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02
Dic
08

la tarde del espantapájaros y la sirena imaginaria

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I

Esa luz que llega.

Esa luz que no es de piel

y es piel.

Esa voz luminosa,

que no es sonido

pero es sonido.

Ese mar calmo,

que no es calmo.

Esa espera lenta

que no es lenta.

Te muerdo de repente,

al romper la piel

y el sonido y la luz.

Este mar no es calmo:

tiene la eyaculación

de la sal,

de la saliva, y no es calmo.

Esa luz que llega

y me llena.

Esa llama

que llena

el sueño que avecina.

Hundir la lengua

enhiesta

en tu sueño

que llega.

Sal, esta sal

que se esparce

y no es la sal

de tus escamas.

Sal hacia mí,

sale aire

en esa luz que no alumbra.

Esa luz que es piel,

que se abre de piel

hasta la furia

de la tormenta.

II

Esta tarde nos hicimos

cosas de lengua.

Las unimos en el mar:

-Tú mojada y yo húmedo,

nos hicimos el amor

sin tocarnos,

pero un amor de perros,

de perros y gatas estrábicas,

de lengua ocultas,

pero lenguas de agua.

Esta tarde nos hicimos el amor

en cada uno de los labios

que no rozamos.

Nos hicimos el amor bajo la mesa,

frente al rosado salmón

y la sobremesa blanca,

junto a la cristalera

y los demás testigos.

Nos miraban hacernos

el amor sin gemir

otra cosa que susurros.

Esta tarde te oí recitar

esperma en tu espalda

y en la suave gota de humedad

de fruta que mordí.

Palpé con el dedo el flujo

que surgió de la risa,

y mojaste con pan

la masturbación de las hadas.

Esta tarde hicimos

cosas de lengua

hasta unir tiempos

en una mesa.

Mi caos entre espuma

de tarde otoñal y tu

vino inusitado de espera

despertando la idea.

Esta tarde hicimos el amor

como perros enjaulados,

como bríos de escarcha,

pero no hubo voces

y pagamos con tarjeta.

Soñamos que todo sucedía:

tú aliada del caos

perdiendo el orden

y yo hijo del orden

dibujando el caos.

Cada uno de mis orgasmos

te llegó al alma como un latido

ensordeciendo

la civilización de nuestra risa,

la fría daga que llevabas

a la espalda

mientras clavabas en mi pecho

tus respiros.

De haber gritado como

una diosa sobre mis piernas

me hubieras arrancado

el corazón en la misma sábana,

y el sol se hubiera

ido diciéndonos a gritos

que nos comiéramos

de una sola vez

el alma.

III

Extinción del amor

como una carta astral.

Tú la dibujas sobre el mundo.

Extinción del amor

hasta el chasquido

y la lágrima.

Extinción de lo que somos.

Ardemos contra el muro

de tristezas y suenan

las sonatas alegres.

Renacer de labios.

Renacer de estrellas y ecos.

Extinción del amor

mientras me abrocho

la cremallera y te subes

la ropa interior por el muslo.

Extinción del amor

que surge cuando todo quema.

Quema la tarde lluviosa.

Queman tus años de gata

en el horizonte roto

de la desexperiencia.

IV

Me pareció al pisar mi casa

entre las velas de un regocijo

que terminaba de eyacular sobre

los hombros más hermosos

en un mar hinchado

que gozaba con reírse

del salvaje palpitando

hasta convertirlo

en un cordero trinchado

disfrazado de perro hambriento

lleno del deseo de lamer

tu sexo hasta

que el alba le dijera:

“extingue el ruido

y deja la mar calmada

en este atardecer

que no te pertenece

aunque creas ser de escamas

saladas y de labios

que no has besado”.

V

Me da miedo no dar más que esta arena,

pero no puedo evitar

que la luz construya estas sombras.

Me alejo en la carretera

sufriendo el alboroto del invierno.

¿Qué ha sido este espejo?

¿Por qué estas imágenes se falsifican

veraces sin haber sucedido?

Sucedió que fuimos otro sexo

de hiel en las fauces del ocaso.

Anochecíamos como ovejas

de retiro pero te vi esos dientes

que podían inocular

tu sangre en mis venas.

Lo raro es que sonreías mientras

quería devorarte la lengua.

Lo extraño es que hayas notado

mis brazos estrechar

tus senos que surgían del vaho.

Me da miedo no ser más que esta arena

que no podrás asir

bajo la nube que nos pesa en el adiós.

No me des consejos para no llegar

al centro de tu gozo,

no me des consejos para que

no insemine tu imagen de renacimiento.

VI

Dije que la vida era azul

y pensaba cómo sería tu cuerpo

desnudo sobre las rosas.

Dije que la historia era gris

y pensaba en rizar tu vello

con la lengua.

Dije que el pasado era rojo

y pensaba en lamer la humedad

de tus lágrimas en el vientre

Dije que el tiempo era verde

y pensaba en morder tu labio

en el alba incendiada.

Dije que el hombre es negro

y pensaba hundir en tus muslo

el sol de mi esperma.

Dije que el amor era amarillo

y pensaba acariciarte hasta

que tus ojos fueran de arena.

Dije que la amistad es morada

y pensaba en levantar tu grupa

para penetrar tus huecos de agua.

Dije que el aire era rosa

y pensaba contemplarte

bajo el influjo de la luna.

Dije que la nada es blanca

y pesaba en gozarte completa

hasta ganar el precio de tu vientre.

Dije todos los colores del arco iris

y pensaba morder tu carne

para soñar el sabor de las sirenas.

VII

La orquesta sonó para nosotros.

Fue tu risa las notas de una sonata

y ese vals de luz declinando

bajo la noche esparcida.

Hemos bailado pisándonos

los pies con la torpeza de

lo que nace entre las brumas.

Aparecida la música aprietas los labios;

el próximo beso que te de

será en el centro del exterminio,

en ese punto donde la energía

del placer articula la odisea humana.

Ordenar el caos, música y palabras,

hasta que la oscuridad se apodera

del canto de las gaviotas,

sintiendo que tu olor de mares

es el clítoris de todas las islas.

VIII

(Visiones)

Te cogeré de las manos y volaremos

en esta espiral hasta estrellarnos contra el suelo

hechos triza, sanguinolentos y rotos

como muñecos de trapo,

justo en la esfera que dibujó tu dios

para vencernos tan hermosos.

Hay que salir a nado,

aunque sea echando los demonios del cuerpo

a vómitos, con el alma encendida de lluvia,

aunque deba arrancarte los pechos

con los dientes y tu extirparme

de cuajo el sexo que inseminó tus lunas.

Y así, en el suelo, exangües y cadáveres,

abriremos los ojos, los mismos ojos

prisioneros del mal fario del porvenir,

y toda la conciencia

será para vosotros, que nos olvidaréis

como si fuéramos gatos aplastados

en el asfalto, sin más identidad que esta piel

rota que tantas veces nos acariciamos.

IX

Lo peor es que no podemos jugar

porque ya jugamos demasiado,

que no podamos inventar

porque venimos de tantos reinventos,

que no podamos traspasar un límite

porque somos conscientes

de que no son los dieciochos años

en la esquina de estos parques.

Lo peor es que no somos de piedra

y podemos convertirnos en destellos.

Lo peor es que tus labios

hacen olvidar el color de la tarde.

Lo peor es esta espera que no seduce

la totalidad de tus ojos húmedos,

que no seamos más que espejos

y sólo podamos acariciar cristal,

que tú seas demasiada mujer

para esos hombres de láminas agrietadas.

Lo peor es que no te convenceré

de amarnos porque conoces los resultados.

Lo peor es que los besos terminan

teniendo un sabor agrio,

que las noches de soledad

se vuelven añoranza acompañados.

Lo peor es que hacerte el amor

es cómo nadar en piscinas sin cloro,

que besarte las nalgas al despertar

es el reflejo de todo lo que vivimos.

Lo peor es que la culpa dibuja los mares

y nos los entrega helados en las ventanas.

Lo peor es que no puedo vivir

sin lo peor de todo,

(que es creer lo imposible)

que ese aire que enfría la avenida

tiene el mismo brillo de los espejismos,

que no sea yo un hombre desnudo

sin más historia que el deseo

de las llamas que nacen en invierno.

X

Todo el italiano que surge

de tu lengua se pone en mi

pecho para dibujar Venecia.

Tradúceme a mí, por favor,

traduce mi lengua herida

que aspira a lamerte la sangre

que dejaron en ti los cadáveres

de lo que nunca fue futuro.

XI

Me acomodé en el andén para esperar

el tiempo de la hadas,

el cielo protector, la sirenas de Odiseo,

las gracias de la tarde y la expectación

de los ociosos de alma.

Leía versos sobre palomas y hombres

que escriben en velas y con venas

de tinta, sobre fantasmas de pantallas

blancas mirando el ocaso de las mareas.

Sé que llegan los trenes como

le sucedió al hermano de la sirena.

(¿Por qué esperar esos trenes

en la madrugada helada?)

Estoy en ese andén, en el cruce de caminos

experto en astrología.

Me acomodo sobre el banco

para observar el paso de los viajeros

en la estación de piedra.

Bajan las sirenas y desfilan

sus caderas de escamas.

No me importa la perfección

de su armadura de agua,

prefiero la invitación al deseo tranquilo

mientras leo que la vida se escapa.

XII

El espantapájaros y la sirena hablan

de amor:

La sirena dice que las mujeres son

madres y putas y naturaleza misma e inteligencia y el futuro.

Y el espantapájaros susurra que los hombres son violencia, silencio, inocencia ciega, muerte

y sangre derramada.

La sirena insiste

en que las mujeres madres y putas y naturaleza misma e inteligencia y el futuro

acarician con los dedos el horizonte

y suelen llorar la llegada de los hombres

sin rostro y sin alma,

aguardando una redención jamás hallada.

-Yo quiero que tú, o la llama que despiertes,

seas primero puta y madre, y luego naturaleza misma e inteligencia y el futuro,

aunque sea derramando

los brazos ávidos y avivando tus labios congelados.

El espantapájaros y la sirena hablan del amor

mientras la tarde rompe al sol

con sus grises de oquedades,

y al mirarse en el espejo

él la oye susurrar: soy puta y madre y naturaleza misma e inteligencia y soy el futuro

…tú futuro.

XIII

No eres permeable como el suelo calizo,

ni tienes en los labios las promesas.

No eres permeable porque alguien te fue

extirpando los huecos y la arena,

y fue quedando una tierra dura

que se disimula con el maquillaje.

No eres permeable a mí ni a nadie,

aunque yo querría penetrar

tus poros y resquicios y henchir

de semen aquello que sólo

es rumor, decepción o espanto.

XIV

A ti no te asusta la palabra futuro.

Tú no la ves terrible y obscena,

no temes a esas estrellas porque las construyes

con el aire y el aliento,

con esas manos que tocaron mi cara

ausente de pánico.

A ti no te importan las nubes

ni el cierzo congelado que brota

de la tristeza.

Te parece bien este eco

que a mí me ensordece,

y tú lo transformas

en una cálida luz que se me antoja

hermosa y transparente.

A ti no te asustan las balas

que suenan en mis oídos,

ni la palabra futuro grabada en el pecho,

ni el rumor de esta decrepitud

que asoma,

ni esas esperanzas ahogadas

en el frío hálito de la espera.

XV

(Reconstrucción)

La imaginación de la sirena acompaña

al sueño.

El espantapájaros se olvidó de algunas nubes y aguarda

el caer de la lluvia que limpie

el aire.

Será que ahora está en las imágenes

de lo que no fue y en el eco

de lo que sí se hizo.

Frente a frente, las manos temblaron

al reír los fantasmas del tiempo,

al dibujar las alas y esa celebración

salvaje del exterminio.

No terminará de arreglar

el ventilador si no rueda

para él, sino son tensión en los ojos

y humedad en la boca.

Esa cosa húmeda que siempre llevan

dentro de la boca se humedeció

de lo inasible y de la furia

de lo controlado.

Eyaculó el espantapájaros tres veces

con cada sombra de las horas;

la sirena gemía en el silencio

y en cada orgasmo

rejuvenecía sus escamas de plata.

Después de la mariposa queda un silencio

de larva que huele a primavera,

que renace de los ecos de sus resabios

y de aquello que no dijo.

Se marcharon con la miel en los labios,

goteando espasmos, saciados de tiempo.

Ella para diseñar los pasos del camino,

las huellas que pronunciaron sobre

las marcas de fuego.

Le propuso él enlazarse como carcasas

de artificio, y rodar y brillar,

aunque ella prefirió que fueran

carcasas que se cruzaran el cielo

sin caer juntas chamuscadas

de pólvora.

Se puede hacer del hilo

la totalidad de cada jersey,

ir destejiendo cada tela y su color

para buscar aquello que define

a la pieza entera.

Se desovilla el alma

a pedazos mientras recuerdan

como poseen los cuerpos los jóvenes,

como se ralentiza el deseo

en la edad de todas sus pieles.

La imaginación de una tarde con la sirena

apaga las luces de esta madrugada,

la hierba huele en él extraña,

al incienso de las iglesias,

al perfume que atisbó de lejos,

a esa ausencia que no pudo retener.

Esperó no haberse olvidado

de las laderas y los ríos justos,

no abusar del espíritu que empuja

la libertad de los poetas.

Seguir escuchando esa voz en los parajes,

pensar que tal vez mañana

la sirena alumbrará sus pantallas

y le pida volver a ver su alma.

Es posible que esa vez el ruido sea tan ensordecedor

que los expulsen de las salas de luz,

quemados de azufre y mirra,

incendiados por la saliva desparramada

de esa cosa que siempre llevan dentro

de la boca.

El cielo ha cambiado de repente,

el aire frío recupera su perfume,

la cadencia del quiebro, la santidad

religiosa de la vida.

¿Acaso no somos más que un exorcismo

de lo sagrado para continuar

construyendo un edifico de utopías

y versos de amores despiadados?

La imaginación de la sirena acompaña

ahora al sueño,

se adentra la noche con el rumor ciego

y esparce el espantapájaros sus sonidos,

vive al dormir esperando nacer

al despertar, nadando en un mar

de tristes rizos de luna y danza.

XVI

(El erotismo)

Lo más sagrado fue violar

tu imagen, rozarla con los ojos

erizados, con el azul del mar

en tu boca roja.

Si me muerdes respiro,

si bebes mi sangre nace la vida.

Sagrado y profano sólo queda

la trasgresión del cuerpo.

Comulgar es comer la carne.

Sólo fuimos expiaciones

hechas de palabras.

Lo más sagrado es que violes

mi imagen, rozarla con tus ojos

de gata, con el rojo de tu pelo.

Si te muerdo respiras,

si bebo tu sangre nace la vida.

Este es el nacimiento del ritual;

mojados de lluvia fina,

abiertos como vísceras,

te doy un trozo de mí

para que seas un conjuro.

Construye el pasillo hacia el cielo,

estoy dispuesto a arrastrar los huesos

para beber tu esencia, romper

esta nada, este vacío de no devorar

el espejismo de las renuncias.

XVII

(Despertares)

La brisa era marina y tú dormías

abierta en el reposo blanco,

bajo la luz de estás hileras de vida,

cubriendo tu sexo con los dedos.

Todos los ecos surgiendo del vello,

el pubis rasgado en el origen del mundo:

de ahí salió la vida,

de ahí se avecinan las catástrofes

del espantapájaros.

XVIII

(Conclusiones del espantapájaros y la sirena)

Y el espantapájaros, después,

le dijo a la sirena que sus dudas

siempre dibujaban un camino.

Que ser el origen del mundo

no era síntoma de saber algo más,

y era posible que el vaivén

de la existencia enseñase

más que la seguridad plana,

que la negación de lo inconcebible

y el contacto de la tierra.

(-Al fin y al cabo tu viaje horizontal

no ilumina más que el mío vertical.

Tus pausas no dicen más

que los quiebros de mis mapas.)

Construye la cartografía que quieras

que yo construiré la mía,

pero no consideres tus fotografías

más lúcidas que las mías.

Estamos hechos de aire,

quieras o no dibujar un edificio

al borde de la orilla.

De tu mar aprendo,

de mi tierra aprenderías.

Y el espantapájaros comprendió

que nada era posible desde la razón:

Los siglos de la sirena pesaban

como las losas de los años en el camino.

Era como enfrentar la longevidad de Ezra Pound

con la intensa brevedad de Guillaume Apollinaire:

Danza frente a quietud,

luz de mediodía frente al atardecer.

Entonces le dijo no juzgues los cuidados

ni el exceso, no silbes canciones antiguas

en mi oídos:

(-Sé la madre del mundo

y no la mía, no estoy tan perdido a pesar

de los vientos.

Respiro aire puro,

sueño con calabazas de noviembre

y guardo la magia en un pañuelo.)

La sirena observó de lejos

el caminar alado del espantapájaros

y quiso redimirlo de la angustia.

El espantapájaros esbozó la sonrisa de las llamas,

y pensó que cuando el fuego se alzara

de esos pechos todo será demasiado

decrépito para asistir a la incineración

del miedo, a las candilejas de la resurrección,

y estaban demasiado ciegos para alcanzar

la lámina del olvido en las grietas de los edificios.

(-No me cojas de la mano para llevarme

porque mis kilómetros ya saben el camino.

Si quise acompañarte no me recuerdes mi mapa,

no sigas las pistas de hielo ni los caminos

muertos, mira los tuyos desde las cenizas.

Si un día quieres aire igual puedo dártelo,

pero no me entregues tus pesquisas,

me son tan válidas como las tumbas

que guarecen los féretros.)

Seremos amor cuando tú seas olvido,

cuando yo ascienda por los cielos

y miré desde arriba los tejados.

No haber alcanzado mis sueños

no significa que no sepa

de que están hechos.

(-Al fin y al cabo no fui yo quien

enviaba postales a los muertos,

no fui yo quien perdió los asientos

de los trenes ni imaginé que todo

era un premio, no fui yo quien

aguardó tanto para romper la escarcha.)

El espantapájaros pensó que la sirena

no comprendía nada, que lo confundió

con otros perros y otros marineros

sin puerto, pero se dijo que algún

otra sirena, o ella menos salada,

hallaría el libro escrito con sangre,

aquellos versos que la vida le revelara.

(-Entonces sabrás, sirena, de que está

hecho tu mar, a qué saben los beso de luna,

quien llorará más las noches en vela,

a que llamamos insomnio y ebriedad,

de dónde viene la vida,

de cómo mi maternidad es la furia

y crea la misma existencia que tú

alumbraste de las entrañas del cuerpo.)

-Tus paredes sólo son más suaves y finas;

las mías arden de fuego ebrio,

de incombustible esperanza.

Copyright Jimarino2008


26
Sep
08

oscar wilde – de profundis

Oscar Wilde ha guardado para la posteridad una imagen sofisticada, elegante, brillante y mundana. Supongo que el éxito que tuvo en vida, su manera de afrontar la existencia, la distinción de sus obras, el modo en que vivió, su éxito social, su facilidad para alcanzar el aplauso y la brillantez, colaboraron para crear a su alrededor un aura de glamour que resulta difícil de desterrar. Al leer con atención su literatura, sin duda el lector puede adivinar la profundidad y la radicalidad de sus propuestas, aunque su estilismo, su afán por la belleza, genere alguna que otra sensación de artificio propia de la época. Icono de la modernidad, murió cuando comenzaba el siglo, en el año 1900, y de alguna forma, hasta esa circunstancia fue premonitoria, marcó la percepción que se tiene de él en nuestro días. Si alguien me hubiera pedido que definiera a Wilde con un puñado de adjetivos, hubiera dicho de él que era rebelde, genial, orgulloso y como escribiera el poeta Rimbaud, absolutamente moderno. Leer De profundis ha hecho que conciba a Oscar Wilde de un modo más rico. En la Balada de la cárcel de Reading, ese largo poema que, si no me equivoco, fue su última obra pública, intuí que tras las máscaras del autor, y después de haberlo comparado irremediablemente con el engreído y brillante Dorian Grey, se escondía en realidad su valor artístico por encima de prejuicios o afirmaciones estéticas apresuradas, propias de su enorme ingenio y la repercusión social que tuvo en su tiempo, heredadas por la crítica posterior de su obra o por la imagen de triunfador que nos dejó. Después de leer De profundis, tengo la sensación de que la validez de Wilde excede con creces esa visión influida o estereotipada. No se debe adorar a un escritor por sus gestos externos, por su apariencia y las anécdotas que definen una vida, sin haberse adentrado en su obra. Los mitos deben estar destinados al deporte o actividades menos espirituales. De profundis, editado por Siruela en febrero del año 2000, y que en Marzo del 2008 lleva ya su quinta edición, es una oportunidad magnífica para repasar la esencia de una obra rica en géneros y matices, dispuesta a superar, a poco que se profundice en ella, el mito de Oscar Wilde y su inevitable relación con el éxito.

 

VIDA Y OBRA DE OSCAR WILDE

Oscar Wilde es uno de esos raros genios que aparentemente disfrutó de fama y predicamento en su tiempo. Consultar los periódicos de la época en que compuso sus obras de teatro, supone encontrarlo sin descanso. Fue alabado, caricaturizado y glosado como pocos autores lo han sido en vida. Era un personaje público de enorme repercusión, cualquier gesto suyo o declaración provocaba ríos de tinta. Él comprendió que su fama excedía el valor artístico  de sus obras, pero durante algún tiempo no le importó. Nació en el seno de una familia aristócrata y adinerada. Estudió en Oxford, donde fue un alumno brillante. Triunfó muy pronto en el mundo literario, sus contactos en la universidad británica y su talento le permitieron llegar sin dificultades a la cima, y mantuvo una influencia predominante en su tiempo. Fue conocido en toda Europa, incluso en Estados Unidos. Vivió una vida de riquezas y holgura. Comía en los mejores restaurantes del Reino Unido, se codeaba con la alta sociedad londinense y se convirtió en poco tiempo en un referente estético ineludible. Jugó a ser un dandy, vivió una vida disoluta y en contacto con placeres superficiales que aireaban su gravedad intelectual, aunque nunca olvidó quienes eran su amigos y cual era su verdadero papel, su misión literaria. A lo largo de toda su vida, reconoció que lo único importante eran sus afectos y su arte, pero la tentación del placer, de la existencia que le ofrecía su enorme popularidad generaba a su alrededor expectativas a las que no pudo renunciar. Se vio dominado por su propia celebridad. Wilde escribió alguna vez que para un artista toda experiencia es buena, y él llevó al extremo la premisa. Lejos de esa consideración de homosexual frívolo con la que se ventila en ocasiones su biografía, Oscar Wilde se casó y tuvo dos hijos. Mantuvo numerosas relaciones homosexuales, fruto de su hedonismo innato y no quizá motivadas por una orientación sexual predominante o por razones fundamentales de su existencia. Su conversión en icono gay, es a mi juicio una cuestión exagerada, sin importancia, o sólo útil de mencionar si sirve para ser leído.

Cuando conoció a Alfred Douglas, su éxito teatral traspasaba ya las fronteras del Reino Unido: aclamado en Francia, su influencia estética se extendía por toda Europa. Aquel joven aristócrata, de una familia venida a menos, vio en Wilde una especie de símbolo de la opulencia y el éxito. Alfred fue expulsado de Oxford por sus escasas dotes para el estudio y su vida libertina. Creyó hallar en el autor un referente para sus inquietudes mundanas y una enconada oposición hacia la rígida -y estúpida- moral de su padre. Para el joven Douglas, su relación con Oscar Wilde significó encontrar un sentido, un aliado deslumbrante que le permitía liberarse de las miserias de su familia. Vivió a costa de Wilde durante años. Le hizo gastarse sumas de dinero inmensas que fueron mermando la antes holgada economía del escritor. Los motivos de semejante dispendio no parecen claros. En De profundis, Oscar Wilde hizo un acto de contrición y de sinceridad conmovedores, pero obvió en qué consistió la relación con Alfred Douglas, qué fue lo que propició que ese joven insoportable, retratado a menudo como un egoísta intolerante, caprichoso y estúpido, lo arrastrase hasta el infierno. Quizá la relación erótica sedujo al artista hasta convertirlo en una especie de amante-padre que Alfred utilizaba a su antojo. En el texto mencionado, una larga carta que Oscar Wilde le escribió, expresa como el muchacho impedía el desarrollo de su obra, se presentaba sin avisar en los hoteles y en las mansiones en las que se alojaba para escribir, se autoinvitaba en comidas, clubs y salas de fiesta, se entrometía en las relaciones de Wilde con sus amigos, lo provocaba, le enviaba cartas incendiarias, e incluso le obligaba a recoger sus cenizas cada vez que se quemaba. Las razones por las que Wilde aguantó varios años esa situación parecen inexplicables, y en ningún momento quedan reveladas. Las explicaciones del autor sobre semejante pasión resultan demasiado superficiales en comparación con el resto de sus confesiones, o tal vez no quiso arriesgarse a desvelar mayores intimidades, dada la situación en la que se encontraba. Oscar Wilde debió pensar, como así fue, que la carta que le enviaba a Alfred Douglas sería algún día publicada y le preocupaba la imagen que pudiera dar a la posteridad, o simplemente temió que la familia del muchacho volviera a utilizarla en su contra. Aún así, o aunque se tratara de una pasión amorosa o erótica, o en realidad como él intenta hacernos comprender, que tuviera una intuición amistosa, salvadora y educadora del espíritu confundido y mezquino de Alfred, una especie de piedad del espíritu fuerte frente al débil, lo cierto es que desencadenó un abismo en la jubilosa existencia de Oscar Wilde El padre de Alfred no poseía rentas suficientes como para mantener los exceso del hijo y Wilde comenzaba a estar harto de esa presencia que le impedía crear, que se aprovechaba de su estatus social y económico. El enfrentamiento de Alfred con su padre propició una serie de cartas indiscretas y virulentas entre ambos. El padre, comprendiendo las posibilidades que le daba un personaje de la enjundia Oscar Wilde, popular, en apariencia rico y con fama de mundano y poco dado a cumplir las estrictas leyes sociales o morales de su tiempo, decidió aprovechar la circunstancia y denunció al escritor por corrupción moral y sodomía. Oscar Wilde, que se pensaba a menudo por encima del bien y el mal, no hizo caso a la denuncia. Le parecía vulgar, tan falsa y banal, tan increíble, que no le prestó la suficiente atención. Por mediación de Alfred contrató a un abogado, pero nunca entendió la esencia del proceso, ni contempló la idea de que la sociedad que lo había ensalzado podía comprender mejor los falsos desvelos de una padre falsamente preocupado por la salud moral de su hijo, que el discurso artístico, lúcido y profundo, de un autor como él, de un esteta respetado y adorado por su superioridad intelectual y su ingenio. Fue condenado. Pasó por varias prisiones británicas hasta recalar en Reading. Su nombre fue ensuciado, considerado un pervertidor sodomita, un agitador moral, un peligro social. No sólo perdió todo el prestigio que se había ganado a pulso con su sólida trayectoria literaria, sino que sus obras dejaron de representarse, sus libros fueron despreciados, y sufrió una humillación pública tras otras, amplificadas además por el ensañamiento y la precisión con la que la prensa de la época siguió el caso. Las autoridades lo utilizaron como chivo expiatorio, buscaron herir no sólo al hombre, sino al símbolo, a la fuerza simbólica que ejercía Wilde; fue una especie de ajuste de cuentas, una expresión de autoridad y poder ejemplificador. Una revuelta de los necios, como escribió Swift. Se le utilizó como ejemplo de desviación social, como moraleja para un mundo que cambiaba vertiginosamente y se adentraba en el siglo XX provocando confusión. Además, los gastos del proceso, los costes de indemnización que el Juez dictaminó como compensación por su delito, fueron de tal envergadura, que llegó a perder su casa, sus libros más amados, sus pinturas, los objetos que le habían acompañado media vida, hasta los derechos sobre su obra le fueron arrancados de cuajo: todo cuanto tenía material se evaporó. Su mujer y sus dos hijos quedaron bajo la custodia de un primo de la familia al encontrarse en la calle. La madre de Oscar Wilde murió durante aquellos años, horrorizada por el trato que recibía su hijo, por el modo en que su apellido quedó manchado. Desde la cárcel de Reading, Wilde escribió De profundis como un larga carta para Lord Alfred Douglas, y a pesar de censurar a lo largo de sus ciento veintiocho páginas las actitudes y el egoísmo del joven, a pesar de reprenderle por su silencio posterior, por la ausencia de noticias tras caer en desgracia (ni siquiera un puñado de cartas le envió más tarde), la intención del escritor fue más bien didáctica, trataba de provocar una reflexión en él. No se atisba odio contra Alfred, ni siquiera contra quienes lo llevaron a esa situación, al contrario, suena a aceptación de lo sucedido, a una recapitulación de su propia vida y los mecanismos que el pasado había ido generando a causa de su comportamiento para alcanzar un presente como el que vivía: humillado, sometido a la vejación psíquica y moral, a la vergüenza, la deshonra y la soledad más absoluta. Wilde trató de aprender a vivir con lo que le quedaba. He sentido una enorme curiosidad por saber si tras su salida de la cárcel y su posterior marcha a Paris, donde murió -esté enterrado en el cementerio de Père Lachaise, junto a Balzac, su adorado Chopin, Isadora Duncan, George Sand y Jim Morrison entre otros- Wilde pudo mantener las ideas que dejó entrever en De profundis, si vivió consecuentemente con el descubrimiento que le había producido el dolor y la miseria, si aceptó ese paralelismo que el mismo estableció en el texto con Jesucristo y sus enseñanzas, no desde la óptica del católico sino desde su profundo estudio acerca de ese hombre que cambió la historia del mundo con su filosofía. Tampoco sé si fue feliz posteriormente, si alcanzó en verdad a hallar la paz que anhelaba en su estancia en la cárcel, si murió tranquilo. Los últimos años de su vida estuvieron marcados por la soledad y el olvido. De su magnífica obra quedó poco, y fue más bien considerada fruto de un tiempo, de una moral licenciosa y débil que lo condujo hasta el abismo. Se prefería el escándalo Wilde a su genio literario. Desengañado de la sociedad inglesa, Wilde pasó el resto de sus días en París, con el nombre falso de Sebastian Melmoth. Murió en el famoso hotel D´Alsace, que pese haber cambiado de nombre ofrece  actualmente la habitación número 16 arguyendo que fue la que utilizó antes de desaparecer. Años después los diferentes estudios críticos fueron rehabilitando despacio su literatura hasta convertirlo en uno de los autores más apreciados y conocidos de la Historia de la literatura, autor esencial de ese fin de siglo que avecinaba la nueva narrativa que se desarrolló en el siglo XX. Hoy en día, en el Père Lachaise tiene una tumba majestuosa -la segunda mas visitada del famoso cementerio-, distintas estatuas en Inglaterra y el Irlanda, y su obra es una de los más citadas y conocidas de la literatura en inglés.

 

OSCAR WILDE Y DE PROFUNDIS

Invito a leer De profundis. Sin duda alguna apunta una serie de ideas que no sólo no han envejecido sino que mantienen su vigencia en nuestros días. Deslumbra la conciencia de su destino de artista, el aprovechamiento vital que extrajo de todas su experiencias, y conmueve su dolor, su desgracia. Es el texto de un hombre humillado y envejecido. Es la verdad de una vida en medio de una historia que arrastra a los hombres. Aún así posee el canto de la esperanza, la fuerza de un espíritu elevado, indómito y original, de un pensador lúcido y brillante, las palabras más cercanas que jamás compuso, el testimonio de un escritor magnífico. Cómo él dijo una vez: El filisteo es el que sostiene y secunda las fuerzas mecánicas, pesadas, lerdas y ciegas de la Sociedad, y no reconoce la fuerza dinámica cuando la ve en un hombre o en un movimiento.

 

FRASES DE DE PROFUNDIS

 

Sigues diciendo, como le dijiste a Robbie en tu contestación, que yo te atribuyo motivos indignos ¡Si tú no tenías motivos en la vida! No tenías más que apetitos. Un motivo es un propósito intelectual.

Recuerda que el necio a los ojos de los dioses y el necio a los ojos de los hombres son muy distintos. Siendo enteramente ignorante de los modos del Arte en su revolución o los estados del pensamiento en su progreso, de la pompa del versos latino o la música más rica de las vocales griegas, de la escultura toscana o el canto isabelino, se puede estar lleno de dulce sabiduría. El verdadero necio, ése del que los dioses se ríen o al que arruinan, es el que no se conoce a sí mismo”

“El vicio supremo es la superficialidad. Todo lo que se comprende está bien”

“Me agotabas. Era el triunfo de la naturaleza pequeña sobre la grande. Era esa tiranía de los débiles sobre los fuertes que en no sé donde de una de mis obras describo como “la única tiranía que dura”

“El amor se alimenta de la imaginación, que nos hace más sabios que lo que sabemos, mejores de lo que sentimos, más nobles que lo que somos; que nos capacita para ver la Vida como un todo; que es lo único que nos permite comprender a los demás en sus relaciones así reales como ideales. Sólo lo bello, y bellamente concebido, alimenta el Amor. Pero el Odio se nutre de cualquier cosa”

Los errores fatales de la vida no se deben a que seamos insensatos: un momento de insensatez puede ser nuestro mejor momento. Se deben a que somos lógicos. Hay una gran diferencia.”

Cuando la Sabiduría me ha sido improvechosa, y la Filosofía estéril, y los proverbios y frases de los que pretendían darme consuelo han sido como polvo y cenizas en mi boca, la memoria de aquel pequeño gesto humilde y silencioso de Amor ha abierto para mí todos los pozos de la piedad, ha hecho al desierto florecer como una rosa, y me ha llevado de la amargura del exilio solitario a la armonía con el corazón herido, roto y grande del mundo.

…teatro, novela, poema en rima, poema en prosa, diálogo sutil o fantástico, todo lo que tocaba lo hacía hermoso con un género nuevo de hermosura; a la verdad misma le di lo falso no menos que lo verdadero como legítimos dominios, y mostré que lo falso y lo verdadero no son sino formas de existencia intelectual. Traté el Arte como la realidad suprema, la vida como un mero modo de ficción; desperté la imaginación de mi siglo de suerte que crease mito y leyenda alrededor de mí; resumí todos los sistemas en una frase y toda la existencia en una agudeza… …me dejaba arrastrar a largas rachas de indolencia sensual y sin sentido. Me divertía ser un flaneur, un dandy, un personaje mundano. Me rodeaba de naturalezas mezquinas y de mentes inferiores. Vine a ser el manirroto de mi propio genio, y malbaratar una juventud eterna me proporcionaba un curioso gozo. Cansado de estar en las alturas, iba deliberadamente a las bajuras en busca de nuevas sensaciones. Lo que la paradoja era para mí en la esfera del pensamiento, eso vino a ser la perversidad en la esfera de la pasión. El deseo, al final, era una enfermedad, o una locura, o ambas cosas. Me hice desatento a las vidas de los demás. Tomaba el placer donde me placía y seguía de largo. Olvidé que cada pequeña acción de cada día hace o deshace el carácter, y que por lo tanto, lo que uno ha hecho en la cámara secreta lo tiene que vocear un día desde los tejados. Dejé de ser Señor de mí mismo. Ya no era el Capitán de mi Alma, y no lo sabía. Dejé que tú me dominaras, y que tu padre me atemorizara. Acabé en una espantosa deshonra. Ahora para mí sólo queda una cosa, la absoluta Humildad: lo mismo que para ti sólo queda una cosa, la absoluta Humildad. Te vendría bien bajar al polvo y aprenderla a mi lado.

La Razón no me ayuda. Me dice que las leyes por las que se me condena son leyes equivocadas e injustas, y que el sistema por el que he padecido es un sistema equivocado e injusto. Pero, de algún modo, tengo que hacer que ambas cosas sean justas y acertadas para mí. Y exactamente como en el Arte lo único que interesa es lo que determinada cosa es para uno en determinado momento, así también en la evolución ética del carácter. Yo tengo que hacer que todo lo que me ha ocurrido sea bueno para mí

No hay una sólo degradación del cuerpo que no deba tratar de convertir en espiritualización del alma

Tras la Alegría y la Risa puede haber un temperamento grosero, duro y encallecido. Pero tras el dolor siempre hay Dolor. La Pena, a diferencia del Placer, no lleva máscara. La verdad en el Arte no es ninguna correspondencia entre la idea esencial y la existencia accidental; no es la semejanza de figura y sombra, ni de la forma reflejada en el cristal y la firma misma; no es ningún Eco que baje de la oquedad de un monte, como no es el pozo de agua de plata en el valle que muestra la Luna a la Luna y Narciso a Narciso. La verdad en el Arte es la unidad de la cosa consigo misma; lo exterior hecho expresivo de lo interior; el alma encarnada, el cuerpo movido por el espíritu. Por eso no hay verdad comparable al Dolor. Hay momentos en que el Dolor me parece ser la única verdad. Otras cosas podrán ser ilusiones de la vista o del apetito, hechas para cegar lo uno y empachar lo otro, pero con el Dolor se han construido mundos, y en el nacimiento de un niño o de una estrella hay dolor. Porque el secreto de la vida es el sufrimiento. Eso es lo que se oculta detrás de todo. Cuando empezamos a vivir, lo dulce es tan dulce para nosotros, y lo amargo es tan amargo, que inevitablemente dirigimos todos nuestros deseos al placer, y aspiramos no ya alimentarnos de miel un mes o dos, sino a no probar otro alimento en todos nuestros años, ignorantes de que mientras tanto, podemos estar realmente matando de hambre el alma.

En cada momento de nuestra vida somos lo que vamos a ser no menos que lo que hemos sido. El Arte es un símbolo, porque el hombre es un símbolo.

Porque la vida artística es simple autodesarrollo. La humildad en el artista es su aceptación franca de todas las experiencias, lo mismo que el Amor en el artista es simplemente ese sentido de la belleza que revela al mundo su cuerpo y su alma.

Es trágico que tan pocas personas “posean su alma” antes de morir. “Nada hay más infrecuente en todo hombre” dice Emerson, “que un acto que sea propiamente suyo”. Es totalmente cierto. La mayoría de las personas son otras personas. Sus pensamientos son las opiniones de otro, su vida un remedo, sus pasiones una cita. Cristo no fue sólo el Individualista supremo, sino el primero de la Historia.

Cada obra de arte es el cumplimiento de una profecía. Porque cada obra de arte es la conversión de una idea en imagen. Cada ser humano debe ser el cumplimiento de una profecía. Porque cada ser humano debe ser la realización de un ideal, o en la mente de Dios o en la mente del hombre.

Como todas la naturalezas poéticas, (Jesucristo) amaba a los ignorantes. Sabía que en el alma de un ignorante siempre hay sitio para una gran idea. Pero no soportaba a los estúpidos, sobre todo a los estúpidos por educación: a los que están llenos de opiniones sin comprender ni una sola de ellas, que es un tipo peculiarmente moderno, y resumido por Cristo cuando lo describe como el tipo del que tiene la llave del conocimiento, no sabe usarla él y no deja que otros la usen, aunque con ella se pueda abrir la puerta del Reino de Dios. Su mayor guerra fue contra los filisteos. Por su lerda cerrazón a las ideas, sus respetabilidad obtusa, su ortodoxia tediosa, su adoración del éxito vulgar, su total absorción en el lado materialista y grosero de la vida y su estimación ridícula de sí mismo y de su importancia, los judíos de Jerusalén en tiempos de Cristo eran la exacta réplica de los filisteos británicos en los nuestros. Cristo se burló de “los sepulcros blanqueados de respetabilidad”, y fijó es frase para siempre. Trató el éxito mundano como cosa absolutamente despreciable. No veía en él absolutamente nada. Señalaba que las formas y ceremonias se habían hecho para el hombre, no el hombre para las formas y ceremonias. Mostró que sólo el espíritu tenía valor.

Las personas más mecánicas, para quienes la vida es una especulación astuta dependiente de un cuidadoso cálculo de medios y recursos, saben siempre a dónde van, y van. Parten del deseo de ser el sacristán de la parroquia y, cualquiera que sea la esfera en que están situados, consiguen ser el sacristán de la parroquia y nada más. Un hombre cuyo deseo sea ser algo aparte de sí mismo, ser Miembro del Parlamento, o tendero próspero, o abogado eminente, o juez, o cualquier bobada semejante, de todas consigue ser lo que quieres ser. Ese es su castigo. El que quiera una máscara tiene que llevarla.

Recuerdo que solía decir que creía poder soportar una tragedia de verdad si me llegara con manto de púrpura y la máscara de un dolor noble, pero que lo horrendo de la modernidad era que vestía la Tragedia de Comedia, de suerte que las grandes realidades parecían ordinarias o grotescas o faltas de estilo.

He dicho que tras el Dolor hay siempre Dolor. Aún más sensato sería decir que tras el dolor hay siempre un alma. Y burlarse de un alma dolorida es una cosa horrenda. No puede ser hermosa la vida de quienes lo hagan. En la economía extrañamente simple del mundo, solo se obtiene lo que se da, y a los que no tienen imaginación bastante para traspasar la mera cáscara de la cosa y apiadarse ¿Qué piedad puede dárseles sino la del desprecio?

El sentimentalista es sencillamente el que quiere darse el lujo de una emoción sin pagarla

La sublimidad de alma no se contagia. Los altos pensamientos, las altas emociones estás aislados por su propia existencia.

El pasado, el presenta y el futuro no son sino un momento a la vista de Dios, a cuya vista deberemos tratar de vivir. El tiempo y el espacio, la sucesión y la extensión, son meras condiciones accidentales del Pensamiento. La Imaginación puede trascenderlos, y moverse en una esfera libre de existencias ideales. Las cosas, además, son en esencia lo que queremos que sean. Una cosa es según el modo en que se la mire

(Todas las frases en cursiva pertenecen a De profundis. De la edición de Siruela, con traducción registrada de María Luisa Balseiro)

Biografía

Oscar Wilde nació el 16 de octubre en el número 21 de la calle Westland Row, Dublín, Irlanda, en el seno de una familia protestante irlandesa. Fue el segundo de los tres hijos que tuvieron el médico Sir Williams Robert Wills Wilde y su esposa Jane Francesca Elgee. Ella era una escritora de éxito y una nacionalista de la causa irlandesa, conocida con el sobrenombre de Speranza. Su padre era un destacado cirujano en las especialidades de nariz y oído, además de un renombrado filántropo (dirigía un dispensario en Dublín destinado a la atención de los indigentes). Además, escribió libros sobre arqueología y folklore.

Oscar fue educado en casa hasta los nueve años. En 1864 ingresó en la Portora Royal School de Enniskillen, en el condado de Fermanagh (Irlanda), donde estudió hasta 1871. Durante esta etapa falleció su hermana Isola. Esta muerte prematura inspiró a Wilde a escribir Requiescat, un delicado poema. En octubre de 1871 ingresó en el Trinity College de Dublín, donde estudió a los clásicos hasta 1874. Su rendimiento sobresaliente lo llevó a ganar tres años más tarde la «Medalla de Oro Berkeley», el mayor premio para los estudiantes de clásicos de este colegio, por su trabajo en griego sobre poetas griegos. Gracias a una beca de 95 £ anuales, el 17 de octubre de 1874 ingresó en el Magdalen College, de Oxford, donde continuó sus estudios hasta 1878. Durante su estancia en este colegio falleció su padre, el 19 de abril de 1876. Su poema Ravenna le permitió adjudicarse el «Oxford Newdigate Prize» en junio de 1878. Finalmente, en noviembre de 1878 obtuvo el título de Bachelor of Arts, graduándose con la mayor nota posible. Después de graduarse en el Magdalen College, Oscar Wilde regresó a Dublín, donde conoció y se enamoró de Florence Balcome. Ella, por su parte, inició una relación con Bram Stoker. Percatándose del enlace, Wilde le anunció su intención de abandonar Irlanda permanentemente. Finalmente abandonó el país en 1878, a donde sólo regresaría en dos ocasiones y por motivos de trabajo. Los siguientes seis años los pasó en Londres, París y en los Estados Unidos, a donde viajó para impartir conferencias. En Londres conoció a Constance Lloyd, hija de Horace Lloyd, consejero de la reina. Durante una visita de Constance a Dublín en la que ambos coincidieron (pues Oscar ofrecía una conferencia en el Teatro Gaiety), Wilde aprovechó la ocasión para pedirle matrimonio. Finalmente, se casaron el 29 de mayo de 1884 en Paddington, Londres. Las 250 libras de dote de Constance permitieron a la pareja vivir en un lujo relativo. La pareja tuvo dos hijos: Cyril, que nació en junio de 1885, y Vyvyan, nacido en noviembre de 1886.

John Ruskin y Walter Pater, que defendían la importancia central del arte en la vida. El propio Wilde reflexionó irónicamente sobre este punto de vista cuando en El retrato de Dorian Gray escribió que «Todo arte es más bien inútil» («All art is quite useless»). De hecho, esta cita refleja el apoyo de Wilde al principio básico del movimiento estético: el arte por el arte. Esta doctrina fue acuñada por el filósofo Víctor Cousin, promovida por Théophile Gautier y adquirió prominencia con James McNeill Whistler. El movimiento estético representado por la escuela de William Morris y Dante Gabriel Rossetti, tuvo una influencia permanente en las artes decorativas inglesas. Wilde, en tanto que esteta principal, llegó a ser una de las personalidades más prominentes de su época. Aunque sus pares en ocasiones lo tildaban de ridículo, sus paradojas y sus dichos ingeniosos y agudos eran citados por todas partes. Ya desde su período en el Magdalen College, Wilde adquirió renombre especialmente por el papel que desempeñó en los movimientos estético y decadente. Comenzó a llevar el pelo largo y a desdeñar abiertamente los deportes llamados «masculinos». Asimismo, comenzó a decorar sus cuartos en el College con plumas de pavo real, lilas, girasoles, porcelana erótica y otros objetos de arte. Su comportamiento excéntrico frente a la norma masculina le costó que lo zambulleran en el río Cherwell además de que le destrozaran sus cuartos (que todavía sobreviven como salas de alojamiento de estudiantes en el College). Sin embargo, este culto se propagó entre ciertos segmentos de la sociedad hasta un punto tal que las actitudes lánguidas, las vestimentas exageradas y el esteticismo en general se convirtieron en una pose reconocida. El esteticismo en general fue caricaturizado en la opereta Patience (1881) de Gilbert y Sullivan. Patience tuvo tal éxito en Nueva York que al empresario Richard D’Oyly Carte se le ocurrió la idea de enviar a Wilde a los Estados Unidos a dar un ciclo de conferencias. La gira se organizó cuidadosamente, produciéndose la llegada de Wilde en enero de 1882. Wilde afirmó tiempo después que había dicho en la aduana que «No tengo nada que declarar sino mi genio» («I have nothing to declare except my genius»), aunque no existen más pruebas de la época (además de la propia afirmación de Wilde) de que dicha declaración se produjese. D’Oyly Carte se sirvió de esta gira de conferencias de Wilde para preparar la gira de Patience por los Estados Unidos asegurándose de que el público que compraría las entradas estuviera al tanto de la personalidad de este personaje británico. En 1879 Wilde comenzó a enseñar valores estéticos en Londres. En 1882 viajó a los Estados Unidos y Canadá a dar un ciclo de conferencias. La crítica se ensañó con él (The Wasp, un periódico diario de San Francisco, publicó una caricatura ridiculizando a Wilde y al esteticismo) pero, por otro lado, fue muy bien recibido en un lugar rudo como la ciudad minera de Leadville, Colorado. De regreso en Gran Bretaña, trabajó como revisor para la Pall Mall Gazette de 1887 a 1889. Después de este período, se convirtió en el editor de Woman’s World (‘Mundo Femenino’). En el plano político Wilde apoyaba un tipo de socialismo anarquista, exponiendo sus ideas en el texto El alma del hombre bajo el socialismo. En 1895, en la cima de su carrera, se convirtió en la figura central del más sonado proceso judicial del siglo, que consiguió escandalizar a la clase media de la Inglaterra victoriana al ser arrestado. Wilde, que había mantenido una íntima amistad con Lord Alfred Douglas (conocido como Bosie), fue acusado por el padre de éste, el marqués de Queensberry, de sodomía. Se le declaró culpable en el juicio, celebrado en mayo de 1895, y, condenado a dos años de trabajos forzados, salió de la prisión arruinado material y espiritualmente. Desengañado de la sociedad inglesa, Wilde pasó el resto de su vida en París. Allí, y de la mano de un sacerdote irlandés de la Iglesia de San José, se convirtió al catolicismo, fe en la que murió.

Obras en Prosa

• El retrato de Dorian Gray (su única novela; 1891) • La decadencia de la mentira (1889) • El crimen de lord Arthur Saville y otras historias (1891): o El crimen de lord Arthur Saville o El fantasma de Canterville o La esfinge sin secreto o El modelo millonario o El retrato del Sr. W. H. • Intenciones (1891): o La decadencia de la mentira o Pluma, lápiz y veneno o El crítico artista o La verdad sobre las máscaras • El alma del hombre bajo el socialismo (1891-1904) • De profundis (1905) • Teleny o El reverso de la medalla (1893); publicado anónimamente, es probable que en él hayan contribuido también amigos suyos. Cuentos• El príncipe feliz y otros cuentos (1888): o El príncipe feliz o El ruiseñor y la rosa o El gigante egoísta o El amigo fiel o El famoso cohete • Una casa de granadas (1892): o El joven rey o El cumpleaños de la infanta o El pescador y su alma o El niño estrella. Poemas • Ravenna (1878) • Poemas (1881) • La esfinge (1894) • Balada de la cárcel de Reading (1898). Teatro  • Vera o los nihilistas (1880) • El abanico de Lady Windermere (1892) • Una mujer sin importancia (1893) • Salomé (1894) • Un marido ideal (1895) • La importancia de llamarse Ernesto (1895)

 

 

 

19
Jul
08

jorcas (sierra de gúdar/sierra de teruel)

Estas tierras estuvieron cubiertas por el mar. Era el lugar de mis sueños infantiles, de aquellos largos paseos en compañía de mi padre, recorriendo la Pedriza en busca de fósiles. Ante mis ojos surgía la magia de las enormes caracolas petrificadas, de las piedras con estrellas de mar grabadas en su superficie, como si fuera aquél, trabajo de alfarero, gustoso entretenimiento de cientos de hombres que decidieron dibujar en la piel de las rocas. Olía a mar, y sin embargo estábamos a más de mil cuatrocientos metros sobre su nivel.

De alguna forma, aquí la historia me resulta comprensible, accesible. Los fantasmas se reúnen al oscurecer y recorren las calles desiertas. Se escucha el fragor de sus voces en cuanto uno aguza el oído. Sierras conquistadas por los árabes, fueron ellos quienes bautizaron a la mayoría de sus poblaciones; Allepuz, Ababuj, El Pobo, Aguilar, Aliaga, Alcalá de la Selva, Jorcas. Los cristianos nombraron otras años después; Miravete, Villarroya, Cantavieja, Castellote, Cedrillas, Monteagudo. Antes se instalaron en la Muela los Íberos, y dejaron primitivos cercados, rutas del agua, cementerios de piedras negras que cubrían el suelo calizo, lápidas vastas, de roca cortada irregularmente, cubriendo el misterio de sus rituales fúnebres en el fondo de la tierra. Aquí siempre hubo una existencia constante, un pugna por la vida.

El mundo empieza y acaba en estas sierras sin remedio. La herencia de la infancia, las historias de mis antepasados, alimentan mi propia identidad y la llenan de ecos y apariciones. Este rincón de Aragón es mi única casa posible.

Fueron lugares de tolerancia islámica, después cortijo violento y salvaje de la santa Inquisición. Por aquí desfilaron soldados franceses, y se enfrentaron las dos Españas en una guerra fraticida. Vivieron aquí suicidas ilustres, existencias misteriosas que flotan en el aire, secretos guardados durante siglos, grutas perdidas, cuevas subterráneas llenas de agua abundante, ríos estrechos, antiguamente caudalosos y hoy secos como charcos al sol. Alguien se pegó un tiro en la boca aguardando la llegada de una enigmática carta de la que nadie supo jamás; quizá fue un viejo profesor enjuto, que gozaba leyendo a los clásicos desde el verdor de una era alta. Subí algún que otro muro escalando hacia la historia, y hallé en los rastros de las ruinas, ese espejo en el que mirarme, un baúl lleno de libros majestuosos, motivo de lucidez y de persecución en otra época. A muchas niñas púberes se les apareció en un tiempo la virgen por doquier, y bautizaron con sus visiones caminos y callejones, parajes y fuentes, embaucadas por aquel temor inmenso a un Dios terrible que no decía ni por asomo aquello de amaos los unos a los otros.

 

 

Fusilaron a demasiada gente en toda la extensión de la Sierra, a veces uno oye el eco lejano de las detonaciones, el gruñido dolorido, el grito de terror y los lamentos de las madres y las viudas. Fueron excelsos poetas aquellos magos del dance y su recorrido anual por las chanzas y anécdotas del año en la plaza. Incluso José Antonio Labordeta llegó aquí para cantar hace muchos años y terminó por quedarse incrustado en el paisaje bajo una tormenta fiera que según los religiosos el mismísimos Dios hacía atronar contra el rojo. Pero Labordeta posee el Don de los bardos, y les dijo a todos ellos que se quedaba por allí, que volvería, y su voz atronadora recorre estos muros rezando, en una afrenta digna de Odiseo, que Esta Tierra Es Aragón por los siglos de los siglos.

Cuando piso estas calles siento que mi caótico y absurdo yo, tan dado al desquite y al exceso, al resuello quejicón y a la vana conciencia del genio, se sume en una tradición que se remonta quince siglos. Oigo a mis antepasados llenando el espectro de mi voz, parloteándome en la oreja inquietando mi inmerecida vanidad, robándome las palabras con descaro, augurando para mi originalidad a lo sumo un pedazo de tierra donde sentirme en paz, algo nada baladí, la esencia real de casi todos mis desvelos, quizá el único sentido posible de la vida. Me dicen que siga en pie para ver, sólo para observar. Camino con los ojos muy abiertos, porque en cualquier esquina te sorprende la mirada reprobadora de una tía abuela que nació en el siglo XVI, maldiciendo tu aspecto bobalicón o la escasa enjundia de tus fines, o surge de entre las sombras de la Iglesia un espectro burlón que dice ser antepasado tuyo y se jacta de su dureza frente a la tibia resistencia del hombrecito dubitativo que soy. Sigo los pasos de lo que me fascina, a veces hasta las inmediaciones del cementerio, uno de los lugares más ruidosos del pueblo, con esa caterva vociferante de almas y disfraces de siglos, alineados sin descanso frente a la valla buscando lanzar ripios a las cabezas de los pocos vivos que osan acercarse. Me gusta la reunión de los malditos, de aquellos que por suicidas y ateos, por profanos y cabezotas, fueron enterrados fuera del campo santo a causa de su herejía; una herejía, por cierto, hecha casi siempre tan sólo de discrepancia o autenticidad.

Sierras convertidas en pasto de hombres sin escrúpulos que utilizaron dioses terribles y salvajes para dominar las almas, para acallar las voces, para convertir a los malditos en unas cuantas apariciones insignificantes que pululan sin tumba. Aún así, se dio aquí un ejemplo comunitario, de solidaridad auténtica, y cayó el yugo feudal antes que en otras partes para que esos mugrientos campesinos se labraran un porvenir, y los de ahora, la mayoría, ni siquiera lo saben. Quedan titanes enrojecidos, con pies de paja, somnolientos susurros de gentes ya sin alma, perdidas, como le sucede a cualquier perro abandonado que topa con un ser humano marcado por la absoluta fealdad de su indiferencia, por su falta de estética frente al entorno.

Habría que repoblarlo todo para hallar esa vieja belleza, para entender el cariz de lo que quedó frente a aquel amargo éxodo de los años sesenta, sumido bajo mis propios ojos, que no desean limitarse a ver la bestialidad estúpida de ahora mismo, la mediocridad y el silencio que no es consciente de toda la historia que asoma ante el observador atento. Se mantiene poco del tiempo posterior, cuando los jóvenes que se habían marchado escuchando El Arremójate la tripa que ya viene la calor trajeron aquí a sus hijos urbanitas y celebraron veraneos y verbenas populares, rescatando aquel gusto por la celebración popular, por el encuentro de todos en el espacio de cuántos quisieran llegar aquí. Se arreglaron las casas, que estuvieron cerradas dos décadas, mejoraron los caserones, se oyó bullicio y alegría durante el estío por estas carreteras silenciosas. Pero España cambió; lo hizo abrazada a una opulencia ensordecedora y estúpida, que lejos de animar el espíritu del tiempo, ese eco fantasmal que podía enriquecer con su éxito posterior la mirada, pareció ocultar lo verdadero que aguantaba a duras penas a la intemperie.

 

Prefiero cerrar mi casa y dejar que el sonido que llega sea el antiguo, o mejor, cerrar los ojos con desprecio ante aquellos que abren sus puertas para dejarte sin oídos con los logros fatuos de la nada, con el murmullo vacío de ensalzar lo que no es verdadero, con la nostalgia hecha añicos de lo que fue, de lo que existió aquí, tan ciegos que no ven más allá de sus narices.

Pero es igual en todas partes; carne de cañón proclamando a los cuatro vientos un triunfo tan improbable como frágil, ojos de populacho endiosado por lo banal, por una promesa de vida en la tierra brillante, oteando catálogos comerciales y tonadillas clonadas de la radio, ufanos de no saber nada. Hace dos décadas, se comprendió por aquí que el paraíso no era un apartamento a la orilla de la playa, sino tal vez un paseo a la sombra de los chopos, junto a la ribera del río, o una merienda en las inmediaciones del Molino en buena y querida compañía, quizá una noche plagada de estrellas atisbada sobre la hierba, desde el silencio. Estas cosas se han olvidado. Resulta como comparar la desesperada elegancia de los versos de Miguel Labordeta con los ladridos de los perros de caza hambrientos.

Aún así, cuando bajo la cuesta de Las Palomas me siento un privilegiado por adentrarme en la extensión de la Sierra, y acuden a mi todas las raíces que dieron sentido a la vida de mis gentes alguna vez. Este lugar no es de ellos, de los que gruñen, de los zafios, de los que se apoderan con sus voces y sus motores de algo que pertenece a los siglos, de los que se jactan de su brutalidad y con media sonrisa insinúan conocer la vida. Esto es mío, de todos, de los que no están, de los que quizá descubran su origen paseando en un futuro lejano por las mismas sendas que pisé alguna vez.

Los duros inviernos bloquean los caminos, el frío es intenso y las camas parecen húmedas al acostarse. Ahora nieva menos, los pastores insisten en que no hay agua, sigo sus pasos y me confiesan que todo ha cambiado, que estas hermosas veredas y valles se mueren, que cada paso que dan, les parece, será el último.

Soñé que compraba el Molino y volvía a recuperar mi historia. Cuando me siento con la espalda apoyada en el tronco de un chopo centenario cierro los ojos y siento el viento que inunda la soledad de los parajes. Deberíamos buscar el camino para llegar otra vez hasta aquí.

 

 

 

 

Michel Lavigne Nació en Reims, Francia, en 1939. Es fotógrafo.

Todas las fotos fueron realizadas en mayo del 2008 por Michel Lavigne. Su mirada consiguió volver a revivir todas las emociones agazapadas en mi alma; de alguna forma me descubrió que él también pertenece a este lugar.

29
Abr
08

darío jaramillo agudelo- gatos

Los gatos son el único animal de la tierra que lleva siglos viviendo con el hombre sin renunciar a su libertad; ni siquiera los hombres entre sí han sido capaces de tanto. Su misterio resulta para muchos inquietante. Hay personas que directamente los rechazan, huyen de ellos como de la peste, quizá porque al verlos terminan por reconocer algo de sí mismos. Efectivamente están hechos para ser amados y admirados. Sus sueños desvelan la embriaguez de lo divino, son elegantes, altaneros, dignos, poseen la sabiduría de la noche y el silencio, se mueven con un sigilo que fascina, abren sus fauces sin amenazar, ensalzan la pereza con su espíritu y salen en cuanto se oculta el sol para observar la magia del mundo. No somos sus amos, nos consienten vivir a su lado. Tienen un carácter marcadísimo: los hay simpáticos, ariscos, cariñosos, inquietos, vitales, somnolientos, severos, glotones, austeros, avariciosos, egoístas, generosos, distantes, cercanos, sociables, tímidos, extrovertidos, ávidos, introvertidos, temerosos, seductores, valientes… nos miran sin abrir la boca, nos enseñan donde está la paz y se ríen de los hombres.

Algunos aseguran que son la especie más importante de la creación.

Copyrigth Ariño2008

POEMAS DE DARÍO JARAMILLO

Extraídos de su libro Gatos, editado por Pre-Textos.

Unos encarnan a Dios en un gato y profesan
el gateísmo.
Otros creen que cada gato es un Dios y son
gatólatras.
Unos y otros ven un lado de la misma moneda.
Todos ignoran que Dios duerme la siesta
desde toda la eternidad
y que los gatos de esta tierra
son dioses mientras duermen.

******************

Se necesita maña y constancia
para que un gato se deje acariciar.
A veces condesciende
solamente porque los gatos son buenos amos.

***************

Estados de la materia .
Los estados de la materia son cuatro:
Líquido, sólido, gaseoso y gato.
El gato es un estado especial de la materia,
si bien caben las dudas:
¿es materia esta voluptuosa contorsión?
¿no viene del cielo esta manera de dormir?
Y este silencio, ¿acaso no procede de un lugar
sin tiempo?
Cuando el espíritu del gato juega a ser materia
entonces se convierte en gato.

******************

Para los gatos
Dios hizo a los hombres,
mal llamados amos,
hizo también a los otros gatos,
en un momento de euforia los creó, bendito sea,
y para placer y tortura de los gatos
inventó Dios el olor a pescado,
el instante sublime en que abren en la casa
una lata de atún.
Para los gatos
Dios hizo el pescado y el olor a pescado,
para los gatos la noche, para ellos la pereza,
para los gatos hizo Dios todo.

DARÍO JARAMILLO AGUDELO.


Darío Jaramillo Agudelo (Santa Rosa de Osos, Antioquia, 28 de julio de 1947) es un escritor y poeta colombiano. Terminó el bachillerato en Medellín y posteriormente se graduó como abogado y economista en la Universidad Javeriana de Bogotá. Ha publicado los libros de poesía: Historias (1974), Tratado de retórica (1978), Poemas de amor (1986), Del ojo a la lengua (1995), Cantar por cantar (2001), Gatos (2003) y “Cuadernos de música” (2008); y de prosa: La muerte de Alec (1983), Guía para viajeros (1991), Cartas cruzadas (1995), Novela con fantasma (1996), Memorias de un hombre feliz (1999), El juego del alfiler (2002), Historia de una pasión (2006) y La voz interior (2006).

Recibió el Premio Nacional de Poesía en 1978 y fue candidato al Premio Rómulo Gallegos del año 2003.

El último domingo de febrero de 1989 sufrió un atentado en Colombia, una bomba le voló el talón de Aquiles del pie derecho; sobre éste asunto dijo: tengo, pues, como cualquier moribundo, un pie en la tumba”. Con este humor relata Darío Jaramillo Agudelo en Historia de una pasión el atentado en el que perdió el pie hace 14 años.

11
Abr
08

los esclavos (una historia del mundo)

Georges Grosz

LOS ESCLAVOS

Lo mejor de esta farsa
es la seriedad
con la que el hombre
la afronta,
la gravedad patética del vacío,
expresado en una mueca
mohína;
el grito o la arenga,
sea sonrisa u orden,
como si la vida le fuera
en ello,
y la vida pasa,
y tras su paso no queda
nada, aire.

Pero solemnes
se atreven a hacerlo,
a pensar que
lo más importante de ello
es la farsa, la ignominiosa farsa
hecha para nadie,
para el aire que arrastrará
los rostros y dejará los muertos,
que borrará las bocas
aburridas, malhumoradas,
patéticamente ufanas,
y será nada, elementos de nada,
recuerdos de odio,
pequeñas afrentas a la humanidad,
como todas pero sin alma,
como todas pero convencidos
del alcance de lo inútil,
nada, dije.

Y eso que lo mejor de esta farsa
es la estúpida seriedad
que ilumina el rostro
de los hombres,
como les sucedió a aquellos,
los que ajusticiaron en Auswitzch
o asesinaron niños en Belén,
a los que compusieron odas
gloriosas a Stalin,
infelices, graves, concienzudos,
viviendo la farsa como si esta
fuera trascendental.

Ya dijo el poeta
que la vida iba en serio;
pero ellos confundieron al enemigo,
pensaron que así,
vociferando y cumpliendo,
salvarían las carnes,
nunca creyeron en el alma,
eran pobres desgraciados,
y nosotros siempre sus víctimas.

Copyright Ariño2008

29
Mar
08

franz kafka-la negativa

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Kafka es uno de los tres grandes escritores del siglo XX, aunque nació en el XIX. Junto a James Joyce y Marcel Proust, influyen decisivamente en toda la literatura posterior, y de alguna manera marcan todo el arte narrativo hasta nuestros días. La originalidad de Kafka, al contrario de lo que sucede con los otros dos autores, parte de sus radicales diferencias en la construcción de los personajes y en el ambiente de las tramas que cuenta. Su prosa es en apariencia común, más bien sobria y precisa, su verdadera innovación es ese modo único de describir a sus protagonistas, convertidos en letras o simplemente en estados de ánimo que se alejan considerablemente de la psicología tradicional. Fue el inventor -y lo digo consciente, al igual que le sucedió a Shakhespeare con una multitud de emociones humanas- de un sinfín de sensaciones hasta entonces no tratadas en la literatura; la angustia del ser humano frente al mundo inmenso y desconocido, frente a los poderosos y misteriosos mecanismos de la burocracia que crecía en Europa, la desazón ante lo imposible e incomprensible, la incapacidad humana para entender la complejidad de su entorno, de percibir el peligro, lo sesgado de su visión de la realidad, la rareza del ser humano ante lo externo, sentimientos tan comunes y aceptados en nuestros días. Según cuenta la leyenda, Kafka no tuvo ningún éxito en su tiempo. Publicó apenas unos cuantos cuentos en revistas minoritarias de la época. Cuando estaba cercano a morir, le pidió a su amigo Max Brod que destruyera sus manuscritos, aunque hay quien dice que esta historia fue inventada por Brod después, motivada por su afán de pasar a la historia como el descubridor de unos de los autores más importantes de la literatura contemporánea. Brod no le hizo caso, y trató por todos lo medios de dar a conocer la obra de su amigo. En cierta manera, algunos traductores de los últimos tiempos le reprochan hasta haber modificado a propósito la peculiar puntuación de Kafka para alcanzar una claridad que él consideraba indispensable para el éxito de su literatura. Kafka consiguió una fama enorme después de muerto, y en torno a él se utiliza todavía ese adjetivo común a muchas lenguas, kafkiano. De alguna manera, Max Brod pretendió que Kafka pasara a la historia de la literatura como un hombre grave, triste y atormentado, pero quizá deberíamos acercarnos a él con cierta dosis de humor negro, que sin duda hace más atractiva la lectura de sus textos. Lejos de ser un hombre sombrío, a través de sus obras, Kundera o Camus, por poner dos ejemplos, atisbaron más bien a un autor irónico, fino y agudo, dotado de un extraño sentido del humor que le permitía interpretar la confusa existencia de su época con enorme precisión. Inspiró sin lugar a dudas la literatura del absurdo, fue el reconocido creador del existencialismo, de alguna forma dio pie al surrealismo e influyó notoriamente en Borges, Cortázar, y en un sinfín de autores posteriores. No en vano, Harold Bloom en 1995 escribió: «Desde una perspectiva puramente literaria, ésta es la época de Kafka, más incluso que la de Freud. Freud, siguiendo furtivamente a Shakespeare, nos ofreció el mapa de nuestra mente; Kafka nos insinuó que no esperáramos utilizarlo para salvarnos, ni siquiera de nosotros mismos».

Franz Kafka nació en Praga, en 1883 y murió en Klosterneuburg en 1924, aquejado de tuberculosis.

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La negativa

 

 

 

Si me encuentro a una muchacha bonita y le pido:
“Sé buena, ven conmigo”, y pasa de largo sin decir unas palabras, su acritud significa:
“Tú no eres un duque con apellido rimbombante; ningún americano atlético con la estatura de un indio, con ojos horizontales y contemplativos, con una piel acariciada por el aire de las praderas y de los ríos que fluyen por ellas. No has viajado a los Grandes lagos, ni los has surcado, aunque no sé ni dónde se encuentran. Así que dime, por qué yo, una muchacha bonita, tendrían que ir contigo.”
“Olvidas que no te llevan en automóvil por la calle, balanceándote con sus sacudidas, no veo ir detrás de ti a los señores pertenecientes a tu séquito, embutidos en sus trajes y murmurándote piropos. Tus pechos quedan bien comprimidos por el corsé, pero tus muslos y caderas se resarcen por esa sobriedad. Llevas un vestido de tafetán con pliegues, como el que nos alegró tanto a todos el pasado otoño y, sin embargo, con ese peligro mortal en el cuerpo, sólo te ríes de vez en cuando.”
“Sí, los dos tenemos razón y, para no ser conscientes de ello de un modo irrefutable, preferimos irnos solos a casa, ¿verdad?”

 

Franz Kafka. Cuentos completos.

 

 

 

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Obras completas.

* Descripción de una lucha (1904). “ver: versión definitiva”

* Conversación con el suplicante
* Conversación con el ebrio

* Contemplación (1913)

* Niños en un camino de campo
* Desenmascaramiento de un embaucador
* El paseo repentino
* Resoluciones
* La excursión a la montaña
* Desdicha del soltero
* El comerciante
* Contemplación distraída de la ventana
* Camino de casa
* Transeúntes
* Compañero de viaje
* Vestidos
* El rechazo
* Para que mediten los jinetes
* La ventana a la calle
* El deseo de ser piel roja
* Los árboles
* Desdicha

* ‘ ‘Un médico rural (1909)

* El nuevo abogado
* Un médico rural.(Ein Landarzt – 1917)
* En la galería
* Un viejo manuscrito
* Ante la ley. Repetido en El Proceso. Before the law)
* Chacales y árabes
* Una visita a la mina
* El pueblo más cercano
* Un mensaje imperial
* Preocupaciones de un jefe de familia
* Once hijos
* Un fratricidio
* Un sueño
* Informe para una academia (Ein Bericht für eine Akademie – 1917)

* La Condena (Das Urteil – September 22-23, 1912)
* En la colonia penitenciaria (In der Strafkolonie – Octubre 1914)
* Una mujercita (Eine kleine Frau – 1923)
* Josefina la cantora o el pueblo de los ratones (Josephine, die Sängerin, oder Das Volk der Mäuse – 1924)
* Un artista del hambre (1924) (Ein Hungerkünstler – 1922). Revisado por Kafka en su lecho de muerte
* La metamorfosis (1915)

* América. America Comenzada en 1912. Se publicó en 1927.
* El proceso (1925). (Der Prozeß – 1925)
* El castillo. 1922. Inacabada. (Das Schloß)
* La construcción de la Muralla China
* Carta al padre (noviembre 1919)

Kafka en el cine [editar]

* El proceso – Dir. Orson Welles (1963)
* The Castle – Dir. Rudolph Noelte (1968)
* Informe para una academia – Dir. Carles Mira (1975)
* The metamorphosis of Mr. Samsa – Dir. Caroline Leaf (1977)
* Informe per a una acadèmia – Dir. Quim Masó (1989)
* Kafka, la verdad oculta – Dir. Steven Soderbergh (1991)
* El proceso – Dir. David Jones (1993)
* La Metamorfosis de Franz Kafka – Dir. Carlos Atanes (1993)
* Amerika – Dir. Vladimir Michalek (1994)
* Das Schloss – Dir. Michael Haneke (1996)
* La metamorfosis – Dir. Josefina Molina (1996)
* Metamorfosis – Dir. Fran Estévez (2004)
* El deseo de ser piel roja – Dir. Pablo Di Luozzo (2006)

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27
Feb
08

dylan thomas-like a rolling stone

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Conocía al Dylan Thomas poeta; también al alcohólico gorrón que paseaban sus carnes hinchadas y sus ojos enrojecidos de casa en casa, viviendo a costa de sus amigos y muriendo despacio. Fue poeta precoz, de un éxito desmesurado que truncó la guerra. Vivió mal y no tuvo demasiada suerte, pero sin duda fue un genio. Sus Eighteen poems o sus Twenty five poems o The Map of Love forman parte de la historia de la literatura inglesa, y es una lástima no poder leerlo en su lengua. Pero también escribió en prosa, como un divertimento, sin la misma pasión y el mismo entusiasmo con el que acometía sus versos. Siempre pensó en sus cuentos y sus novelas cortas como en un arte menor, pero cuando uno lee Con distinta Piel (Adventures in the skin trade) no puede evitar estremecerse. La historia de ese adolescente que decide marcharse de casa rompiendo antes las porcelanas de su madre, las fotografías de su hermana, parte de la vajilla, y los objetos valiosos, y se sube a un tren para abandonar su hogar y llegar a Londres en busca de una mujer que no conoce pero de la que tiene apuntado su nombre y dirección, Lucille Harris, resulta deslumbrante. Su originalidad supera con creces a la de la mayoría de sus prosistas contemporáneos con mayor predicamento. La precisión y el talento de su narrativa provoca rayos fugaces de sabiduría, de esos que proporciona la gran literatura, y encima es un texto divertidísimo. Seguramente leyó a Kafka, pero a mí, Dylan Thomas me resulta más cercano. Las conversaciones fantasmales de Samuel en esa estación a la que llega y de donde no desea moverse porque no sabe qué lugar elegir ni quiere hacerlo se adelantan al teatro del absurdo de Ionesco, al tiempo que Beckett redactaba algunas de sus obras maestras. Pero él no fue consciente del valor de su arte en prosa y durante la segunda guerra mundial abandonó el manuscrito que había comenzado unos años antes. La Guerra terminó con la mayor parte de sus ilusiones, o quizá, a través de ella descubrió el sin sentido. Vivió con toda la intensidad que pudo. Murió alcoholizado en Nueva York, en noviembre del año 53, a los treinta y nueve años, en un invierno triste. Es curioso que falleciera en el hotel Chelsea, lugar mítico de lo suicidas de la tierra.
Por cierto, Bob Dylan se llamó así en su honor.

 

 

 

Con distinta piel

-¿Ha resuelto cuando se va a ir de aquí? -preguntó al cabo el hombre-. Porque usted debe irse, tarde o temprano, ya lo sabe.
-No sé adónde voy a ir. No tengo la menor idea en el mundo. Por eso vine a Londres.
-Mire -dijo el hombre, controlando su voz-, todas las cosas tienen sentido. Tienen que tener. De otro modo no podríamos seguir adelante, ¿no le parece? Todo el mundo sabe adónde va, sobre todo si ha venido en el tren. Eso es elemental.
-Hay gente que huye.
-¿Usted huye?.
-No
-Entonces, no lo diga. No lo diga.-Su voz temblaba; miró los números de sus palmas. Después comenzó otra vez, suavemente, con paciencia-: Aclaremos lo primero. La gente que ha venido debe irse. La gente debe saber adonde va; de otro modo el mundo no podría ser dirigido sobre una base sólida. Las calles estarían llenas de gente vagando, ¿no es así? Vagando de un lado a otro y perdiendo el tiempo en discusiones inútiles con gente que sabe adonde va. Me llamo Allingham, vivo en Sewell Street,cerca de Praed Street, y soy mueblista. Sencillo, ¿verdad? No hay necesidad de complicar las cosas si uno no pierde la cabeza y sabe quién es.
-Yo soy Samuel Bennet. No vivo en ninguna parte. Y tampoco trabajo.
-¿Adónde va a ir, entonces? Yo soy un entrometido, ya le dije de qué me ocupo.
-No sé.
-No sabe -repitió mister Allingham-.No crea que ahora está en alguna parte, ¿sabe?. No puede llamar a este lugar alguna parte, ¿verdad? Respira lugar.
-Estaba preguntándome qué iba a suceder. Eso es lo que he estado discutiendo conmigo mismo. En realidad vine para ver qué me sucedería. No quiero forzar que me suceda algo.
-Estaba discutiendo consigo mismo. Con un muchacho de viente años. ¿Cuántos años tienes?
-Veinte
-Eso es. Discutiendo un problema como ése con un muchacho recién salido de la adolescencia. ¿Qué esperabas que sucediera?
-No sé. Tal vez al comienzo vendría gente y conversaría conmigo?. Mujeres -dijo Samuel.
-¿Por qué debían conversar con usted? ¿Por qué debo hablar yo con usted? Usted no va a ninguna parte. Usted no hace nada. Usted no existe.
Pero toda la fuerza de Samuel estaba en su vientre y en sus ojos. Debía taparse los ojos o el mostrador con tapa de mármol se derritiría y se desprenderían las ropas de las muchachas, detrás de él, y se resquebrajarían todas las tazas de los estantes.
-Cualquiera podía acercarse -dijo. Después pensó en su hermoso comienzo. -Cualquiera -repitió, sin esperanza.
Un empleadillo de la Rotonda, a una docena de puertas de su casa; una mujer de Birminghan, vulgar y fría, asustada por un guiño; cualquiera, cualquiera; un diácono venido del Valle, con un pretexto mezquino y el portamonedas cosido a sus forros; una empleada madura en vacaciones, procedente de un almacén de franelas y calicós, donde las cotizaciones de Bolsa se reciben por cable. Nadie que él hubiera deseado jamás.

-Usted no lo entiende. No espero a esa clase de gente. En realidad, no sé que espero, pero no es eso.
-Modesto.
-No, tampoco soy modesto. No creo en la modestia. Es simplemente que estoy aquí y no sé adónde ir. No quiero saber adónde ir.
Mister Allinghamn comenzó a rogar, echándose sobre la mesa, tirando suavemente de la solapa de Samuel, mostrando las cuentas de sus manos.
-No diga que no quiere saber adónde ir. Por favor. Sea bueno. Debemos tomar las cosas con calma ¿no?. Escuche una simple pregunta. No se apure. Tómese tiempo -cogió una cucharilla de té con la mano-. ¿Dónde estará esta noche?
-No sé. En alguna parte, pero no será ninguna parte que yo haya elegido, porque no voy a elegir nada.
Mister Allinghamn soltó la cucharilla de té.
-¿Qué quiere, Samuel? -Susurró.
-No sé.-Samuel se tocó el bolsillo del pecho, donde estaba la cartera-. Sé que quiero encontrar a Lucille Harris -dijo.
-¿Quién es Lucille Harris?
Entonces mister Allingham lo miró.
-No sabe -dijo-. ¡Oh, no lo sabe!.

(fragmento de Con distinta piel. Dylan Thomas)
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Biografía

Dylan Marlais Thomas nació en Swansea, Gales, en 1914. Su precocidad se nota ya desde su infancia, a los 4 años es capaz de recitar de memoria Ricardo II de Shakespeare, preconfigurando no solamente su singularidad, sino también sus dotes histriónicas. Su padre, D. J. Thomas, un escritor frustrado, profesor de una escuela elemental (la Swansea Grammar School, donde estudió Dylan) vio en su hijo el enorme talento que estaba germinando, de hecho soñaba con darle la mejor educación posible, mandándolo a Oxford, lo que no sería posible. Tras terminar su educación secundaria, Thomas emigró a Londres con el deseo ferviente de publicar sus poemas.

Ya antes había dejado la escuela para convertirse, a instancias de su padre, en periodista del South Wales Evening Post. Es en esta publicación donde ya se desatan las dotes de escritor de Thomas. Redacta obituarios poéticamente, y críticas de cine y teatro donde no dejó títere con cabeza, despedazando a lo más granado de las tablas galesas de por aquel entonces (ya muestra su propensión al escándalo). Después de una ardua jornada de trabajo solía apagar su sed insaciable en el bar The Anthelope, donde escuchaba las historias de los marineros ingleses, mientras se embriagaba hasta la médula. Pero el camino no estaba en el periodismo. Tras un año y medio de labor de prensa, la poesía -su “oficio u hosco arte”- lo arrastraría definitivamente hacia sus dominios.

Obras

Su primer libro es Eighteen Poems (1934), recopilación de imágenes transfiguradas que recibió inmediatos elogios de la crítica anglosajona, que apuntó en estos versos la magia y la oscuridad residentes en los mismos. Ya había ganado renombre con publicaciones de los poemas que se reunirían en sus primeros libros en diversas revistas, tales como New Stories, New Verse, Life and Letters Today, The Criterion (donde era director el escritor T. S. Eliot).

Thomas ya se escinde de la poesía de su tiempo, más preocupada de cuestiones sociales, como en la que incursionaban T. S. Eliot o W. H. Auden. Thomas evidencia en estos poemas la influencia del surrealismo inglés, y también recoge influencias de la tradición celta, bíblicas o bien símbolos sexuales. Para Thomas “la poesía debe ser tan orgiástica y orgánica como la cópula, divisoria y unificadora, personal pero no privada, propagando al individuo en la masa y a la masa en el individuo”

La actividad de Thomas no cesa. Ya se había afincado en la capital inglesa, además de procurarse, mediante su poesía, un círculo de lectores y de amistades literarias. Por cierto que no deja de escribir, pero también aprovecha de casarse. En 1936 contrae matrimonio con Gaitlin MacNamara, al tiempo que publica su segundo libro Twenty-Five Poems. Esto ya lo erigen como un elemento a considerar a la hora de entrar a la nueva poesía inglesa. Con todo, las cosas no van bien económicamente. Sumido en una pobreza exasperante, el alcoholismo lo ha tomado por completo y es mediante la bebida como encuentra la lucidez que le permite crear las imágenes oscuras y delirantes que hicieron famosa su poesía.

Hacia 1939 Europa empieza a vivir el horror de la Segunda Guerra Mundial. Dylan Thomas quiere enlistarse, pero se le declara no apto para el combate. Entonces empieza su carrera radiofónica, para la cual demostró un particular talento, especialmente como guionista y locutor. En la radio de la BBC su labor es el comentario de documentales cinematográficos, pero también tendría reservados otros proyectos, como el poema dramático Under Milk Wood (póstumo, 1954). Aparecen sus libros The World I Breath y The Map of Love (El mapa del amor).

En 1946 aparece la que es considerada su obra cumbre Deaths and Entrances (Muertes y entradas). Viaja a Estados Unidos donde incursiona en el guión de cine, que no llegará a ver en pantalla. Mientras redactaba el guión de una obra de Ígor Stravinski, el 9 de noviembre de 1953 a las 12.40 horas, en el Hospital St. Vincent de Nueva York, sufre una hemorragia cerebral que le quita la vida, conclusión fatal a tantos años de alcoholismo desenfrenado. Cuatro días antes había entrado en coma etílico mientras se hospedaba en su habitación del hotel Chelsea.


Like a rolling Stone

Bob Dylan no sólo cogió de Dylan Thoma su sonoro apellido artístico. Estoy seguro de que para componer esta canción leyó Adventures in the skin trade

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18
Dic
07

fernando alfaro

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Fernando Alfaro y J. de Los Planetas.

FERNANDO ALFARO Y SURFIN BICHOS

Surfin Bichos fue la banda española por excelencia de la crítica desde finales de los años ochenta hasta su disolución. Nos dejaron cuatro discos en estudio memorables, de una solidez y una originalidad únicas, y en cierto modo fueron padres e inspiradores de muchos proyectos musicales posteriores. La prehistoria del grupo se remonta a 1986, cuando Fernando Alfaro y su primo José María Ponce, por entonces en un grupo punk llamado Cortejo fúnebre, comenzaron a ensayar con algunas canciones que Alfaro tenía escritas desde hacía tiempo. En 1988, aún sin el nombre definitivo del grupo, pero ya con Joaquín Pascual y Carlos Cuevas incorporados, grabaron dos maquetas bajo el nombre de Los bichos y Surfin’ Jesus respectivamente, con las que se dieron a conocer en el concurso Villa de Madrid.

En el concurso sólo alcanzaron la tercera posición, pero su participación les posibilitó grabar una nueva maqueta en Radio 3, ya bajo el nombre definitivo de Surfin’ Bichos que titularon La primera cebolla sónica. En esta grabación, aunque de una manera primitiva y sin pulir, ya estaban presentes los elementos que definirían la trayectoria del grupo: rock visceral, referencias a pasajes bíblicos, e introspección desgarrada.

La promoción de esta primera grabación en Radio 3 daría lugar a la firma de su primer contrato discográfico con La Fábrica Magnética de Servando Carballar, donde editaron su primer EP titulado Gente abollada. Este primer EP constaba de cuatro temas contenidos en su primera maqueta y vueltos a grabar para la ocasión.

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El primer álbum del grupo, La luz en tus entrañas, sería una colección de canciones rock directas y vitales en las que sobresalían las personales y dramáticas letras de Alfaro. El disco, de cuyos arreglos no quedaron muy satisfechos, sería un pequeño anticipo no sólo del típico sonido Surfin’ Bichos, si no del indie rock español que en pocos años viviría su apogeo, convirtiéndose sin asomo de dudas en unos de los grupos más influyentes de toda una generación de artistas como Los Planetas, Australian Blonde, el Inquilino Comunista o Nacho Vegas entre otros.

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En 1991 saldría a la venta su siguiente trabajo, Fotógrafo del cielo, editado en la multinacional RCA a través de su subsello Virus. El disco cuenta con un sonido más cuidado y refinado que el anterior, gracias a que el grupo comenzó a involucrarse en la producción, que corrió a cargo de José Luis Macías. Comenzarían a aparecer las primeras baladas en las que miraban de frente a The Velvet Underground, atemperando la urgencia rock aunque conservando la misma visceralidad en las letras. Prueba de ello son las melódicas Dulce mal trago, Sonidos o Mi refugio, que se alternaban con la electricidad de ¿Qué clase de animal? o Escocido.

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Hermanos carnales fue grabado en Lincolnshire, Inglaterra y editado en 1992 después de que el bajista José María Ponce fuese apartado del grupo y se incorporaran Isabel León y José Luis Mora, aunque todavía fuera de la formación titular. Concebido en principio como álbum doble, el disco supuso un gran paso en su sonido, que comenzó a abrirse a otras influencias. Himnos como Mi hermano carnal o Fuerte, y medios tiempos como Humo azul, La estación de las lluvias o Abrazo en un terremoto, convirtieron el álbum en el más recordado del grupo y probablemente el mejor disco español de los años noventa. Aún así, el albúm no consiguió vender todo lo que se esperaba pese a que estuvo muy promocionado por RCA, con Fuerte sonando en las principales radiofórmulas, siendo además el grupo más respetado entre la crítica musical española, con defensores entusiastas en Radio 3 y Rockdelux. Esta buena fama en ciertos círculos se vio confirmada cuando fueron elegidos como teloneros de la gira española de Nirvana en pleno auge mundial de Nevermind, propiciando comparaciones como la que se hizo en el número de julio del 1992 de Rockdelux, donde se afirmaba que Surfin’ Bichos no son Nirvana, son infinitamente mejores.

En 1993 se editó Family Álbum Vol.I, un mini-álbum formado por versiones de canciones de otros artistas traducidas al castellano. Entre ellas estaban El paso de las lágrimas (As Tears Go By de The Rolling Stones), Aleluya ( Hallelujah de Leonard Cohen) o Jesucristo (Jesus Christ de Big Star).

Su cuarto álbum llegó un año más tarde bajo el título de El amigo de las tormentas, y fue su mayor aproximación a la música de los Pixies y al Noise pop español que por entonces estaba en plena expansión. Con Juan Manuel Mora y la compañera de Alfaro, Isabel León ya como miembros oficiales, el disco contaba con singles claros como Venados de sol a sol, Comida china y subfusiles o El final de una quimera, la que para muchos es la mejor canción de Surfin’ Bichos y cuya letra de algún modo presagiaba el final del grupo. Destacaban asimismo el protagonismo de las guitarras eléctricas y los numerosos medios tiempos que anticipaban el sonido de sus posteriores proyectos.

Después de que RCA no promocionara el disco como hubiese deseado, Fernando Alfaro decidiría dejar el grupo, no sin ofrecer a sus compañeros seguir tocando bajo el nombre de Surfin’ Bichos, a lo que éstos se negaron por respeto a él. Tras esta ruptura amistosa, Joaquín Pascual, Carlos Cuevas y Juan Manuel Mora formarían Mercromina en 1995 y unos meses más tarde, Fernando Alfaro se embarcaría en Chucho, finiquitando así, con más pena que gloria, una de las aventura musicales más arriesgadas y auténticas de los últimos viente años de la música española.

 

 

FERNANDO ALFARO Y CHUCHO

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Cuando Fernando Alfaro, saturado y cansado de las ceremonias fúnebres de Surfin´ Bichos, regresó a la gasolinera de Alcadozo, en realidad buscaba un respiro para poder asimilar, con todo el tiempo del mundo a su favor, su reencuentro con el caprichoso y aleatorio mundo del pop, que le acababa de otorgar poco menos que el papel de apóstol de los independientes, en consonancia con las letanías bíblicas que el propio Alfaro lanzaba desde los micrófonos de los Bichos. Parecía imposible reiventarse después de Surfin Bichos, pero Fernando Alfaro funda Chucho y publica su primer E.P, con el nombre del grupo como título (Chucho, Limbo Star, 1995), donde avisaba, con cinco canciones notables, de que tenía cuerda para rato. En 1997 sacan 78 (Virgin-Limbo Star), un disco durísimo y hermoso, de una fuerza extraordinaria, que contenía uno de las mejores temas jamás compuestas por Fernando, El ángel Turbio, una especie de suerte de la adicción. Parecía que la fortuna volvía a sonreírle, pues Alejandro Amenabar incluía varias canciones de Chucho en la banda sonora de Abre los ojos y la crítica volvía a hablar de él con adjetivos mayúsculos.

 

En el 99, edita Tejido de Felicidad, un disco alegre y luminoso, donde se encuentra Magic, una de las canciones de la banda que más éxito tuvo.

En 2000 inicia la publicación de los Diarios de Petróleo, una apuesta arriesgada con cuatro discos que va editando por partes, y que reúne finalmente, en el 2002, llena de canciones inspiradas y compuesta en el trabajo alimenticio que a lo largo de todo este tiempo Fernando Alfaro ha desempeñado en una gasolinera de Alcadozo.

El último disco de Chucho, Koniec (Sinnamon Record, 2004) es una obra maestra que anticipaba una despedida. Koniec es un disco complejo, lleno de nuevos sonidos y arreglos espléndidos, que pareció abrir nuevos caminos para la banda, con varias canciones extraordinarias como Vinos de Reserva, Koniec, o La mente del monstruo.

A mediados del 2006, Chucho se separa.

 

Indiscutiblemente Fernando Alfaro es uno de los músicos más personales e intensos de la música de este país, con un pasado sin concesiones, lleno de canciones memorables. Su supervivencia, tanto la física, como la artistica, es un misterio. Sus adicciones han sido tan famosas como su música, y su mala suerte, ese constante deambular por el malditismo, ha propiciado, junto con la escasa cultura musical que nos rodea, un silencio imperdonable. Supongo que el tiempo conseguirá reinvindicarlo como se merece.

Su nuevo proyecto musical se llama Fernando Alfaro y los alienistas; Carnevisión se titular el disco, y lo ha editado en un sello fundado por él mismo. Quizá su regreso a la gasolinera inspire una nueva revuelta y los próximos viente años sigan siendo suyos…

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DISCOGRAFÍA

Surfin Bichos

* La luz en tus entrañas (La Fábrica Magnética, 1989)
* Fotógrafo del cielo (Virus-RCA, 1991)
* Hermanos carnales (Virus-RCA, 1992)
* El amigo de las tormentas (Virus-RCA, 1994)

Otros discos [editar]

* Gente abollada EP (La Fábrica Magnética, 1989)
* Family álbum I (Virus-RCA, 1993)
* El infierno B. Rarezas (Limbo Starr, 1996)
Después de Surfin’ Bichos

* 1996: Se edita la recopilación de canciones inéditas del grupo titulada El infierno B. Rarezas en el sello Limbo Starr, propiedad del mismo Alfaro.
* 2001: Hermanos carnales obtiene la posición nº 5 entre «los mejores 50 discos españoles de los 90» elegidos por la revista Rockdelux.
* 2002: Se publica una biografía del grupo titulado Sermones en el desierto escrita por Jota Martínez Galiana para la editorial Avantpress.
* 2004: Rockdelux vuelve a destacar el disco Hermanos carnales, esta vez en el nº19 de «los mejores 100 discos españoles del siglo XX».
* 2006: Surfin’ Bichos se reúnen para actuar en el festival Primavera Sound y posteriormente en varias ciudades españolas.
* 2006: El sello Subterfuge reedita todos sus trabajos añadiendo canciones inéditas en cada disco.
* 2007: Se edita un disco de homeaje al grupo titulado Family Álbum II en el que participan bandas como Lagartija Nick, Grupo de Expertos Solynieve, Swann, Tachenko, Hidrogenesse, e incluso los exitosos Amaral.

CHUCHO

* 1995 Chuco. E.P (Limbo Star)

* 1996 78. (Virgin-Limbo Star)

*1998 Tejido de Felicidad. (Virgin-Limbo Star)

*2000 Triple cero. E.P. (Virgin-Chewaka)

*2001 Los diarios de Petroleo (Virgin Records)

*2004 Tunel de lavado. E.P. (Sinnamon Records)

*2004 En la mente del monstruo. E.P. (Sinnamon Records)

*2004 Koniec. (Sinnamon Records)

FERNANDO ALFARO Y LOS ALIENISTAS

*2007 Carnevisión.

 

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25
Oct
07

imposibilidad

Jessica aguirre

Siento que todo lo que soy estará muerto muy pronto. El mundo que concebí ha desaparecido, y lo que amo, quizá ya esté condenado a desaparecer. Todo gira muy rápido. Quizá estos personajes no sean más que los restos de una civilización ya extinguida. Pero mi deber es insistir ¿debemos dejar que alguien nos diga a la cara que en el futuro todo lo que amamos no existirá?. Quizá, como ha sucedido a lo largo de la historia, vivamos un renacimiento dentro de un par de siglos. Quizá hemos perdido la partida. Quizá el último hombre que conocemos ya nació hace años. Bienvenida al nuevo hombre; será carne de cañón.

 

15
Oct
07

merecimientos

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Merece lo que sueñas.

Octavio Paz. (Hacia el poema)




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La música de los perros de la lluvia

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