
egon schiele
* * * *
A Georges Bataille
Debo decirte que amar
es arrancar nuestra soledad inconsolable,
es pretender poseer tu cuerpo, tu alma y tu posteridad,
que tú te empeñes en poseer mi cuerpo, mi alma y
mi posteridad.
Atravesar tus secretos en el limbo
de la inconsciencia erótica,
hacer que seas vagina húmeda
y yo aliento de sangre enhiesta,
lamerse como animales
en el reducto de la piel
para gemir y husmear,
para que expulse en tus senos
la savia que ganará el futuro,
pero si no poseemos el alma
a lengüetazos y delirios,
sin anonimato y suculentos gritos,
será como azotar con cañas
la dura lámina de las rocas.
Si te convierto en icono,
en las palabras sin rostro
sin besar ese pezón incendiado
que ilumina el día,
y tú no encuentras
la llama que arde
sobre ti hasta echar su cera
caliente en el suspiro,
si sólo somos contemplación
y grito sordo, si nos quedamos
en la oración suprema
sin construir la verdadera
carretera del cielo,
o en la caricia tierna y temblorosa
que disimula el miedo,
será como pretender volar
sin ascender un metro del suelo.
Si en la mística de nuestra inmortalidad
anhelo poseer lo que nunca poseí,
si apenas puedo besar los labios
y ni siquiera orar sobre el destino
porque no eres mía y yo no soy tuyo,
si sólo transformamos fotografías
en besos imaginados, en humedades
fingidas bajo los marcos
transparentes de una casa
sobria, en la soledad de todos,
si alardeo del símbolo
y no toco con mis dedos la vela,
será como rezar humildes
a un dios sin efigies ni carne.
Debo decirte que otra cosa que pretender
poseer será compartir, interés, negocio,
cacharerría de simulacros,
ademán sin obscenidad, ni rigor,
sin agujeros de leña,
sin inmortalidad ni saliva,
tan neutros como la primavera
escrita en los anuncios,
tan cínicos como los que ríen
la tibieza del sentido común.
No quiero ser negociante
ni de tu alma ni de tu cuerpo,
y tampoco vender monedas
a cambio de la inmortalidad
que se resbala como la nieve
en las alcantarillas.
Será cuestión de afanarse en todo,
porque penetraré en tu cuerpo
para que mi disolución sea tu vida
y la mía la tuya,
mientras convierto el instante
de eyacular en tu frente
y el despojar de tu miel sobre mi pecho
en las imágenes que construirán la metáfora,
y en medio de los finales
nos abrazaremos como tristes bautizos
sin tierra, sabiendo aún así felices que
con sólo mirarte tu serás
la eternidad de mí y yo seré
la eternidad de ti.
Copyright Ariño2008