboración propagandística con el fascismo. Ya en el año 42 fue considerado traidor a la patria. Cuentan, aunque no sé si es un testimonio apócrifo por su empeño en el detalle, que de Genova fue trasladado a Pisa y encerrado en una jaula de tiras de metal y suelo de cemento ( en algunas versiones era de alambres de púa),  a la intemperie, sufriendo la inclemencias del tiempo, violencia física y numerosas humillaciones. La dureza de aquella reclusión propició que comenzaran sus crisis mentales agudísimas. Tras seis meses de encierro, fue extraditado a Estados Unidos donde se le internó en un hospital psiquiátrico. Alli iniciaria sus Cantos, como si todo lo anterior hubiera sido borrado, con sus amistades disipadas, su influencia desprestigiada y obviada, mas con el ímpetu de un creador inigualable, que hizo surgir del dolor su fuerza. Jamás llegó a concluir su plan, aunque vivió casi un centenar de años.</h4>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1447" title="pound" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/08/pound.jpg?w=350&#038;h=330" alt="pound" width="350" height="330" /></p>
<h4 style="text-align:justify;">Poco antes de que mi padre decidiera emprender su particular viaje, la generación beat, con Ginsberg y Ferlinghetti a la cabeza, decidieron vistar a Pound como habían hecho con otro icono de la contracultura americana, Paul Bowles. Hay algunas fotografías de esos encuentros. Ginsberg, en su busqueda incesante de trascendencia para su poesía, pensó por supuesto en Walt Whitman como referencia, un ideario que podía servirle, y sobre todo en Ezra Pound, monstruo de la poesía americana, considerado además persona non-grata por el gobierno americano y todavía vivo. No en vano, antes de partir a Italia tras su liberación, dijo en público que los USA no eran mas que un asilo de locos. Semejantes declaraciones, unidas a la definición de su país que dio en varias ocasiones; <em>un país de tenderos y usureros</em>, entroncaban extraordinariamente bien con el espíritu contestatario de la contracultura norteamericana. Es verdad que Pound estaba más cerca de la experimentación literaria de T.S. Elliot, de la poesía de W.H. Auden o Robert Frost, que de los iracundos <em>beats</em>, y que pasado el tiempo, a excepción de algunos versos de Ginsberg, el más dotado del grupo, el destino de esa poesía ha quedado enterrado, mientras que los Cantos de Pound y en general sus diferentes etapas poéticas mantienen su vigencia y su poder de fascinación. Pero a cierta edad, es posible que el corazón se reblandezca, o que el deseo discreto de ser reivindicado sea una necesidad. Pound aceptó esas visitas y de alguna forma las aprovechó. Nos quedan de los años anteriores a su muerte tan sólo un puñado de fotografías esporádicas, donde su figura quijotesca surge foribunda entre los claros oscuros del blanco y negro, los ojos perdidos, el alma llena de dolor.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Hace apenas seis meses encontré en la casa familiar de la Sierra de Gúdar unas notas en uno de los numerosos cuadernos que mi padre escribió a lo largo de su existencia. Fue una casualidad, pues al subir a la buhardilla donde se acumulan las miles de revistas coleccionadas desde 1972 hasta 1995, los polvorientos libros de texto y viejas novelas, los archivos fotográficos de la familia, y kilos de polvo anclado como un espejo eterno de lo acontecido, me senté en el confortable butacón de la abuela desde donde podía ver sin levantarme la montaña donde se alza el castillo derruido y la calle principal. Sentado en esa isla de tiempo, entre el olor de los papeles viejos, encendí un cigarrillo y, a tientas, busqué el interruptor que tenía detrás para conectar la luz. Con torpeza debí rozar la estantería que había sobre mí cabeza y cayeron al suelo varios cuadernos de los que había apilados. Ojeé al azar durante un cuarto de hora algunos, hasta que en uno con las tapas rojas, fechado en 1974, descubrí que mi padre había trascrito Carta del exiliado, un hermoso poema de Ezra Pound que yo conocía desde hacía años en la imperfecta y sonora traducción de Ernesto Cardenal. Volví a leer el poema entusiasmado, y lo cierto es que me resultó tremendamente familiar, como si lo hubiera revisado unos días atrás. Recordé al instante el momento de la primera vez que lo degusté casi veinte años atrás, e incluso aquella idea que me rondó a finales de los años noventa; escribir un cuento o una novela corta utilizando el texto. Había algunas anotaciones escritas con la enrevesada letra de mi padre inmediatamente a continuación del poema y creí que encontraría algún detalle que aclarara las razones de aquel viaje sorprendente.</h4>
<div id="attachment_1448" class="wp-caption aligncenter" style="width: 499px"><img class="size-full wp-image-1448" title="paris_1923" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/08/paris_1923.jpg?w=489&#038;h=341" alt="Ezra Pound con Ford Madox Ford y James Joyce" width="489" height="341" /><p class="wp-caption-text">Ezra Pound con Ford Madox Ford y James Joyce</p></div>
<h4 style="text-align:justify;">Todavía dudo de si llegó a hallar a ese hombre fascinante, contradictorio, terrible y brillante, si en alguno de su largos trayectos pudo saber de él, si logró intercambiar alguna frase con el poeta. Lo único que sé es que mi padre fue un buen tipo, y que, como en ese poema que escribí hace tiempo, Cartografías, siempre estuvo dispuesto a sacar el catalejo y a otear el horizonte para ver si hallábamos a nuestras invisibles sirenas. Siento la paternidad como algo positivo. Lo cierto es que las obras de Pound quedaron durante años clavadas en las estanterías del despacho, impávidas, hasta que mi hermana, a finales de los noventa, se vio empujada a escribir poesía y fue rastreando uno a uno todos los libros de versos que mi padre había acumulado en las décadas anteriores. Destino de poetas, debió pensar, observando con temor y emoción el día en que Carmen se adentró fascinada en las páginas de los Cantos ¿Qué debía decirle ese hombre a una persona nacida casi cien años después? ¿Qué efectos provocaría en ella? ¿Sería algo similar a lo que sintió él cuando leyó sus primeros versos?.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Pienso, que en las preguntas que nos hacía mi padre subyacía ese temor a que cruzáramos esa fina línea que separa la lucidez de la locura, ese arrebato que acomete a veces a los hombres inteligentes como Ezra Pound y los arrastra por incomprensión y por desprecio hacia la demencia. Se puede adorar la figura de un hombre como él y, sin embargo, no querríamos que nuestros seres queridos cayeran en destinos tan aciagos. Pound vivió el siglo XX con todas sus miserias y luces. A las relaciones comentadas con Yeats o T.S. Elliot, la ayuda desinteresada que prestó a Joyce, su amistad con Ford Madox Ford, o en Paris años después con Tristan Tzara, Marcel Duchamp o Fernand Léger, se le unió una espléndida retahíla de discípulos brillantes posteriormente. Sus ensayos literarios en torno a la poesía siguen siendo válidos, su modernidad inspiró desde luego mucha de la poesía ulterior, aunque su prestigio manchado, sus extravagancias ideológicas y políticas, hicieran que su nombre quedara silenciado o su influencia disminuida. No podría entenderse la poesía de Robert Frost o la William Carlos William sin su enorme talento lírico.</h4>
<p><a href="http://EzraPoundconAllenGinsberg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1449" title="0294" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/08/0294.jpg?w=446&#038;h=316" alt="0294" width="446" height="316" /></a></p>
<h4 style="text-align:justify;">A veces imagino ese encuentro; mi viejo tantos años más joven, paseando por un paisaje agradable de Italia, acercándose despacio al parque en el que un anciano con dificultades respiratorias, vestido con cierta elegancia, contempla el horizonte. Es una lástima que nunca llegue a saber que se dijeron. Probablemente en 1972, pocos meses antes de que Pound muriera, éste no era capaz ni de hablar con coherencia a causa de la edad y los fármacos que consumía. Recuerdo un texto de Lawrence Ferlinghetti de 1965, la emoción ante las palabras transparentes, rotas y fatigadas del maestro, su aspecto desvalido y torpe. Estaba ya envejecido y destruido, su rostro expresaba un dolor inexorable e indrescriptible, el mismo que se aprecia en algunas de sus fotografías de anciano. Tengo la sensación de que el siglo que vivimos no será bueno para él tampoco, pero que, tal vez, su enorme modernidad, sustentada en la magnifica aparición de raíces ancestrales, de elementos permanentes y consistentes, y ese sentido extraordinario para la poesía, para la música del verso libre, reivindicarán su figura, y su complejidad serás mas asequible en el futuro. Seguiré leyendo los cuadernos de mi padre, uno por uno, quizá a la espera de hallar alguna respuesta a ese viaje.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Ezra Pound sabía de primera mano que lo que había escrito poseía cierta trascendencia literaria. De hecho, su poema a Walt Whitman –Whitman es el fundador no sólo de la poesía norteamericana sino de toda su literatura- siempre me fascinó. Unos versos inmejorables para describir en qué consiste el diálogo fructífero de las letras, como evoluciona esta historia ya vieja y fatigada. Un día, un poeta de cualquier nacionalidad escribirá un pacto con Ezra Pound para seguir, de eso estoy seguro.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Supongo que mi padre estaría orgulloso de la pequeña lista de poemas que trascribo, y como Pound hubiera dicho, <em>los envío hasta mil millas de distancia a la espera de que contesten los escribas y el tiempo; mientras, quedo pensando.</em></h4>
<h6>Copyright Ariño 2009</h6>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1450" title="Ezra_Pounde3433" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/08/ezra_pounde3433.jpg?w=386&#038;h=550" alt="Ezra_Pounde3433" width="386" height="550" /></p>
<p><strong>POEMAS Y TEXTOS</strong></p>
<p>UN PACTO</p>
<h4>Haré un pacto contigo, Walt Whitman-</h4>
<h4>Te he detestado ya bastante.</h4>
<h4>Vengo a ti como un niño crecido</h4>
<h4>Que ha tenido un papá testarudo;</h4>
<h4>Ya tengo edad de hacer amigos.</h4>
<h4>Fuiste tú el que cortaste la madera,</h4>
<h4>Ya es tiempo ahora de labrar.</h4>
<h4>Tenemos la misma savia y la misma raíz-</h4>
<h4>Haya comercio, pues, entre nosotros.</h4>
<p>El ARTE DE LA POESÍA</p>
<h4 style="text-align:justify;">Constantemente repito que se necesitaron dos siglos de Provenza y uno de Toscana para desarrollar los instrumentos que utilizó Dante en su obra maestra, y que fueron necesarios los latinistas del Renacimiento y la Pléyade, además del lenguaje colorido de su propia época, para preparar los instrumentos de Shakespeare. Es de enorme importancia que se escriba gran poesía, pero no importa en absoluto quién la escriba.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Si algo se expresó de una manera definitiva en la Atlántida o en la Arcadia, en el año 450 a. c., o en el 1290 de nuestra era, no nos toca a los modernos decirlo de nuevo ni empañar la memoria de los muertos diciendo lo mismo pero con menos habilidad y convicción.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">En cada época uno o dos genios descubren algo y lo expresan. Puede estar solo en una o dos líneas, o en alguna cualidad de una cadencia, y después veinte o doscientos o dos mil o más seguidores repiten y diluyen y modifican.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">La gran literatura es sencillamente idioma cargado de significado hasta el máximo de sus posibilidades. Tal como en medicina existen el arte de diagnosticar y el arte de curar, también en las artes, y en las artes particulares de la poesía &#8230; existe el arte de diagnosticar y el de curar. Uno persigue el culto de la fealdad y el otro el culto de la belleza.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">La mayoría de los llamados poetas mayores han regalado su propio don, pero el término de “mayor” es más bien un regalo que les hace Cronos a ellos. Quiero decir que han nacido justamente a su hora y que les fue dado amontonar y arreglar y armonizar los resultados de los trabajos de muchos hombres.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">En el verso algo le ha sucedido a la inteligencia. En la prosa la inteligencia ha encontrado un objeto para sus observaciones. El hecho poético preexiste.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Los artistas son las antenas de la raza. &#8230; digamos que los escritores de un país son los voltímetros y los manómetros de la vida intelectual de la nación. Son los instrumentos registradores, y si falsifican sus informes no hay límite al daño que pueden causar. El mal arte es un arte inexacto. Es arte que rinde informes falsos.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Toda crítica debería ser admitidamente personal. Al final de cuentas el crítico sólo puede decir “me gusta” o “me conmueve”, o algo por el estilo. Cuando se nos ha mostrado a sí mismo, podemos comprender lo que quiere decir. Todo crítico debería dar información acerca de las fuentes y límites de su conocimiento.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Sugiero mandar al diablo a cuanto crítico emplee términos generales vagos. No sólo a los que usan términos vagos por ser demasiado ignorantes para tener algo que decir, sino también a los críticos que emplean términos vagos para ocultar lo que quieren decir, y a todos los críticos que emplean los términos tan vagamente que el lector puede creer que está de acuerdo con ellos o que asiente a sus afirmaciones cuando de hecho no es así.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Haz que un hombre te diga antes que nada y en especial qué escritores piensa que son buenos escritores; después se pueden escuchar sus explicaciones.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">La única crítica realmente viciada es la crítica académica de los que hacen la gran renuncia, que se niegan a decir lo que piensan, si es que piensan, y que citan las opiniones aceptadas&#8230; Su traición a la gran obra del pasado es tan grande como la del falso artista del presente. Si no les importa lo suficiente la herencia como para tener convicciones personales, no tienen derecho a escribir.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">No hagas caso de la crítica de quienes nunca hayan escrito una obra notable.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Usar tres páginas para no decir nada no es estilo, en el sentido serio de la palabra.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">No repitas en versos mediocres lo que ya se haya dicho en buena prosa. No creas que se puede engañar a una persona inteligente esquivando las dificultades del inefablemente difícil arte de la buena prosa mediante el artilugio de fraccionar la composición en versos.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Lo que hoy aburre al entendido aburrirá al público mañana.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Déjate influir por cuantos grandes artistas sea posible, pero ten la decencia de reconocer plenamente la deuda o, si no, trata de ocultarla. Que el aprendiz se llene la cabeza con las mejores cadencias que pueda descubrir, preferiblemente en un idioma extranjero, para que el significado de las palabras tenga menos posibilidades de distraer su atención del movimiento del verso.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">No te imagines que algo “saldrá bien” en verso sólo porque resulta pesado en prosa. La poesía es un centauro. La facultad pensante, estructuradora y aclaradora de las palabras debe moverse y saltar con las facultades energizantes, sensitivas y musicales. Es precisamente la dificultad de esta existencia anfibia lo que mantiene bajo el número de buenos poetas de quienes se tiene noticia.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Es cierto que la mayoría de la gente poetiza más o menos, entre los diecisiete y los veintitrés años. Las emociones son nuevas, y para su dueño, interesantes y no hay mucha personalidad o mente que mover. Conforme el hombre, conforme su mente, se vuelve una máquina más y más pesada, una estructura cada vez más complicada, necesita de un voltaje cada vez mayor de energía emotiva para adquirir un movimiento armónico&#8230; En el caso de Guido, su obra más fuerte se da a los cincuenta. La poesía más importante la han escrito hombres de más de treinta.</h4>
<h4 style="text-align:justify;">Citando mal a Confucio, se podría decir: No importa que el autor quiera el bien de la raza o que actúe simplemente por vanidad personal. El resultado se produce mecánicamente. En la medida en que su obra es exacta, es decir, fiel a la conciencia humana y a la naturaleza del hombre, en la medida en que formula con exactitud el deseo, será duradera y será “útil”, quiero decir que mantiene la claridad y precisión del pensamiento, no sólo para el beneficio de algunos diletantes y “amantes de la literatura”, sino que mantiene la salud del pensamiento fuera de los círculos literarios y en una existencia no literaria, en la vida general comunal e individual.</h4>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1469" title="pound" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/08/pound.gif?w=325&#038;h=422" alt="pound" width="325" height="422" /></p>
<h4><span style="color:#ffffff;">PICADILLY</span></h4>
<h4>Bellas, trágicas caras-</h4>
<h4>vosotras que fuísteis lozanas y estáis tan abatidas;</h4>
<h4>y, oh, las envilecidas, que pudísteis haber sido amadas,</h4>
<h4>y estáis tan impacientes y borrachas,</h4>
<h4>¿quién os habrá olvidado?</h4>
<h4>Oh, caprichosas, frágiles caras, pocas en muchas,</h4>
<h4>las gruesas, las toscas, las descaradas,</h4>
<h4>Dios sabe que no puedo compadecerlas, quizá, como</h4>
<h4>debiera;</h4>
<h4>pero, oh, vosotras, delicadas, caprichosas caras,</h4>
<h4>¿quién os habrá olvidado?</h4>
<h4><img class="aligncenter size-full wp-image-1453" title="JJ_ezra" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/08/jj_ezra.jpg?w=600&#038;h=390" alt="JJ_ezra" width="600" height="390" /></h4>
<p>CARTA DEL EXILIADO</p>
<h4>A So-Kin de Racuyo, mi viejo amigo y Canciller de Gen</h4>
<h4>Recuerdo cuando me hiciste un bar particular</h4>
<h4>En el extremo sur del puente de Ten-Shin.</h4>
<h4>Con oro reluciente y transparentes gemas pagábamos</h4>
<h4>los cantos y las risas</h4>
<h4>Y pasábamos ebrios un mes tras otro, sin pensar en el</h4>
<h4>rey ni los príncipes</h4>
<h4>Hombres inteligentes venían por el mar y la frontera</h4>
<h4>occidental</h4>
<h4>Y con ellos, contigo sobre todo,</h4>
<h4>Nos entendíamos perfectamente</h4>
<h4>Y nada para ellos cruzar el mar o las montañas</h4>
<h4>Con tal de estar en nuestra compañía,</h4>
<h4>Y hablábamos de todo, sin ocultarnos nada, y sin</h4>
<h4>pesares</h4>
<h4>Después fui confinando a Wei del Sur,</h4>
<h4>Encerrado en un bosque de laureles,</h4>
<h4>Y tú hacia el norte de Raku-hoku</h4>
<h4>Hasta no haber entre nosotros más que añoranzas y</h4>
<h4>memorias comunes</h4>
<h4>Y luego, cuando era ya insufrible continuar separados,</h4>
<h4>Volvimos a encontrarnos y fuimos a Sen-Go,</h4>
<h4>Siguiendo las mil vueltas y remolinos de las sinuosas</h4>
<h4>aguas,</h4>
<h4>Hasta un lugar resplandeciente con millares de flores,</h4>
<h4>Que era el primero de los valles,</h4>
<h4>Y luego otros mil valles llenos de voces y del rumor</h4>
<h4>del viento en sus pinares.</h4>
<h4>Y con sillas de plata y riendas de oro</h4>
<h4>Salió a encontrarnos el capitán Kan del Este y su</h4>
<h4>comitiva.</h4>
<h4>Y vino allí también el verdadero mandamás de Shi-yo,</h4>
<h4>a darme a mí la bienvenida</h4>
<h4>Sonando un órgano de boca incrustado de piedras</h4>
<h4>preciosas</h4>
<h4>Y en las casas de dos y más pisos de San-Ko nos</h4>
<h4>obsequiaron más música Sennin,</h4>
<h4>Con muchos instrumentos, como en un coro de Pichones</h4>
<h4>de Fénix.</h4>
<h4>El mandarín de Kan Chu, ebrio, bailaba,</h4>
<h4>porque sus largas mangas no conseguían estar</h4>
<h4>inmóviles</h4>
<h4>Con la charanga de aquella música.</h4>
<h4>Y yo, cubierto de brocados, me lo quedé dormido sobre</h4>
<h4>las piernas,</h4>
<h4>Con el espíritu tan encumbrado que me hallaba en el</h4>
<h4>séptimo cielo,</h4>
<h4>Y antes del fin del día nos dispersamos como estrellas</h4>
<h4>o lluvia.</h4>
<h4>Yo me tenía que marchar a So, muy lejos todavía aguas</h4>
<h4>arribas,</h4>
<h4>Tú regresaste a tu puente del río.</h4>
<h4>Y tu padre, que era valiente como un leopardo,</h4>
<h4>Gobernaba en Hei-Shu, y sometió a los bárbaros.</h4>
<h4>Y un mes de mayo te mandó a traerme,</h4>
<h4>a pesar de la enorme distancia.</h4>
<h4>Y con las ruedas rotas y lo demás, fue un viaje duro,</h4>
<h4>sobre caminos retorcidos como tripas de chivo,</h4>
<h4>Y yo que caminaba todavía a finales de año</h4>
<h4>bajo el viento cortante que soplaba del norte,</h4>
<h4>Y pensaba qué poco te preocupaba el gasto</h4>
<h4>y tú me preocupabas lo suficiente para pagarlo.</h4>
<h4>Y ¡qué recibimiento!</h4>
<h4>Copas de jade oro, platos bien arreglados en una mesa</h4>
<h4>azul toda enjoyada</h4>
<h4>Y yo borracho, y sin pensar en el regreso,</h4>
<h4>Y tú caminabas conmigo hasta el extremo occidental</h4>
<h4>del palacio</h4>
<h4>Hasta el templo dinástico, rodeado de agua, un agua</h4>
<h4>transparente como jade azul claro,</h4>
<h4>Con canoas bogando, y el son de las armónicas y tam-</h4>
<h4>boriles,</h4>
<h4>Y las ondas parecidas a las escamas de los dragones,</h4>
<h4>remedando el verdor de la yerba en el agua,</h4>
<h4>El placer prolongado en compañía de las cortesanas,</h4>
<h4>yendo y viniendo sin estorbos,</h4>
<h4>Con las pelusas de los sauces cayendo como nieve,</h4>
<h4>Y las chicas pintadas con bermellón, emborrachándose</h4>
<h4>por fin al caer la tarde</h4>
<h4>Y el agua, de cien pies de hondo, reflejando sus cejas</h4>
<h4>verdes,</h4>
<h4>-Unas cejas pintadas de verde son para verse bajo la</h4>
<h4>luna tierna,</h4>
<h4>Lindamente pintadas-</h4>
<h4>Y las muchachas cantando y respondiéndose con cantos</h4>
<h4>las unas a las otras</h4>
<h4>Bailando en trajes transparentes,</h4>
<h4>Y el viento alzando el canto, interrumpiendo,</h4>
<h4>Y zarandeando bajo las nubes.</h4>
<h4>Pero todo esto tiene fin.</h4>
<h4>No se vuelve a encontrar otra vez.</h4>
<h4>Me fui a la corte a presentar examen,</h4>
<h4>Probé la suerte de Layú, ofrecí el canto Choyo,</h4>
<h4>Sin lograr promoción</h4>
<h4>Y regresé a las montañas del Este</h4>
<h4>con la cabeza blanca.</h4>
<h4>Y más tarde, otra vez, nos encontramos en el puente</h4>
<h4>del sur,</h4>
<h4>Y luego el grupo se deshizo, tú partiste hacia el Norte,</h4>
<h4>para el palacio San,</h4>
<h4>Y si tú me preguntas cómo es que siento tu partida:</h4>
<h4>Tal como caen las flores al terminar la primavera,</h4>
<h4>Confusamente, en agitado remolino.</h4>
<h4>¿Para qué sirve hablar? -y hablar no tiene fin,</h4>
<h4>No tienen fin las cosas del corazón.</h4>
<h4>Llamo al muchacho,</h4>
<h4>Lo hago sentarse en los talones aquí a mi lado</h4>
<h4>A sellar esto,</h4>
<h4>Y te la envío hasta mil millas de distancia, mientras</h4>
<h4>quedo pensando.</h4>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1470" title="ezrapoundbooking" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/08/ezrapoundbooking.jpg?w=278&#038;h=400" alt="ezrapoundbooking" width="278" height="400" /></p>
<p><span style="color:#ffffff;">LA BUHARDILLA</span></p>
<h4>Vamos, compadezcamos a los que están mejor que</h4>
<h4>nosotros,</h4>
<h4>Vamos, amigo, recordemos</h4>
<h4>que los ricos tienen camareros y no</h4>
<h4>amigos.</h4>
<h4>Y nosotros tenemos amigos y no camareros.</h4>
<h4>Vamos, compadezcamos a los casados y a los no</h4>
<h4>casados.</h4>
<h4>La aurora entra con pasitos menudos</h4>
<h4>como una dorada Pavlova,</h4>
<h4>Y yo estoy junto a mi deseo.</h4>
<h4>Y la vida no tiene nada mejor.</h4>
<h4>Que esta hora de diáfana frescura,</h4>
<h4>la hora de despertarnos juntos.</h4>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1454" title="ezra-pound500x500" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/08/ezra-pound500x500.gif?w=502&#038;h=502" alt="ezra-pound500x500" width="502" height="502" /></p>
<h4>LA TUMBA DE AKR ÇAAR</h4>
<h4>“Yo soy tu alma, Nikoptis. He acechado</h4>
<h4>estos cinco milenios, y tus ojos muertos</h4>
<h4>no se han movido, ni responden nunca a mi deseo,</h4>
<h4>y tus ágiles miembros, en los que yo saltaba ardiendo,</h4>
<h4>no se queman conmigo, ni con nada azafranado.</h4>
<h4>Mira, la leve hierba brotó para hacerte de almohada,</h4>
<h4>Y te besa con sus miles de lengüitas de hierba;</h4>
<h4>Pero no tú a mí.</h4>
<h4>Me he cansado de leer todo el oro del muro,</h4>
<h4>Y mi pensamiento ha agotado todos los signos.</h4>
<h4>Ya no hay nada nuevo en todo este lugar.</h4>
<h4>Yo he sido buena contigo. Mira, he sellado las jarras,</h4>
<h4>No sea que despiertes y solloces por tu vino.</h4>
<h4>Y todas tus túnicas las tengo asentadas sobre ti.</h4>
<h4>¡Oh ingrato! ¡Cómo me olvidaré!</h4>
<h4>-Aún el río hace tanto tiempo,</h4>
<h4>¿El río? Tú eras demasiado joven.</h4>
<h4>Y tres almas vinieron sobre ti-</h4>
<h4>Y yo vine.</h4>
<h4>Y corrí dentro de ti, las eché;</h4>
<h4>He tenido intimidad contigo, conocido tu modo.</h4>
<h4>¿No he tocado la palma de tus manos y las yemas de</h4>
<h4>tus dedos?</h4>
<h4>¿Circulando dentro de ti, y en torno tuyo y de tus</h4>
<h4>talones?</h4>
<h4>¿Cómo te entré? ¿No era yo acaso tú y Tú?</h4>
<h4>Y ningún sol viene a darme descanso en este lugar,</h4>
<h4>Y me destrozo en la dentada sombra,</h4>
<h4>Y ninguna luz cae sobre mí, y tú no dices</h4>
<h4>Ni una palabra, día tras día.</h4>
<h4>¡Oh! Yo me podría salir, a pesar de los signos</h4>
<h4>y todo el trabajo en la puerta habilmente ejecutado,</h4>
<h4>afuera sobre los campos de verdura de vidrio…</h4>
<h4>Pero aquí es quieto:</h4>
<h4>No me voy.”</h4>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1473" title="pound333" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/08/pound333.jpg?w=300&#038;h=327" alt="pound333" width="300" height="327" /></p>
<p><span style="color:#ffffff;">LA ISLA EN EL LAGO</span></p>
<h4>Oh Dios, oh Venus, oh Mercurio, patrón de los ladrones,</h4>
<h4>Dame a su tiempo, te suplico, una tiendita de tabaco,</h4>
<h4>Con las brillantes cajitas</h4>
<h4>primorosamente apiladas en los estantes</h4>
<h4>Y el fragante anduyo suelto</h4>
<h4>y la picadura,</h4>
<h4>Y el brillante Virginia</h4>
<h4>suelto en los vasos de vidrio,</h4>
<h4>y un par de balanzas no demasiado grasientas,</h4>
<h4>y las prostitutas entrando de pasada para una palabra</h4>
<h4>o dos,</h4>
<h4>Para una broma, y arreglarse el pelo un poquito.</h4>
<h4>Oh Dios, oh Venus, oh Mercurio, patrón de los ladrones,</h4>
<h4>Préstame una tiendita de tabaco,</h4>
<h4>O instalamé en alguna profesión</h4>
<h4>Que no sea esta maldita profesión de escribir,</h4>
<h4>Donde uno necesita su cerebro todo el</h4>
<h4>tiempo.</h4>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1474" title="ezra_pound" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/08/ezra_pound.jpg?w=314&#038;h=460" alt="ezra_pound" width="314" height="460" /></p>
<p>CANTO XLV</p>
<p><strong>Con Usura</strong></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<h4>Con usura ningún hombre tiene una casa de buena</h4>
<h4>piedra.</h4>
<h4>Cada bloque pulido bien encajado</h4>
<h4>para que el dibujo pueda cubrir su cara,</h4>
<h4>con usura</h4>
<h4>ningún hombre tiene un paraíso pintado en la pared de</h4>
<h4>su iglesia</h4>
<h4><em>harpes el lutes</em></h4>
<h4>o donde virgen reciba mensaje</h4>
<h4>y halo se proyecte de la incisión,</h4>
<h4>con usura</h4>
<h4>ningún hombre ve a Gonzaga sus herederos y sus</h4>
<h4>concubinas</h4>
<h4>ninguna pintura es hecha para durar ni para vivir con</h4>
<h4>ella</h4>
<h4>sino que es hecha para vender y vender pronto</h4>
<h4>con usura, pecado contra natura,</h4>
<h4>tu pan es cada vez más de trapos viejos</h4>
<h4>seco es tu pan como papel,</h4>
<h4>sin trigo de montaña ni harina fuerte</h4>
<h4>con usura la línea se hace gruesa</h4>
<h4>con usura no hay clara demarcación</h4>
<h4>y ningún hombre puede hallar sitio para su morada.</h4>
<h4>El tallador de piedra es alejado de su piedra,</h4>
<h4>el tejedor alejado de su telar</h4>
<h4>CON USURA</h4>
<h4>no viene lana al mercado</h4>
<h4>la oveja no da ganancia con la usura</h4>
<h4>La usura es una morriña, la usura</h4>
<h4>mella la aguja en la mano de la doncella</h4>
<h4>y detiene la habilidad de la hilandera. Pietro Lombardo</h4>
<h4>no vino por usura</h4>
<h4>Duccio no vino por usura</h4>
<h4>ni Pier della Francesca; Zuan Bellin no por usura</h4>
<h4>ni fue “La Calumnia” pintada.</h4>
<h4>No vino por usura Angélico; no vino Amborgio Praedis,</h4>
<h4>No vino ninguna iglesia de piedra pulida firmada:</h4>
<h4>Adamo me fecit.</h4>
<h4>No por usura St Trophine</h4>
<h4>No por usura Saint Hilaire,</h4>
<h4>La usura ensarra el cincel</h4>
<h4>Ensarra el arte y el artesano</h4>
<h4>Roe el hilo en la rueca</h4>
<h4>Ninguna aprende a bordar oro en su bastidor;</h4>
<h4>El azur tiene un chancro por la usura; el cramoisí está</h4>
<h4>sin bordar.</h4>
<h4>La esmeralda no encuentra su Henling</h4>
<h4>La usura asesina al niño en el vientre</h4>
<h4>Impide el galantear del muchacho</h4>
<h4>Ha traído parálisis al lehco, yace</h4>
<h4>Entre la novia y el esposo</h4>
<h4>CONTRA NATURAM</h4>
<h4>Han traído putas a Eleusis</h4>
<h4>Cadáveres se han sentado al banquete</h4>
<h4>Invitados por la usura.</h4>
<p><span style="text-align:center; display: block;"><a href="http://jimarino.com/2009/08/25/ezra-pound-un-poeta-del-siglo-xx/"><img src="http://img.youtube.com/vi/Aba1dVLVSFg/2.jpg" alt="" /></a></span></p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1455" title="avedons_pound_1958" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/08/avedons_pound_1958.png?w=655&#038;h=399" alt="avedons_pound_1958" width="655" height="399" /></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/jimarino.wordpress.com/1444/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/jimarino.wordpress.com/1444/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/jimarino.wordpress.com/1444/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/jimarino.wordpress.com/1444/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/jimarino.wordpress.com/1444/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/jimarino.wordpress.com/1444/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/jimarino.wordpress.com/1444/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/jimarino.wordpress.com/1444/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/jimarino.wordpress.com/1444/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/jimarino.wordpress.com/1444/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=jimarino.com&blog=1905960&post=1444&subd=jimarino&ref=&feed=1" />]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>el erotismo 2ªparte-(los desnudos de Modigliani)</title>
		<link>http://jimarino.com/2009/05/12/el-erotismo-2%c2%aaparte-los-desnudos-de-modigliani/</link>
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		<pubDate>Tue, 12 May 2009 04:37:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jimarino</dc:creator>
				<category><![CDATA[arte]]></category>
		<category><![CDATA[erotismo]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[los poemas de los perros de la lluvia]]></category>

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		<description><![CDATA[
Amedeo Clemente Modigliani nació en Livorno en 1884, y murió de meningitis tuberculosa en París, el 24 de Enero de 1920. Desarrolló su labor artística tanto en el ámbito de la pintura como de la escultura. Vivió una vida salvaje, bohemía y libre y murió en la miseria. Su relación con la escuela de París [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=jimarino.com&blog=1905960&post=1400&subd=jimarino&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1401" title="modigliani5" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/05/modigliani5.jpg?w=655&#038;h=399" alt="modigliani5" width="655" height="399" /></p>
<h5><strong>Amedeo Clemente Modigliani</strong> nació en Livorno en 1884, y murió de meningitis tuberculosa en París, el 24 de Enero de 1920. Desarrolló su labor artística tanto en el ámbito de la pintura como de la escultura. Vivió una vida salvaje, bohemía y libre y murió en la miseria. Su relación con la escuela de París e importantes pintores de su época reividicaron la magnitud de su obra años después de su muerte. Hoy en día está considerado como uno de los pintores más importantes del siglo XX.</h5>
<h6><em>Todos los poemas pertenecen al poemario En torno al erotismo  (Octubre 2008-Marzo 2009). Copyright Jimarino</em></h6>
<p>*************************************************************</p>
<h4>VI</h4>
<h4>Entre tus genitales, sus funciones</h4>
<h4>internas y el erotismo,</h4>
<h4>se encuentra el hallazgo de tu inteligencia</h4>
<h4>(o esa poesía o esa mística),</h4>
<h4>la que desvela esas telas</h4>
<h4>y saca la lengua de madrugada,</h4>
<h4>la que impulsa el sentido de esta danza,</h4>
<h4>del vaivén y la sombra,</h4>
<h4>del misterio que nos queda por vivir,</h4>
<h4>lo que da sentido a esta muerte lenta.</h4>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1402" title="modiglianidfff" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/05/modiglianidfff.jpg?w=655&#038;h=386" alt="modiglianidfff" width="655" height="386" /></p>
<h4>VII</h4>
<h4>(SPLEEN)</h4>
<h4><strong>No pudimos vivir de deseo</strong></h4>
<h4><strong>y pronunciamos aquella maldición</strong></h4>
<h4><strong>al despedirnos.</strong></h4>
<h4><strong><br />
</strong></h4>
<h4><strong> </strong></h4>
<h4><strong> </strong></h4>
<h4><strong>“Nunca te acariciarán el alma, ni quedarás</strong></h4>
<h4><strong>exhausto de la plenitud de esta dicha,</strong></h4>
<h4><strong>ni correrá la sangre por tus venas hasta</strong></h4>
<h4><strong>mi garganta, jamás verás el resplandor</strong></h4>
<h4><strong>de morderme ni la humedad que nos baña.</strong></h4>
<h4><strong>No respirarás el aire de mi pecho</strong></h4>
<h4><strong>ni yo el viento de tu cálido abrazo,</strong></h4>
<h4><strong>no te dejarán sin palabras,</strong></h4>
<h4><strong>no te arrancarán los ojos y el sentido</strong></h4>
<h4><strong>cuando el ritual se celebre.</strong></h4>
<h4><strong>Nadie te hará gozar de no tener nombre,</strong></h4>
<h4><strong>de la llama que nos quema anónima.</strong></h4>
<h4><strong>Nunca serás una prolongación de tu sexo</strong></h4>
<h4><strong>extendido hasta erizar la noche.</strong></h4>
<h4><strong>Raro será el viento que te empuje hasta elevarte,</strong></h4>
<h4><strong>no hallarás nunca más mujeres ni hombres de aire</strong></h4>
<h4><strong>con quienes hacer el amor sea volar</strong></h4>
<h4><strong>(volar de Girondo, volar de Bataille)</strong></h4>
<h4><strong>No serás una identidad rota de circos y luces,</strong></h4>
<h4><strong>una identidad de pura piel y tacto,</strong></h4>
<h4><strong>ni caricia ni beso largo en el centro</strong></h4>
<h4><strong>de tu goce; nunca volverás a ser el roce</strong></h4>
<h4><strong>de este amor sagrado.”</strong></h4>
<h4><strong><br />
</strong></h4>
<h4><strong> </strong></h4>
<h4><strong> </strong></h4>
<h4><strong>Teníamos razón al despedirnos…</strong></h4>
<h4><strong>pero no pudimos vivir de deseo.</strong></h4>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1403" title="modigliani_blue_cushion" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/05/modigliani_blue_cushion.jpg?w=602&#038;h=390" alt="modigliani_blue_cushion" width="602" height="390" /></p>
<h4>XI</h4>
<h4>Entre una y otra muerte</h4>
<h4>te apremio a divertirnos.</h4>
<h4>Quizá esta fascinación es poco</h4>
<h4>para tu asombrosa herencia,</h4>
<h4>o nada para tu quietud apacible</h4>
<h4>que no ceja de moverse.</h4>
<h4>Pero así es,</h4>
<h4>entre el día de hoy y tu muerte</h4>
<h4>sólo tendrás un puñado</h4>
<h4>de simulacros súbitos</h4>
<h4>de espasmos plácidos,</h4>
<h4>o esa ficción de la maternidad.</h4>
<h4>Soñemos pues con las danzas,</h4>
<h4>en cada beso que te entrego</h4>
<h4>todas las muertes serán fascinantes.</h4>
<h4>Ya lo sabes;</h4>
<h4>Entre una muerte y la otra</h4>
<h4>te apremio a divertirnos.</h4>
<p>********************</p>
<h4>XII</h4>
<h4>Dejémoslo claro esta noche:</h4>
<h4>Tu reproducción no me interesa</h4>
<h4>más allá de tu absoluta entrega.</h4>
<h4>Yo prefiero el ritual,</h4>
<h4>aunque disimule,</h4>
<h4>aunque te diga que esto</h4>
<h4>es lo que crees.</h4>
<h4>Quiero dejarlo claro:</h4>
<h4>todo tu ser no me interesa</h4>
<h4>en el futuro,</h4>
<h4>es la pura ceremonia</h4>
<h4>lo que incendia,</h4>
<h4>es la invención que construimos</h4>
<h4>ciegos lo que arde,</h4>
<h4>es el largo gemido</h4>
<h4>que expulsa el presente.</h4>
<h4>Lo fértil espanta:</h4>
<h4>es la humanidad que gira</h4>
<h4>y el frío que nos corroe:</h4>
<h4>quiero morir en ti,</h4>
<h4>nada más;</h4>
<h4>la vida está ya en otra parte.</h4>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1404" title="Amedeo-Modigliani_red-white-nude" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/05/amedeo-modigliani_red-white-nude.jpg?w=655&#038;h=422" alt="Amedeo-Modigliani_red-white-nude" width="655" height="422" /></p>
<h4>XV</h4>
<h4>Cuando ella le miró a los ojos</h4>
<h4>sintió el silencio,</h4>
<h4>un eco sordo</h4>
<h4>y la punzada fina.</h4>
<h4>El espantapájaros saltó hacia delante</h4>
<h4>con el pulso tierno</h4>
<h4>y sus pasos quedaron flotando</h4>
<h4>en el aire de la tarde.</h4>
<h4>Fue entonces cuando mordió</h4>
<h4>su cuello junto al mar,</h4>
<h4>pero les faltaba el sentimiento</h4>
<h4>de una violencia elemental</h4>
<h4>y aquella sangre sabía</h4>
<h4>demasiado dulce,</h4>
<h4>demasiado aguada.</h4>
<h4>No tenemos el aliento que anima,</h4>
<h4>los movimientos de este compás</h4>
<h4>cuyo nombre pronuncias;</h4>
<h4>todo lo que hay entre tú y</h4>
<h4>y yo es falta de violencia.</h4>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1405" title="Amadeo_Modigliani_056" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/05/amadeo_modigliani_056.jpg?w=655&#038;h=1069" alt="Amadeo_Modigliani_056" width="655" height="1069" /></p>
<h4>XIX</h4>
<h4>El erotismo siempre es</h4>
<h4>nuestro problema,</h4>
<h4>ya lo sabes;</h4>
<h4>surge de la brumas</h4>
<h4>del equilibrio</h4>
<h4>para acuciarnos,</h4>
<h4>ensombrece la luz,</h4>
<h4>enciende la oscuridad a su vez.</h4>
<h4>Ese misterio inflama</h4>
<h4>incluso lo anodino</h4>
<h4>de su consecuencia,</h4>
<h4>a pesar de la dirección</h4>
<h4>equivocada.</h4>
<h4>Tarda en surgir,</h4>
<h4>y lo hace por error,</h4>
<h4>o por incoherencia;</h4>
<h4>pero ahí está, incólume,</h4>
<h4>inaccesibles a los dos.</h4>
<h4>Cada uno de sus ecos</h4>
<h4>me conduce a ti</h4>
<h4>y a la vez me aparta</h4>
<h4>de la corriente.</h4>
<h4>El erotismo siempre</h4>
<h4>es nuestro problema.</h4>
<h4>Quizá nos falte</h4>
<h4>la auténtica</h4>
<h4>imaginación de la extinción.</h4>
<p>*********************</p>
<h4>III</h4>
<h4>Todo lo que lo desea el alma</h4>
<h4>desnuda es cierto,</h4>
<h4>posee el don de nuestra coherencia.</h4>
<h4>Surge de lo que no podemos tocar,</h4>
<h4>de los labios que no hablan</h4>
<h4>y del silencio que es ruido ensordecedor.</h4>
<h4>Abre los ojos ante las apariciones</h4>
<h4>y teme a los suspiros contenidos.</h4>
<h4>Desnuda sobre una cama de pétalos</h4>
<h4>sueña con llegar a la santidad</h4>
<h4>de una masturbación frenética</h4>
<h4>que relame húmeda el alma.</h4>
<h4>Así somos dioses,</h4>
<h4>así somos polvo de eternidad.</h4>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1407" title="modigliani6" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/05/modigliani6.jpg?w=498&#038;h=801" alt="modigliani6" width="498" height="801" /></p>
<h4>XVII</h4>
<h4>(JURAMENTO DE LA SIRENA ETERNA)</h4>
<h4>Podría vivir dentro</h4>
<h4>de ti.</h4>
<h4>Por eso bebo tu semen,</h4>
<h4>tu continuidad.</h4>
<h4>La engullo en la certeza</h4>
<h4>del tiempo,</h4>
<h4>en la seguridad</h4>
<h4>de que no me</h4>
<h4>olvidarás jamás</h4>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1416" title="modigliani" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/05/modigliani.gif?w=492&#038;h=340" alt="modigliani" width="492" height="340" /></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/jimarino.wordpress.com/1400/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/jimarino.wordpress.com/1400/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/jimarino.wordpress.com/1400/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/jimarino.wordpress.com/1400/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/jimarino.wordpress.com/1400/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/jimarino.wordpress.com/1400/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/jimarino.wordpress.com/1400/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/jimarino.wordpress.com/1400/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/jimarino.wordpress.com/1400/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/jimarino.wordpress.com/1400/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=jimarino.com&blog=1905960&post=1400&subd=jimarino&ref=&feed=1" />]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>W.H. AUDEN-Fragmentos de un poema no escrito (1ªparte)</title>
		<link>http://jimarino.com/2009/04/24/wh-auden-fragmentos-de-un-poema-no-escrito-1%c2%aaparte/</link>
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		<pubDate>Fri, 24 Apr 2009 22:30:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jimarino</dc:creator>
				<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[los poemas de los perros de la lluvia]]></category>

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		<description><![CDATA[
EXTRACTOS (VARIACIONES) DEL POEMA EN PROSA DE W.H. AUDEN, UN POEMA NO ESCRITO (1959)
La verdad del poeta (como la verdad del auténtico escritor)
difiere por completo de los pronombres personales.
El poeta finge el “yo”, el “tú” y el “él” de manera
inconsciente, pero en su sinceridad se halla la verdad,
jamás en su biografía ( a lo sumo [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=jimarino.com&blog=1905960&post=1382&subd=jimarino&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1383" title="kirby1large" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/04/kirby1large.jpg?w=650&#038;h=882" alt="kirby1large" width="650" height="882" /></p>
<h4 style="text-align:justify;">EXTRACTOS (VARIACIONES) DEL POEMA EN PROSA DE W.H. AUDEN, UN POEMA NO ESCRITO (1959)</h4>
<h4>La verdad del poeta (como la verdad del auténtico escritor)<br />
difiere por completo de los pronombres personales.<br />
El poeta finge el “yo”, el “tú” y el “él” de manera<br />
inconsciente, pero en su sinceridad se halla la verdad,<br />
jamás en su biografía ( a lo sumo hay que pedirle<br />
que la veracidad parezca auténtica, exigirle que la haya vivido,<br />
que sea una experiencia asimilada de su yo velado).</h4>
<h4>A cualquier poema escrito por otra persona, lo primero que<br />
le exijo es que sea bueno (quien lo escribió tiene una<br />
importancia menor); a cualquier poema escrito por mi, lo primero<br />
que le exijo es que sea genuino, reconocible, lo mismo<br />
que mi letra, como algo que ha sido escrito, para bien o para mal,<br />
para mi. (En lo tocante a sus propios poemas, las preferencias<br />
del poeta y las de sus lectores a menudo se solapan pero rara<br />
vez coinciden.)</h4>
<h4>Pero este poema que ahora me gustaría escribir tendría que<br />
ser no sólo bueno y genuino: si ha de satisfacerme, también<br />
debe ser verdadero.<br />
Leo un poema de otra persona en el que se despide de su<br />
amada entre lágrimas: el poema es bueno (me conmueve<br />
como lo hacen otros poemas buenos) y genuino (reconozco la<br />
“letra del poeta&#8221;). Luego, en una biografía, descubro que, por<br />
las mismas fechas en que lo escribió, el poeta estaba harto<br />
de la muchacha pero fingió llorar a fin de evitar una escena y<br />
no herir sus sentimientos. ¿Afecta este dato a a mi apreciación<br />
de su poema? En absoluto; nunca conocí a su autor<br />
personalmente y su vida privada no es asunto mío. ¿Afectaría a mi<br />
apreciación si yo hubiera escrito el poema?. Asi lo espero.</h4>
<p>******************************</p>
<h4>RESPUESTA DE W.H. AUDEN AL SENTIDO DE LA POESIA. ENTREVISTA DE 1965</h4>
<h4><strong><br />
</strong></h4>
<h4>Me abstengo de expresar mi sentido de la poesía en público, más que nada por que este mundo es tan frágil y paradójico que uno puede llega a ofender a otro de un modo inaudito por acercarse a una teoría estética o por defender un valor amado completamente ajeno a esa otra persona. Lo más increíble es ofender a alguien que ni siquiera ha cruzado dos palabras contigo por el sentido de un poema, o desilusionar a un lector porque descubre en tu biografía que sueles tomarte una copa de vino en el desayuno. Todo lo que sé de poesía (y de literatura, y de vida) lo he dicho en mis poemas. La mayor parte de mis verdades estan precisamente en mis elaboradas mentiras.</h4>
<h4>Cuando escribo nunca miento. Sólo soy palabra, tiempo, espacio, pronombres, ritmo, donde yace y se expresa mi experiencia, mi yo, mi memoria y mi deseo, mi tradición… lo que todo cambia y siempre permanece, lo que soy, el rostro que busqué y el que encuentro en cada uno de mis momentos, el que se transforma pasado mañana sin perder mis rasgos, sin dejar de ser yo…</h4>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1384" title="auden768768" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/04/auden768768.jpg?w=350&#038;h=350" alt="auden768768" width="350" height="350" /></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/jimarino.wordpress.com/1382/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/jimarino.wordpress.com/1382/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/jimarino.wordpress.com/1382/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/jimarino.wordpress.com/1382/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/jimarino.wordpress.com/1382/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/jimarino.wordpress.com/1382/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/jimarino.wordpress.com/1382/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/jimarino.wordpress.com/1382/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/jimarino.wordpress.com/1382/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/jimarino.wordpress.com/1382/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=jimarino.com&blog=1905960&post=1382&subd=jimarino&ref=&feed=1" />]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>el erotismo I</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Apr 2009 05:20:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jimarino</dc:creator>
				<category><![CDATA[Los poemas del espantapájaros]]></category>
		<category><![CDATA[arte]]></category>
		<category><![CDATA[erotismo]]></category>
		<category><![CDATA[los poemas de los perros de la lluvia]]></category>

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		<description><![CDATA[La obra Éxtasis de Santa Teresa es la obra más conocida del escultor y pintor Gian Lorenzo Bernini, realizada entre 1647 y 1651 por encargo del cardenal Cornaro, para ser colocada donde iría su tumba en la Iglesia de Santa María de la Victoria de Roma. Esta considerada una de las obras maestras de la [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=jimarino.com&blog=1905960&post=1344&subd=jimarino&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_1343" class="wp-caption aligncenter" style="width: 606px"><img class="size-full wp-image-1343" title="cpcorter" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/04/cpcorter.jpg?w=596&#038;h=571" alt="el éxtasis de Santa Teresa. Gian Lorenzo Bernini. (1647-1651) " width="596" height="571" /><p class="wp-caption-text">el éxtasis de Santa Teresa. Gian Lorenzo Bernini. (1647-1651) </p></div>
<p>La obra <em><strong>Éxtasis de Santa Teresa</strong></em> es la obra más conocida del escultor y pintor Gian Lorenzo Bernini, realizada entre 1647 y 1651 por encargo del cardenal Cornaro, para ser colocada donde iría su tumba en la Iglesia de Santa María de la Victoria de Roma. Esta considerada una de las obras maestras de la escultura del alto barroco romano.</p>
<h6>Todos los poemas pertenecen al poemario En torno al erotismo  (Octubre 2008-Marzo 2009). Fotografías de diversas vistas de ka escultura de Bernini Éxtasis de Santa Teresa.</h6>
<p>*******************</p>
<h2>IX</h2>
<h3>En el fondo, entre tú y yo,<br />
entre este aliento y esos ojos,<br />
tu labio sobre mi labio,<br />
la cadera apoyada en mi pecho<br />
-miríada de luz<br />
y el aleteo de tu ser<br />
gozando-,<br />
entre tú y yo<br />
sólo hay un abismo<br />
que tratamos de recorrer,<br />
sólo hay la distancia insalvable<br />
de lo discontinuo<br />
que atravesamos en este ritual,<br />
sólo aire que abrazar,<br />
sólo esta aspereza que palpita<br />
-la hinchazón masculina<br />
y la humedad de Eva-,<br />
sólo miedo y tensión,<br />
sólo lo sagrado del suspiro,<br />
buscando, afanoso,<br />
la continuación a esta extinción<br />
sin sentido,<br />
en este roce milagroso,<br />
en ese suspiro que anuncia<br />
el hermoso espasmo.</h3>
<p><!--[if gte mso 9]&gt;  Normal 0 21         MicrosoftInternetExplorer4  &lt;![endif]--></p>
<p><!--[if gte mso 10]&gt; &lt;!   /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} --> <!--[endif]--></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;">
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;">
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;">
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><img class="aligncenter size-full wp-image-1361" title="23" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/04/23.jpg?w=360&#038;h=452" alt="23" width="360" height="452" /><br />
</span></p>
<h2 class="MsoNormal" style="text-align:justify;">I</h2>
<h3>Ante la desnudez del espantapájaros<br />
(la verga henchida<br />
en el fondo blanco;<br />
sus dientes afilados<br />
que amenazan)<br />
la santa llena de pavor<br />
mira hacia otro lado.</h3>
<h3>Vista de la voluptuosidad,<br />
ignora la unidad que existe<br />
entre su mística de santos<br />
y la carne que palpita<br />
en el instante del prepucio.</h3>
<h3>Son las pasiones inconfesables<br />
de las hadas, que se frotan<br />
las vaginas en la quietud<br />
de un dios enorme<br />
que devora lo sagrado.</h3>
<h3>Dios y falo<br />
surgen de la aurora de su éxtasis.<br />
Si el espantapájaros penetra<br />
la savia terminará<br />
convertido en un icono<br />
clavado en la cruz</h3>
<h3>(y ella cantará silencios<br />
con las manos plenas<br />
de semen)</h3>
<p><!--[if gte mso 9]&gt;  Normal 0 21         MicrosoftInternetExplorer4  &lt;![endif]--><!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:SimSun; 	panose-1:2 1 6 0 3 1 1 1 1 1; 	mso-font-alt:宋体; 	mso-font-charset:134; 	mso-generic-font-family:auto; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:3 680460288 22 0 262145 0;} @font-face 	{font-family:"\@SimSun"; 	panose-1:2 1 6 0 3 1 1 1 1 1; 	mso-font-charset:134; 	mso-generic-font-family:auto; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:3 680460288 22 0 262145 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:SimSun;} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --></p>
<p><!--[if gte mso 10]&gt; &lt;!   /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} --> <!--[endif]--></p>
<h4 class="MsoNormal" style="text-align:justify;"><span style="font-size:14pt;"><br />
</span></h4>
<p>********</p>
<h2>XX</h2>
<h3>Todo tu trance<br />
es un enigma;<br />
los ojos enrojecidos<br />
y los labios crepúsculo,<br />
la caida de la lluvia<br />
sobre el lecho,<br />
inepxugnable a lo real:</h3>
<h3>(El aire se frota<br />
con tu cuerpo<br />
en la arena esparcida<br />
y silba)</h3>
<h3>No lo sabes<br />
pero es tu yo más intenso,<br />
se halla en la cima<br />
construido de iconos<br />
y escenas perdidas,<br />
de tardes de noria<br />
que expresan<br />
la mística.</h3>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1355" title="34bernini2" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/04/34bernini2.jpg?w=351&#038;h=461" alt="34bernini2" width="351" height="461" /></p>
<h2>XIII</h2>
<h3>Si te dijera que tu abismo<br />
es la savia que bebo,<br />
que tu oscuridad<br />
me estremece de gozo,<br />
que caer sobre la negrura,<br />
-esa muerte de piel-<br />
es el sentido,<br />
que cuando aleteas<br />
vomito humo,<br />
que este abismo es cierto<br />
sentido,<br />
y es la muerte,<br />
la muerte vertiginosa,<br />
la fascinación de ti,<br />
la fascinación de tu cuerpo.</h3>
<p>**********</p>
<h2>V</h2>
<h3>Aprobación de la vida.</h3>
<h3>Sin ello no palpita el límite,<br />
no susurra el alba<br />
y pierde textura la noche.<br />
Quizá no sirva para nada,<br />
o quizá sea sólo malestar.<br />
Pero la aprobación de la vida sí;<br />
erotismo para ser algo más<br />
o algo menos en la frustración.</h3>
<h3>Para besar los labios que encienden<br />
el sentido.<br />
Para gozar de lo oculto<br />
y lo extraño,<br />
para aceptarlo todo.</h3>
<h3>No hay mas remedio.</h3>
<h3>Erotismo para morir antes<br />
y saber de la muerte.<br />
Para gozar,<br />
cuando nada existe como es,<br />
cuando no hay senderos<br />
ni niebla que se disipe.</h3>
<h3>Ser carne es un peso:<br />
habrá que convertir la piel<br />
en temblor para hallar luego la calma.<br />
Calma de recordar que fue así<br />
cuando ya no se puede ser.</h3>
<h3>La aprobación de esta vida<br />
requiere la intervención<br />
de otros sabores;<br />
sirenas y espantapájaros<br />
arrodillados, devorados,<br />
almas que comer en la desnudez.<br />
Silencios, silencios apacibles<br />
para morir de éxtasis sin él.</h3>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1356" title="bernini_st_teresa_esctasy2" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/04/bernini_st_teresa_esctasy2.jpg?w=650&#038;h=650" alt="bernini_st_teresa_esctasy2" width="650" height="650" /></p>
<h2>XVIII</h2>
<h3>Poesía es ese instante<br />
en el que te poseo,<br />
el río que nos arrastra<br />
hacia la corriente<br />
que nos une,<br />
la hermosura de tu paso<br />
firme sobre la cama,<br />
el segundo en que te sientas<br />
sobre mis ojos<br />
para la oración y el éxtasis.</h3>
<h6>(De los poemas Copyright Jimarino)</h6>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1368" title="santa_maria_della_vittoria_-_61" src="http://jimarino.files.wordpress.com/2009/04/santa_maria_della_vittoria_-_61.jpg?w=655&#038;h=599" alt="santa_maria_della_vittoria_-_61" width="655" height="599" /></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/jimarino.wordpress.com/1344/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/jimarino.wordpress.com/1344/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/jimarino.wordpress.com/1344/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/jimarino.wordpress.com/1344/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/jimarino.wordpress.com/1344/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/jimarino.wordpress.com/1344/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/jimarino.wordpress.com/1344/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/jimarino.wordpress.com/1344/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/jimarino.wordpress.com/1344/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/jimarino.wordpress.com/1344/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=jimarino.com&blog=1905960&post=1344&subd=jimarino&ref=&feed=1" />]]></content:encoded>
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			<media:title type="html">23</media:title>
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